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Compartieron el mismo lado de la pista durante dos años. Juntas coronaron la cima del padel mundial en Tolouse (2000). Sobre ellas se eleva buena parte de la historia del padel femenino español y mundial. Ahora, sin embargo, una, desde fuera, es quien decide; la otra, aún desde dentro, es quien padece.

 

La nueva seleccionadora, Icíar Montes, afronta su primer mundial desde el otro lado de la malla. Sin la pala, con la libreta. Y su decisión más importante es de calado. La malagueña Carolina Navarro, la jugadora en activo más laureada, el espejo en el que la madrileña refleja su propia leyenda, se queda fuera de la selección española que competirá por su quinto título mundial en Lisboa.

 

La convocatoria anunciada por Montes presenta dos novedades respecto del equipo que se coronó en Palma de Mallorca en octubre de 2014. Gemma Triay y Lucía Sainz (hace dos años fueron dos de las descartadas de la preselección) se unen al combinado nacional. Se caen, en cambio, Marta Ortega y la citada Carolina Navarro.

 

ASÍ FUE LA VICTORIA DE ESPAÑA EN EL MUNDIAL DE PADEL DE 2014

 

La ausencia de la joven perla de Adidas es una cuestión de ranking. La jugadora, tras una temporada irregular (con cambio de pareja incluido) ha salido del top 8 de parejas.

 

El caso de la malacitana es diferente. No hay un explicación (deportiva) que sostenga su ausencia. Carolina (junto a Ceci Reiter) ocupa el cuarto puesto del ranking. Este año ha ganado 11 de los 17 partidos disputados en World Padel Tour. A sus 40 años de edad, sin ser su mejor temporada, suma dos semifinales en el circuito y una final (en Barcelona). Su clase, su talento están a salvo de cualquier duda. Su prestigio, muy por encima.

 

CRÓNICA DE LA DERROTA DE CAROL Y CECI EN LA FINAL WPT BARCELONA 2016

 

¿Por qué, entonces, no va al Mundial? La respuesta la tiene su excompañera, Icíar Montes. La ahora seleccionadora sostiene su decisión en un argumento de cuestionable peso: prioriza a duplas ya formadas. Y como Ceci Reiter no es seleccionable (juega con Argentina), Carolina se queda sin pareja y, por tanto, España se queda sin Carolina.

 

Sus palmarés, con cuatro títulos mundiales; su experiencia, su ranking actual, sus resultados del año. Nada de eso parece haber tenido el peso suficiente para inclinar la balanza de su lado frente al motivo esgrimido por Montes, una justificación de difícil digestión. No parece en un combinado como el español y respecto a una jugadora con la trayectoria de Carolina Navarro, que el cambio de pareja suponga una merma de su potencial y un riesgo para las expectativas de título de España.

 

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Foto: FEP.

 

Además, el fundamento de la máxima responsable del equipo femenino nacional es aplicable también al conjunto masculino. Sin embargo, el seleccionador Jon García-Ariño ha optado por el respetar el ranking actual como criterio capital de su elección. De lo contrario, jugadores como Paquito Navarro, Juan Martín Díaz, Juan Lebrón y Álvaro Cepero hubieran quedado descartados (todos tienen compañeros no seleccionables).

 

 

De manera incuestionable, la seleccionadora tiene hoy la competencia y la responsabilidad sobre el equipo femenino de España que competirá en tierras lusas del 14 al 19 de noviembre. Su autoridad no es impostada. Su absoluto y vigente conocimiento del padel; de las jugadoras, compañeras y rivales hasta hace poco más de un año y medio; su impresionante palmarés (cuatro títulos mundiales con España y 5 campeonatos del mundo por parejas, 10 campeonatos de España, 4 Master PPT y WPT,…); su formidable experiencia (más de 20 años al máximo nivel); todo ello la posicionan como una figura de prestigio indiscutible. ¡Suerte tiene el padel español de poder contar con el magisterio de Montes!

 

Y lo cierto es que, repasados los nombres que componen la selección, no hay dudas sobre ellos. El sostenido liderazgo de las números uno del ranking, las gemelas Sánchez Alayeto; la firme alternativa de Ale Salazar y Marta Marrero; la formidable regularidad de Eli Amatriain y Patty Llaguno (lucen un título este año y no han bajado de semis); y la espléndida revelación de Lucía Sainz y Gemma Triay (campeonas de España, con dos finales y una semi en el circuito). Todas encuentran argumentos para sostenerse en la convocatoria del mismo modo que si hubiera optado por Victoria Iglesias (también con ranking para ser elegida) o Carolina Navarro.

 

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Foto: FEP.

 

Pero Icíar, precisamente ella, sabe que en el caso de la malagueña, además de sus méritos deportivos de hoy, hay intangibles que van más allá de una estadística o de la sincronía con una pareja. Carol, como la propia Icíar, son mitos de este deporte. Su recorrido abarca un longevo periodo en el que el padel ha ido transformándose. Son dos maestras que han contribuido decisivamente en la evolución de este deporte. Y tal como lo hacía la hoy exjugadora hasta hace año y medio, cada vez que Carolina Navarro pisa la moqueta, sostiene un legado que no debería caer en el olvido.

 

Hoy, más que nunca, el padel gana velocidad y pierde memoria. La incorporación de nuevas generaciones (a las pistas y a las gradas) y de advenedizos paracaidistas (a los despachos) precisa de referentes que enmarquen la evolución de este deporte, que encaucen su desarrollo, que recuerden de dónde viene, que transmitan su magia y no tanto su negocio.

 

Icíar dijo adiós definitivamente a las pistas en la Nochebuena de 2014. Lo hizo a los 39 años de edad, como integrante de la pareja número dos del circuito (junto a Ale Salazar no alcanzó el número uno por un puñado de puntos), con tres pruebas de World Padel Tour conquistadas ese año y el Campeonato de España. La presencia de Montes en la pista regaló hasta el último día exhibiciones portentosas, auténticos magisterios. Su talento, su sabiduría nos recordó que el padel tiene varias velocidades, que no gana quien más corre sino quien más entiende; que estudiar a las rivales es tan importante como conocerse a sí misma.

 

ASÍ FUE LA RETIRADA DE ICÍAR MONTES REACCIONES A LA RETIRADA DE ICÍAR MONTES

 

Su cátedra es también la de Carolina Navarro. La malagueña se adelantó a su tiempo, anticipó una década el padel que ahora se juega. Y hoy sigue vigente, compitiendo contra sus adversarias, resistiendo al tiempo.

 

Ese legado, que Icíar conoce bien, no aparece en un ranking, ni se ve en la estadística, por más que les sobre palmarés a ambas. Se percibe, en verdad, sobre la pista, se transmite junto a la red, se siente sobre la moqueta y desde la grada.

 

Por eso, la ausencia de Carolina Navarro de la selección española de padel resulta incomprensible. No porque las que están no acumulen méritos. Los tienen de sobra. No porque el combinado sea más fuerte con Carol que sin ella (ésta es una cuestión para el debate de bar cuando lo cierto es que España es la máxima favorita para el título en la categoría femenina). No. La no llamada de la malagueña no tiene explicación del mismo modo que el vacío que deja no encuentra relevo.

 

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Foto: I. Montes.

 

Y si no parece haber tenido en cuenta la seleccionadora lo que Carol aporta, todavía peor es que tampoco parece haber valorado lo que la jugadora siente.

 

Carolina Navarro lleva media vida entregada a este deporte. Dos décadas compitiendo y haciéndolo crecer. Lo sabe Icíar que compartió dos años de carrera con quien hoy es su descarte, dos temporadas en las que se hicieron con un título mundial (el primero de Carol). En 2015, una vez retirada, la madrileña volvió excepcionalmente a las pistas para volver a disputar junto a Navarro el Campeonato de España (llegaron a semis).

 

CAROLINA NAVARRO E ICÍAR MONTES SE UNIERON PARA EL CTO. DE ESPAÑA 2015

 

Es consciente Icíar, por tanto, de lo que el padel, la competición y la selección es para la malagueña. Lo sabe porque ha tenido esa sensación misma, esas ganas de adaptarse a lo nuevo, esa voluntad de afrontar el desafío, de resistir el tiempo; esa necesidad de demostrar que, pese a lo ganado, más allá de lo vivido, el presente del padel aún tiene hueco para ella.

 

En Portugal, Carolina podía haber afrontado su octava competición mundial de padel por selecciones. Tenía ante sí la oportunidad de ganar con España su quinto mundial. En todos estuvo presente, en todos dejó su firma. La decisión de Icíar Montes ha acabado con esa gesta por un argumento que nada tiene que ver con el rendimiento deportivo.

 

No es buena noticia que el padel femenino sucumba también a la maldita afición que hay en este país: en España enterramos con regocijo a nuestros mitos mientras otros exhiben con orgullo a los suyos.

 

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Foto: Carolina Navarro.

 

La peculiar relación de Carol con el Mundial de Padel

 

Esta ausencia deja a Carolina Navarro si poder disputar una competición que le ha dado grandísimimos momentos pero también recuerdos muy dolorosos.

 

Se perdió el de 2004 por la primera de sus dos graves lesiones de rodilla. A punto estuvo también de no disputar el de 2006. Su pundonor y su sacrificio le llevó a ganar un título mundial por parejas recién operada de la rodilla. Y en 2008, un lío federativo sobre la salida de la expedición española la apartó de la convocatoria.

 

En total, ha conquistado cinco mundiales con la selección, el último en Mallorca en 2014, y tres títulos del mundo por pareja (con Icíar Montes en Tolouse 2000; con Paula Eyheraguibel, en Murcia 2006; y con Ceci Reiter en el Mundial por Parejas Open de 2012).

 

La malagueña, tras la noticia de su no convocatoria, ha reaccionado así a través de su perfil de facebook:

 

Gracias a todos por vuestro apoyo…

Ante la gran cantidad de mensajes recibidos en las últimas horas y por todo el cariño demostrado por jugadores, seguidores y patrocinadores, me siento en la obligación de escribir estas líneas y daros las GRACIAS por vuestro apoyo.

Para todo deportista representar a su país en cualquier competición internacional es motivo de orgullo. Así lo he vivido y disfrutado, durante los últimos 18 años, estando siempre a disposición de la Federación Española de Pádel (FEP) cuando así lo han requerido.

Este año, por primera vez desde 1998, he quedado fuera de la convocatoria para el próximo Mundial de Lisboa. No me corresponde a mí valorar la decisión de la seleccionadora. A mí solo me queda seguir entrenando duro día a día, como lo he hecho siempre a lo largo de toda mi carrera deportiva, y dar lo mejor de mí para continuar compitiendo al máximo nivel.

Desear el mayor de los éxitos al equipo español al que animaré desde Málaga, rodeada de mi familia y amigos, porque nada ni nadie podrá cambiar jamás mi sentimiento ni el amor que siento hacia mi país y este deporte que me ha dado tantas alegrías en esta vida.

Gracias por el cariño de siempre!

Carolina Navarro

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