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Sevilla presencia el octavo título de Fernando Belasteguin y Pablo Lima, un registro asombroso para una dupla temible. La final masculina del Hp Xcam Sevilla Open 2016 les mide ante la pareja número dos, el ídolo local Paquito Navarro, y Sanyo Gutiérrez. El último precedente entre ambos dúos no registró ni un minuto de juego por la incomparecencia de Bela y Lima en la final de La Nucía (por lesión del argentino). El anterior enfrentamiento consumado fue el triunfo de los líderes del ranking en Gran Canaria (6-0 y 6-4).

 

Ahora, en territorio hispalense, Bela y Lima vuelven a imponer su dictado con absoluta autoridad (6-4 y 6-2). Estas son las seis claves principales de su victoria.

 

Sanyo, aislado; Paquito, sobreexigido

 

Salvo el partido de Valencia, con un Paquito Navarro primoroso en velocidad y pegada, los números uno han dominado en general los enfrentamientos frente la pareja número dos. Bela y Lima tienen muy claro su patrón de juego contra el sevillano y Sanyo. Un entramado táctico que aplican con maestría y del que, hasta el momento, no han sabido librarse sus rivales. En Sevilla repiten esquema. El trazo de Lima y Bela se dirige hacia Paquito y aísla a Sanyo. Al sevillano, sobreexigido, le cuesta mucho más construir que a su compañero y, sobre todo, variar. La disciplina del brasileño para buscar el paralelo, fijarle a la red, medirle con globos es una de las claves del éxito de este plan. El de Asics, en cuanto puede, achica hacia la cinta para presionar a su rival y darle carrete a Bela, quien más retrasado, discute el juego con el de Mystica en el cruzado. El desgaste al que someten a Paquito le acaba pasando factura. El sevillano intenta trabajar el paralelo pero su tendencia le inclina al cruzado. Por ahí se le cierra la puerta a Sanyo.
 

Los favoritos logran que lo importa ocurra cuando restan

 

Una de los grandes pilares de Bela y Lima es su propio servicio. Es muy complicado verles ceder la iniciativa cuando sacan. Son muy agresivos desde la primera pelota y no ceden el gobierno del punto. En la final de Sevilla, resuelven en blanco o cediendo un sólo punto más de la mitad de sus servicios (5 de 9). Lo que consiguen con ello es trasladar la batalla al saque rival y que lo importante ocurra casi siempre con ellos restando. Su firmeza y solidez al resto lleva a sus contrarios a jugar con el saque sobre el alambre.

 

Paquito falla en los momentos clave

 

Paquito juega en casa. Ilusionado, motivado, y en ocasiones, precipitado. El sevillano tiene su propio estilo. Busca el atajo para acortar la jugada. Tiene un talento inmenso y asume riesgos. La clave es cuándo y cómo los asume. Sus rivales juegan con ello. En la final de Sevilla, el de Mystica arriesga y falla en momentos cruciales.

 

· En el séptimo, en plena disputa por su propio saque, exhibe la cuchilla y la estrella en la red. Ya están break abajo y concede otra opción de rotura que sus rivales no materializan.

· En el décimo, con 40-40 al saque de Lima, el brasileño, valiente, achica metros en paralelo y busca el cara a cara con Paquito. El sevillano, exigido, falla la volea. A continuación su globo se va al cristal. Dos fallos que les impiden comprometer el saque de Lima.

· En el primer juego del segundo set, otro fallo de Paquito con la cuchilla vuelve a conceder una opción de break (tampoco la certifican Bela y Lima, Paquito arregla su fallo).

· En el séptimo de la segunda manga, con su propio saque, vuelve a fallar la cuchilla (la manda al cristal de fondo) y cede otra oportunidad de rotura. La convierte Lima para el 5-2.

 


 

El duelo cruzado se traslada al medio

 
La final de Sevilla enfrenta en el cruzado a dos especialistas en atacar y defender la malla. El remate liftado de Lima a la verja es una tortura para sus rivales. La capacidad de Sanyo de negar ese espacio con su derecha es prácticamente única en el circuito. Sin embargo, ese duelo apenas se produce. O al menos, no con la asiduidad que podía esperarse. Lima alterna direcciones y no explota su golpe. Lo hace más como advertencia que como recurso. Sanyo tapa el hueco pero el brasileño opta por buscar el paralelo y cuando abre hueco, filtra su envío al medio. Eso incomoda, desgasta a la pareja rival que se extiende y se contrae hacia el medio. Paquito o Sanyo, cuando intervienen, lo hacen de manera más forzada, sin posibilidad de contragolpear.

 


 

Bela, un titán

 

El partido de Fernando Belasteguin es colosal. Una vez más. Tres acciones le retratan como un jugador incomparable.

 

· El esfuerzo es innegociable: al comienzo del partido, en dos remates de Paquito y Sanyo, Lima alcanza la red pero no salta para intentar devolver la bola. Bela le reclama ese esfuerzo. Más allá de la posibilidad de alcanzar esos remates, lo importante de intentarlo es el mensaje que se envía el propio Lima (hay que correrlas todas) y el que manda a sus rivales (nunca sabrás cuál de tus golpes es definitivo). La concentración, la atención a todos los detalles es una de las valiosas lecciones de cada master-class del argentino sobre la pista.

 

· Un grito desesperado: otra escena del duelo muestra a Bela desquiciado en su esquina tras un grito desgarrador, recriminándose un fallo con 30-30 al saque de Paquito cuando ya está con un break arriba. La exigencia del de Pehuajó consigo mismo marca el camino.

 

· Una jugada imposible: en la final, Bela regala una acción para recordar. Hay quien prefiere anotársela a la fortuna y no ve el ejemplo de fe y valentía, el ejercicio de concentración permanente, la disposición a pelearlo todo que regala el de Pehuajó sobre la moqueta. Es un globo corto de Paquito que Lima pega en paralelo. La pelota no coge vuelo y el sevillano, de espaldas en la red, se contorsiona para sacarla por tres metros por el lado contrario. Ningún otro jugador hubiera gastado energía alguna en esa pelota. Bela, en cambio, adivina la intención de su rival, se eleva en la red e intercepta la pelota subiendo para ganar el punto. La diferencia entre la fortuna y la genialidad son los dos pasos al frente que da el argentino ahí donde el resto los daría hacia atrás (no pierdas el detalle en el video). La acción vale un break aunque, en realidad, es un mazazo decisivo a las aspiraciones de sus contrarios.
 

 

Un público contenido

 

Paquito Navarro siempre juega en casa. Allá donde la figura del sevillano hace acto de presencia, una gran parte de la grada enloquece. En Sevilla, con la posibilidad de que el de Mystica conquiste el título, se preveía un ambiente feroz. No es así. El público anima al andaluz. Ya en el tercer punto del encuentro, con un remate por cuatro metros de revés, le brinda la primera ovación. Pero no es la caldera que Belasteguin y Lima esperan. El de Head y el de Asics lo reconocen así al final del encuentro en el micro de World Padel Tour y agradecien al público el respeto mostrado durante el partido. “No ocurre así en todos los sitios y cuando pasa hay que agradecerlo”, sentencia el brasileño.

 


 

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