Que la final de 3ª femenina congregue a más público que la de 2ª masculina en la pista central del Racket Club Los Pacos podría justificarse por una cuestión de horarios. Que el partido decisivo de ese cuadro femenino levante una gran expectación en las gradas, habría quien lo explicase por la cantidad de amigos y familiares de una y otra pareja. Pero que los últimos juegos del encuentro desaten las emociones del público presente hasta lograr una sonora ovación tras el punto final, sólo puede entenderse desde el reconocimiento de que fue un auténtico partidazo, probablemente, el mejor de todo un torneo que se disputó del 9 al 11 de marzo de 2012. 

Sabrina Molina, en la final del Racket Club Los Pacos.

La potencia descomunal de Sabrina Molina en conjunción con la versatilidad y la capacidad de sufrimiento de Lidia Sánchez hicieron frente a la majestuosa técnica de Carmen López y a la pasión y fuerza de Irene Pena. Fueron las cuatro mejores jugadoras del torneo y no defraudaron en un partido épico y memorable que retrasó la final de 2ª masculina hasta que el sol, agotado también, no pudo iluminar más las pistas del Racket.

La tensión del juego se trasladó al marcador con una incertidumbre que apenas se disipaba en cada golpe. Un 6-3 en el primer set puso por delante a la dupla Irene-Carmen, que trató de mantener su empuje en la segunda manga. Lidia, con molestias en el brazo, y Sabrina apretaron los dientes para evitar un cierre prematuro de partido. 4-6 devolvieron éstas a sus rivales, lanzando además una clara advertencia de que la victoria sería muy cara.

Carmen López, durante la final de 3ª femenina en Los Pacos.

El tercer set resultó sobrecogedor. La pelota recorrió cada palmo del verde y tras ella, unas jugadoras que se vaciaron en un espectáculo sublime. Irene y Carmen lo tuvieron en su mano. Quizá fue su juventud, o tal vez, algo más sencillo, el cansancio. No pudieron cerrar un encuentro que tuvieron a golpe de bandeja. Sí lo hicieron Sabrina y Lidia que firmaron un 5-7 definitivo justo antes de que las cuatro recibieran el agradecimiento del público por el partido regalado.

Irene Pena, en la final de Los Pacos.

Pero sí grande fue el juego desplegado, mayor aún resultó el final del encuentro, con Irene abatida por unas lágrimas de rabia por la oportunidad perdida; con Carmen, exhausta y satisfecha de haber mostrado la enorme calidad que atesora; con Sabrina, consolando a su rival, y agradeciéndole la exigencia ofrecida; y con Lidia, dolorida y sonriente, tras un partido que difícilmente olvidarán, que seguramente, nunca olvidaremos.

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