“¡No, qué poca de atención, vamos!”, grita desesperado Fernando Belasteguin, harto de comprobar cómo su pala desobedece lo que su mente plantea. Acaba de fallar un resto de revés, como antes ha errado drives, voleas, bandejas y hasta remates en un porcentaje de errores inasumibles para alguien de su posición. Por ahí se le escapa la vida a Bela y a Juan Martín Díaz en la segunda semifinal de los XV Internacionales de Pádel Ciudad de Marbella; un partido intenso, duro, con alternativas, que eleva a Miguel Lamperti y Maxi Grabiel con un pádel agresivo, valiente, emotivo.

Para el encuentro, ni Martín Díaz ni Bela parecen haber atendido a las alarmas que se habían activado en el inicio de la prueba marbellí, en el que firmaron un partido horrible (especialmente por parte de Fernando) frente a Álvaro Cepero y Germán Tamame que solo sacaron adelante por su clase y su experiencia (7-6 y 6-3). El ciclón desatado en los octavos frente a Ramiro Moyano y Jake Benzal (6-1 y 6-2) parece haber ocultado las malas sensaciones iniciales. Sin embargo, los síntomas siguen ahí.

Y en la central de Nueva Alcántara esperan dos depredadores que afinan sus sentidos para olfatear cualquier debilidad. Miguel Lamperti y Maxi Grabiel, que vienen de vencer a Seba Nerone y ‘Sanyo’ Gutiérrez(6-7, 6-2 y 6-1) tienen la guillotina afilada y lista para destronar a los reyes del pádel en uno de sus feudos predilectos.

Fernando Belasteguin remata en la semifinal del PPT de Marbella.

Se percibe muy claro desde el principio. El break al saque inicial de Juan Martín Díaz anuncia la emboscada (1-0). Bela y Juan Martín tienen la oportunidad, enseguida de devolver el golpe al servicio de Lamperti. Disponen de hasta cuatro oportunidades para romper. El juego, sin embargo, cae del lado de Grabiel, inconmensurable al comienzo del partido, y de Lamperti, algo ansioso por definir puntos que no le corresponden (2-0).

La tensión en la pista es máxima. Cada pelota cuenta, cada punto suma. En apenas dos juegos, ya se han repetido dos bolas discutidas por ambas parejas (una salida de pista de Belasteguin al que Lamperti acusa de haber tocado la red; y una dejada del propio Lamperti que devuelve Martín Díaz sin saber si antes la bola botó dos veces).

Mientras, el propio Bela es víctima de una espiral de errores infrecuentes. En el tercer juego, estrella un par de voleas en la red que sirven en bandeja su propio saque a los rivales (3-0) que aceptan el regalo. El público, atónito, asiste una comienzo de partido imprevisible, en el que Belasteguin es incapaz de mantener el ritmo de juego sobre la pista y lastra las opciones de su pareja.

El siguiente lo firma Maxi, al servicio, en blanco para situarse a dos del primer set (4-0). Su actuación al comienzo resulta estelar. Baja bolas del cielo para mantener la iniciativa en la red; le aguanta el duelo de voleas a Juan Martín desde la cinta y atormenta el revés de Bela con paralelos impecables.

La grada va decantando su apoyo poco a poco hacia la pareja número seis del circuito PPT, ante la posibilidad más que real de que, siete años después, los dominadores del torneo de Marbella dejen paso a nuevos ídolos.

Una tímida reacción de Bela y Juan Martín apenas inquieta a Lamperti y Grabiel que cierran la primera manga con otro juego en blanco (6-2).

J&B dan un paso al frente

Juan Martín Díaz ejecuta un saque en la semifinal de Marbella.

Cambia el guión en el segundo set. Los números uno dan un paso al frente, desafían a sus rivales desde la red y aumentan su agresividad. Maxi baja algo sus prestaciones, tras protagonizar un primer set majestuoso; Bela, en cambio, pese a que tarda algunos juegos, sube algo el nivel (aunque sigue a mucha distancia de su habitual fiabilidad). Con ello, gira el encuentro.

J&B mantienen sus saques, lo que les sitúa en posición de conquistar el de sus rivales. Así lo hacen en el cuarto juego, con un break al servicio de Maxi que concede la magia de Martín Díaz (1-3). Suyos son dos últimos puntos de ensueño. Primero, una volea cortada, afiladísima, que atraviesa el corazón de la pareja rival. Después, certifica la rotura con una pelota suave y delicada que cruza diabólica la pista para caer a la derecha de Grabiel que tapaba firme el centro en la red.

Es entonces cuando el brazo de Martín Díaz empieza a gobernar el encuentro. El Gallego mantiene su saque y consolida una valiosa ventaja (1-4) que, a la postre, será definitiva en esa segunda manga.

Porque, aunque Lamperti y Maxi disputan cada bola como si fuera la última de un tie break; enfrente la amenaza ha cambiado. Belasteguin ha disipado algo sus dudas iniciales, y empieza a martillear desde la red con su volea. Todavía alterna aciertos maravillosos, como una sutil dejada que empuja la bola fuera de la pista a través de la puerta; con errores imperdonables, como una volea o un drive que estrella en la red y que contribuye a que sus oponentes sigan cerca (3-5).

Aún así, Bela y Martín Díaz echan el cierre al segundo set con un 6-3 y otras sensaciones.

Lamperti y Maxi recuperan su nivel 

Maxi Grabiel busca una pelota alta en la semifinal.

La recta final del partido ofrece emociones intensas. La primera, un break de inicio al saque de Lamperti, ¡en blanco! (0-1). El golpe, con una pareja como J&B, parece definitivo. Pero Grabiel y Lamperti no quieren dejar escapar la ocasión de plantarse de nuevo en la final de un PPT. Por eso aprietan y se ponen con 15-40. Sin embargo, una volea de Belasteguin que Lamperti no puede levantar de sus pies, y una prodigiosa bajada de pared de Martín Díaz que Grabiel no puede volear, envía al limbo dos bolas de break al servicio de Juan Martín.

“¡Dios!”, se encomienda Maxi al que el pádel otorga ocasión de revancha de inmediato. La misma bajada de pared de Juan Martín, a continuación, sí la volea ésta vez el platense en un punto que finaliza su compañero con una volea de revés que saca la pelota por 4 metros. En el siguiente, es Lamperti el que pone su firma a la rotura de servicio, al supenderse en el aire, tras cruzar toda la pista hasta llegar al drive, y sacar la bola por tres metros con un espectacular remate ejecutado desde la línea de saque (1-1).

Lamperti y Grabiel, espoleados por este último juego, recuperan el nivel del primer set. Ganan su siguiente saque (2-1) y ponen contra las cuerdas el de Belasteguin con algunos puntos espectaculares que desatan la ovación del público; como una acción en la que Lamperti remata y saca la bola de la pista por tres metros. Bela, muy atento, la espera fuera y golpea con fuerza para tratar de sacar la pelota por la otra puerta de la cancha. Allí, el propio Lamperti tapona el envío y vuelve a colocar el esférico en campo ajeno. Finalmente, es Juan Martín el que acaba fallando un globo.

Pese a ello, el juego acaba cayendo del lado de Bela que mantiene su servicio (2-2) como todos los demás jugadores. Y eso que en el quinto juego, Martín Díaz y Fernando desaprovechan un 0-40 para romper el saque de Lamperti, quien finalmente se lo anota (3-2), al igual que Juan Martín (3-3).

Miguel Lamperti saca durante el partido contra Bela y Martín Díaz en Marbella.

En el saque de Grabiel, J&B vuelven a gozar de una nueva oportunidad de break que también desaprovechan. Aquí, Lamperti acaba metiéndose al público en el bolsillo en una jugada en la que, tras sacar la pelota por tres metros, Belasteguin la vuelve a meter en pista. Miguel, con todo perdido en la red, tapona con la pala y gana un punto muy complicado. Inmediatamente después, se anota el definitivo tanto con otro de sus remates (4-3).

Entra entonces el partido en una inercia conservadora. Las dos parejas se desfondan por mantener su propio servicio, pero apenas inquietan el de los rivales. Así se van sucediendo los juegos, uno tras otro, hasta llegar al tie break. Todo un torrente de desafíos y retos, resueltos en un puñado de puntos.

Con el público entregado ya a Grabiel y Lamperti, el arranque inicial de Bela y Martín Díaz inquieta, al comenzar con un minibreak y anotarse un 0-2. Sin embargo, ahí se quedan. En un alarde de tensión competitiva, Miguel y Maxi van sumando puntos, descontando opciones a sus adversarios, que apenas pueden ya discutirles una tercera bola, un paralelo de Grabiel que dan por malo. “¡Fuera, fuera!”. aunque el punto se repite, los gritos de una gran parte del público han dictado sentencia. El pádel sobre la pista, también.

Bela y Juan esperan la estocada final. Con 5-2, ambos ven cómo la pelota se eleva perseguida por Lamperti que encorva su espalda hacia atrás en busca del mayor efecto posible. En su mano tiene anotar el 6-2 y asestar un golpe casi definitivo al encuentro. Cuando lanza su brazo hacia adelante, lo último que quiere es que la bola impacte con el extremo de la pala y rote sobre sí misma hasta caer mansamente en la pista contraria. Eso es justo lo que ocurre. Fernando Belasteguin, con la pelota justo delante, con la oportunidad de acortar distancias, de redimirse de un pésimo encuentro, de tomar una inyección de moral ganando un punto que tenían perdido; imita el golpeo de su rival y también contacta la bola con el extremo superior de su pala. Pero en su caso, la pelota sale directamente disparada hacia el cristal de fondo, ante la exclamación de sorpresa de la grada que rodea la central en el club Nueva Alcántara. Bela exhibe una triste sonrisa.

Ese punto, el 6-2, corona una desafortunada noche de los cabezas de serie número uno que sucumben, al final, con otra pelota que estrellan en la red.

Ese 6-2, 3-6 y 7-6 trunca la racha de seis triunfos sucesivos de J&B en Marbella, les impide estar por segunda vez consecutiva en la final de un PPT este año (en Alicante también cayeron en semifinales), repite la victoria que LampertiGrabiel consiguieron el III Internacional de Padel de Mendoza (Argentina) en febrero de 2012, y les coloca en la final frente a Pablo Lima y Juani Mieres, los finalistas de la edición anterior.

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