El viernes 15 de junio de 2012, la razón le señalaba a un lado de la red. El corazón, en cambio, se resquebrajaba para apuntar a ambas parejas. Eran los cuartos de final de los XI Internacionales de Pádel de Córdoba que enfrentaban a Jordi Muñoz y Godo Díaz contra Paquito Navarro y Adrián Allemandi.

Los primeros estaban ante la oportunidad de clasificarse por primera vez para unas semifinales de un PPT. Los segundos se habían convertido en la revelación del torneo al eliminar en octavos a los actuales campeones del mundo. “Para mí fue muy especial”– recuerda Marcos Arnais, el coach de Jordi y Godo –”porque también fui el coach del partido de Allemandi y Paquito contra (Cristian) Gutiérrez y (Fernando) Poggi“. 

Ese enfrentamiento entre dos de “sus” parejas le mantuvo emocionalmente en tensión. “Fue algo raro”, reconoce sonriente Arnais, satisfecho por el desarrollo del campeonato. “Ha sido un torneo increíble; con Paquito (Navarro) y Adrián (Allemandi), les ganamos a los campeones del mundo) y con Jordi (Muñoz) y Godo (Díaz) nos metimos entre los cuatro mejores parejas del circuito”.

Aunque Marcos se apresura en aclarar que su labor con Paquito y Allemandi fue puntual. “Imagínate cuando hablo con Adrián por la mañana, y surge la idea de que sea el coach de ellos”, explica este entrenador argentino, de 40 años de edad, que recuerda el momento como una “conversación simple en la que le dije: nos vemos mañana en cuartos; y me respondió: primero hay que ganar. A partir de ahí les ofrecí mi ayuda y arreglamos”. Esa espontánea charla se tradujo en una tremenda victoria (7-6 y 6-4) de la pareja hispano-argentina contra Poggi y Gutiérrez. “Conozco el circuito, conozco a Poggi, he jugado contra él en mi época de jugador; y pude colaborar en cosas que en momentos puntuales decantaron el primer set. Fue un partido muy emocionante”.

Aunque, su verdadera alegría se la proporcionó la clasificación de la que hasta ahora era su pareja (la entrevista se realizó antes de la sorprendente separación de ambos), Jordi Muñoz y Godo Díaz, para semifinales por primera vez. Fue también su primer gran logro como coach. “Dimos un puñetazo sobre la mesa, dijimos somos la pareja ocho”.

Jordi y Godo, que han puesto fin a su sociedad en la pista hace apenas dos días, ratificaron así su trayectoria ascendente y destrozaron su techo deportivo al disputar una semifinal del Pro Tour. “El torneo fue de menos a más”, asegura Marcos que sitúa el pico máximo de rendimiento de la pareja en el primer set del partido de semis contra Pablo Lima y Juani Mieres. Ganamos el primero por 6-4, haciéndole dos breaks, con un planteamiento muy puntual en ese primer set, que nos salió redondo”.

Godo Díaz y Marcos Arnais.

Sin embargo, el panorama se nubló en la segunda y tercera manga en las que encajaron sendos 6-1 que les hicieron perder el encuentro. “Hicimos un primer set brillante. En el segundo set, una bola nos sacó del partido. A raíz de eso, todo se puso de cara para ellos. Nos ilusionamos pensando en la final pero no pudo ser”.

Cuatro años de coaching en el pádel

La ruptura de Godo y Jordi pone fin una trayectoria juntos de tres años, de los que más de la mitad han contado con la aportación profesional de Marcos Arnais que comenzó como coach ya hace cuatro años. El ‘Chino’ Muñoz y Lucas Eslava fue su primera pareja profesional. Después estuvo medio año con Adrián Allemandi y Aday Santana, en sus inicios. “Fue un trabajo bueno, me ilusionó mucho. Tuvimos que entrenar duro para que un jugador defensivo como ese el caso de Adrián, fuese más atacante. Acoplé a los dos jugadores a una manera de jugar.” Tras aquello, hizo ocasionalmente de coach para Germán Tamame y, sobre todo, (aparte de aserorar a algunas promesas del pádel como Manu Fernández, Lauty del Negro o sus hijos, Flor y Nacho Arnais) se centró en Godo Díaz y Jordi Muñoz.

“La idea es tener una pareja y seguir con ella”, argumenta este entrenador que, con la pareja ocho del circuito, ha logrado cumplir una etapa en la que ha evolucionado también como coach profesional, un labor de notable importancia que, sin embargo, se aprecia poco desde fuera de la pista. “El coach es muy importante en varios aspectos”, pone en valor Arnais. “No les va a enseñar a golpear, pero sí lo que se ve desde afuera de la pista”. Con Godo y Jordi, Marcos ha trabajado mucho su posición en la pista (“Yo les posiciono, les digo también cómo están sus rivales”) y ejercido de mediador entre ambos. “Les ofrezco mi lado objetivo en el momento en el que hay diferencias en la pareja. Ellos confían en mí para que les saque de dudas.”

Tata Echegaray y Marcos Arnais.

Una de las ventajas de que goza el coach es la posibilidad de realizar análisis en frío. “Ellos tienen 180 pulsaciones cuando salen de la pista, y muchas veces no están en las mejores condiciones para hablar. Yo que estoy fuera de la pista puedo hacer de interlocutor para abrirles la mente. A veces tengo que calmar a un jugador que ha fallado cuatro bolas; otras, activar a otro. Trato de sacarles el máximo rendimiento”, aunque Marcos deja claro que su labor “es sólo una ayuda; son ellos (los jugadores) los que tienen todo el mérito”.

Vuelve al pádel en España

Marcos Arnais fue jugador de pádel en Argentina. De 1990 a 1996, formó parte del Centro de Entrenamiento con el actual director técnico de la Federación Española de Pádel y seleccionador español, Martín Echegaray. “Cuando entrenaba, jugaba con Fernando Poggi o Seba Nerone, entre otros”, recuerda quien tuvo como entrenadores al propio Martín Echegaray y a Nito Brea (actual entrenador de Gabriel Reca y Agustín Gómez Silingo). “Tenía juventud, ganas y todo para seguir jugando. Pero los torneos cayeron en Argentina y tomé la decisión de dejar el pádel y dedicrme a mis negocios”–cuenta con cierto arrepentimiento– “y hoy ves a los jugadores que jugaban conmigo y son profesionales; yo no pude serlo, soy entrenador”.

Porque Arnais es, además de coach, entrenador de pádel. En 1991 obtuvo la titulación por la Escuela de Jorge Nicolini (seleccionador argentino), y desde 2007, es acreditado como tal por la Federación Española de Pádel.

El corralito en Argentina truncó sus proyectos empresariales y le obligó a venir a España en el año 2002 para labrarse un nuevo futuro profesional. “Volví al pádel” exclama Marcos que entró a formar parte del Club de Tenis Málaga y después del club La Capellanía. “Hasta que me llamó el club Reserva del Higuerón“, una etapa en la que puso gran parte de los cimientos que sustentan el pádel en dicha entidad. Corría el año 2004, el club “llevaba año y medio funcionando y cuando llegué, apenas había un par de grupos de clases que venían los martes y los jueves”. Marcos comenzó como monitor de pádel al principio y en un mes, “ya tenía 40 alumnos, que fueron 80 a los dos meses”. Al tercer mes, fue nombrado director deportivo del club, cargo desde el que creó una potente escuela de pádel con más de 200 horas de clases al mes a cargo de monitores de primer nivel como Lucas Eslava, Coco Vera y Willy Ruiz. “No había ningún club con monitores como esos”.

En Reserva del Higuerón, Marcos introdujo la organización de torneos por categorías (lo habitual era dividir los niveles en A y B), y en poco tiempo alcanzó su récord de participación en un prueba con 267 parejas.

El pádel profesional también fue otro de los ámbitos en los que Arnais dejó su impronta. Se hizo cargo de la dirección técnica de la organización del Torneo Internacional del Pádel Pro Tour que se celebra anualmente en dichas instalaciones y se notó. “En 2007, nos reconocieron como el mejor Pro Tour del año”.

Marcos Arnais, como director deportivo de Reserva del Higuerón, recogió el premio al mejor PPT de 2007.

Entrenador autónomo

Una lesión en el codo, en 2008, le alejó definitivamente del club Reserva del Higuerón. “Desde entonces, me organicé por mi cuenta”, señala Marcos que imparte clases en las pistas del Hotel Myramar. “El hotel me trata muy bien, he llegado a un acuerdo y allí doy clases sin depender de nadie”.

Su alumnado es heterogéneo. “Entreno a todo tipo de gente, desde principiantes hasta profesionales. No importa el nivel”, recalca este apasionado del pádel. “Estoy en la pista porque me gusta dar clases”.

Esa labor formativa, además, la combina con su otra actividad profesional: la representación de la marca Steel Custom en Europa (que ostenta junto a Godo Díaz) con más de 100 puntos de venta entre tiendas y clubes deportivos. “Es uno de los mayores fabricantes de pala que hay. Le ha hecho palas a casi todas las marcas, desde la número uno hasta la 40, todas en su momento fabricaron ahí”, resalta Arnais que destaca de las palas Steel su material. “Son palas que no se rompen, que tienen un tacto diferente a todo”, y que, según dice su representante, “a la gente cada vez le está gustando más. El que prueba nuestras palas no quiere cambiar, y eso nos hace muy feliz”.

Padre en el pádel

Casi tanto como seguir el progreso de su hijo y de su hija en el mundo del pádel. Flor Arnais destaca ya en competiciones federadas a nivel nacional de pádel de menores (logró el subcampeonato infantil del último Tyc Premium), mientras que Nacho Arnais (infantil) también avanza firme en su evolución como jugador, adquiriendo experiencia en campeonatos oficiales y en torneos de clubes. “Son dos chicos con mucha capacidad. Nacieron en una pista de pádel. Nacho tiene más horas de pádel que Juan Martín Díaz. Son niños que están permanentemente pegándole a una pelota”. Hasta su mujer, Marina Larrea, compite al pádel en torneos de clubes (2ª categoría) de manera notable.

Y es que la pasión por el pádel es el motor de esta familia.

Marcos Arnais, gerente de Steel Custom Europe.

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