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La oferta de monitores de padel crece de manera notable. El auge de este deporte ha provocado una proliferación de clubes de padel por el territorio lo que, a su vez, ha contribuido a incrementar de manera notable la demanda de clases de padel.

 

Pero no sólo en clubes. También se han multiplicado las zonas residenciales que incluyen una o varias pistas de padel entre sus equipamientos.

 

Todo ello ha aumentado de forma exponencial la oferta para recibir clases de padel por lo que ¿cómo debemos elegir al monitor de padel adecuado?

 

Resulta muy importante tener claro algunos aspectos de interés antes de elegir a un entrenador de padel. Y es que, más allá del precio de las clases, hay otros elementos a tener en cuenta.

 

Antes de la elección de un monitor de padel

 

Antes de responder a dicha pregunta, es preciso que hagas lo propio con otra cuestión. ¿Para qué quieres dar clases de padel? ¿Cuál es el motivo por el que quieres aprender o perfeccionar tu juego?

 

Motivos para recibir clases de padel

 

Puede que la respuesta parezca obvia pero no lo es tanto. Las motivaciones para recibir clases de un monitor de padel son diversas. Las principales son:

 

· Deporte: has elegido esta disciplina como práctica deportiva. Tu meta primordial no es competitiva sino saludable.
· Competición: te quieres preparar para mejorar tu juego, para progresar y ser competitivo en torneos y ligas de padel.
· Afición: el padel es una auténtica pasión. No prima tanto el aspecto competitivo sino la diversión con un deporte que engancha.

 

Aunque en muchos casos es la combinación de varios de estos factores la que explica tu acercamiento al padel, hay que tener en cuenta que la elección de uno de ellos tendrá su incidencia a la hora de apostar por un monitor de padel determinado. No es lo mismo que entrenes para competir que por afición o por hacer deporte.

 

Lugar de las clases de padel

 

¿Donde vas a recibir las clases de padel? El lugar condicionará también la elección del monitor de padel.

 

Si es en una pista privada, tendrás mayor libertad a la hora de decantarte por un profesor de padel aunque tendrás que afrontar su desplazamiento. En cambio, si tu elección se basa en la cercanía de un club, entonces tus posibilidades se reducirán y tus opciones quedarán limitadas a los monitores del propio club.

 

Por ello, deberás plantearte también este aspecto antes de llevar a cabo tu elección.

 

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Requisitos de un buen monitor de padel

 

Teniendo en cuenta lo anterior, a la hora de decidirte por un monitor de padel debes tener muy claro lo que tienes que esperar de él. Aquí tienes 7 claves para tomar tu decisión:

 

Método: no se trata de lanzar bolas hasta vaciar el carro. Un monitor de padel debe tener un método. O lo que es lo mismo, sus clases deben ser planificadas conforme a objetivos específicos para cada alumno o alumna. Las sesiones no se improvisan sino que deben estar diseñadas para conseguir las metas establecidas. Todo ello sistematizado, con sus estrategias bien definidas, sus acciones correctamente planteadas, y un procedimiento de evaluación que permita analizar el progreso y reformular la hoja de ruta en caso necesario.

 

Comunicación: La comunicación en la pista debe ser directa, clara y constante. Y no sólo la comunicación oral. También la no verbal. Todo transmite, y a la hora de aprender, un buen monitor de padel debe ser capaz de crear y establecer el flujo comunicativo adecuado teniendo en cuenta las características y particularidades de cada alumno y alumna (nivel de juego, edad,…).

 

Compromiso: la actitud del monitor de padel debe ser intachable. Durante la clase, no debe haber distracciones y la atención tiene que ser absoluta. Cada clase debe ser afrontada por el entrenador como si fuese la única del día.

 

Titulación: parece que la nueva Ley del Deporte en Andalucía exigirá la titulación a todos los monitores deportivos. En cualquier caso, mientras eso ocurre, deberías informarte de qué titulación tiene el monitor de padel que has elegido. Hoy en día, instituciones como las federaciones de padel acreditan la formación a profesores de padel. Pero también hay empresas que tienen su propia certificación.

 

Por ello, para poder elegir con la mayor libertad posible, es recomendable que tengas toda la información. ¿Tiene titulación tu monitor de padel? ¿Qué otra formación deportiva posee? ¿Quién acreditó su título?

 

Innovación: sería muy interesante que tu profesor de padel estuviera actualizado, atento a las novedades de un deporte joven en permanente evolución, y que no tuviera reparos en innovar para hallar nuevos procesos y métodos de aprendizaje.

 

Precio: el precio es un factor importante pero, aunque en estos tiempos sea complejo de entender, no es lo único importante. Lo primero que debes tener en cuenta es la diferencia entre precio y valor. El precio es la cantidad que pagas por el producto o el servicio. 20, 30, 40 euros, ¿tal vez? Pero, ¿cuál es el valor de ese producto o servicio, de esa clase de padel? ¿Es un monitor de padel con método, con titulación, que asume un compromiso con su alumnado, que comunica, que motiva, que innova? ¿Cuál es el precio de una clase con él? ¿Cuál es el valor?

 

clases de padel monitores de padel

 

Errores que te ayudarán a detectar si es o no un buen monitor de padel

 

· Teléfono móvil: tu monitor no tiene reparo alguno en utilizar el teléfono móvil durante las clases. No es un episodio aislado (puede ser comprensible en determinadas circunstancias) sino una situación frecuente.

 

· Ausencias frecuentes: tu entrenador de padel desaparece un tiempo durante las sesiones. En el calentamiento o cuando organiza algún ejercicio con tus compañeros, el monitor aprovecha para desaparecer un rato y os deja allí sin dirección alguna.

 

· Grupos abarrotados:  el grupo de tu clase está formado por cinco o más compañeros. Una cifra desorbitada que te impide coger ritmo, que mezcla niveles de juego diferentes, en el que es casi imposible progresar.

 

· Charlas interminables: la hora de clase que tienes programada se suele reducir a 35 o 40 minutos como máximo. Tu entrenador aprovecha cualquier circunstancia para hablar de cuestiones ajenas al entrenamiento.

 

· Repetición de clases: te das cuenta de que cada semana se repiten las sesiones aunque cambia el día. Y lo que es peor, sucede sin que tu monitor sepa explicarte para qué programa estas repeticiones.

 

· Sin correcciones: tres indicaciones para ejecutar el golpeo correctamente y se desentiende. Tu monitor apenas te corrige. Su trabajo se centra en la repetición constante como si a fuerza de hacerlo, aunque no comprendas lo que haces y para qué, lo acabarás aprendiendo. El padel memorizado.

 

· Sin respuestas: por más que le preguntes acerca de un gesto técnico o una situación táctica, no encuentras respuestas en tu profesor de padel. Desconocimiento o desinterés. Cualquiera de los dos motivos es un claro indicador de a quién has elegido para mejorar tu juego.

 

· Aplazamientos o cambios de clases: tienes programadas dos clases a la semana, lunes y miércoles, pero con cierta frecuencia recibes la llamada de tu monitor de padel para trasladar la clase a otro día. Sea cual sea el motivo, es un síntoma de que tú no eres la prioridad para él.

 

Con todo esto, ya tienes más elementos para elegir a tu monitor de padel o para detectar si el que tienes es realmente el adecuado. Por eso, un consejo final: antes de mirar el precio, comprueba el valor real que tienen las clases. En muchas ocasiones, lo barato sale caro y viceversa.

 

¿Cuál es tu experiencia? ¿Cómo eliges a tu entrenador de padel? ¿Qué valoras en él?

 

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