Cambia de clima. De ciudad. De gente. Pero su pasión le acompaña. La misma que lo lleva haciendo desde que a los 10 años cogió por primera vez una pala en su casa, recién mudado, en Guadalmar. La que le llevó a empezar a competir a los 19 años. La que le movió a sacarse el título de monitor nacional para poder compartirla con alumnos y alumnas en varios clubes de la provincia de Málaga.

Carlos Muñoz se marcha a Inglaterra. Y va con el pádel por delante. A punto de cumplir los 30 años, el malagueño elige este destino, territorio prácticamente virgen para este deporte, con el propósito de construirse allí una carrera profesional padelística. “Quiero ser una referencia del pádel en Inglaterra”, dice Carlitos, que cumplirá de esta forma su sueño de vivir en la capital londinense.

Su aterrizaje, a principios de marzo, será el inicio de un descanso de dos meses sin tocar una pala. Una desconexión que le permitirá después afrontar con más fuerza el reto: competir en territorio inglés, dar clases, disfrutar del pádel… y de Londres. “Me gusta la ciudad, la cultura inglesa, y además ahora en España nada más que hay tristeza por todos lados”, explica el jugador que tomó la decisión de marcharse hace un par de meses. “Estaba viendo un video de la final del British Open y de repente, me picó el gusanillo y me dije que por qué no voy y pruebo”.

Y decidió lanzarse rumbo a la aventura. En Málaga deja a su familia. “Mi madre sí se lo ha tomado mal (su marcha), todavía tiene esperanzas de que no me voy a ir”, reconoce el jugador de Padel Goo!!! (ejercerá además de delegado comercial de la firma en Inglaterra), que también añorará a sus jóvenes pupilos.

En realidad, ya lo hace y todavía no se ha marchado. “Lo primero que pensé (cuando se le ocurrió la idea de irse) fue que cómo iba a dejar a los niños aquí”. Los niños tienen nombre. Momo, Fede, Nano, Braulio, Sergio, jóvenes perlas del pádel malagueño que han venido entrenando bajo su dirección y que ahora, pierden un referente deportivo y también personal. “Me encanta entrenarles, me lo paso muy bien con ellos, y la verdad es que lo voy a pasar mal”, reconoce el profesor que ya ha visto lágrimas de alguno de sus alumnos cuando anunció su marcha.

Elogios hacia sus chicos

Carlos Muñoz padel goo

Carlos Muñoz obtuvo el título de Monitor Nacional de Pádel de la FEP en 2004

El maestro habla de sus pupilos, junto a quienes compite en torneos como parte de su preparación. “Es mi ojito derecho”–dice de Braulio Rizo (de 13 años)–”viene a todos lados conmigo, le veo a él y me veo a mí; tiene una calidad técnica y una mano increíble”.

Fede Carmona (13 años) “físicamente va sobrado, tiene garra, lucha, es un guerrero en la pista”.

Otro motivo de orgullo para Carlos es Nano Pascual (15 años). “Es espectacular, tiene que trabajar algo más el físico pero tiene las ideas muy claras”.

Y Sergio Toledo, de 9 años, “es un proyecto todavía pero tiene una bajada de pared tremenda, una gran potencia, mucho talento y recursos; hay que seguir trabajando para formarle como jugador”.

El último de la lista es Momo González (16 años). “Lo cogí cuando no estaba ni federado” recuerda Muñoz de un jugador que hoy es campeón de España cadete. “Es un gustazo entrenarle”–dice de Momo–”le veo llegando lejos, tiene que creérselo, mejorar la cabeza, tener más confianza en sí mismo, porque tiene golpes que no son normales; hemos ganado partidos que ni pensaba que podríamos”, afirma Carlos para quien “es un orgullo haberle entrenado”.

A todos les “desea lo mejor”, pero como dice, “ahora toca pensar en uno mismo, los niños se quedan en buenas manos”.

En Inglaterra le espera una trabajo intenso, un futuro incierto, un reto atractivo. Pero no es Carlos Muñoz una persona que baje los brazos a la primera. Una hernia discal producida durante un entrenamiento con el Unicaja de Baloncesto le apartó del tenis (deporte que practicó desde los 15 a los 17 años) y le acercó al pádel. “En realidad, los médicos me prohibieron el deporte”, recuerda el jugador que hizo caso omiso de esa advertencia incluso cuando, a los 25 años, se le reprodujo la lesión. “Quizá por eso dicen que no me muevo en la pista”, sonríe Carlos quien sí nota alguna secuela, sobre todo, en los remates (“me arqueo menos para golpear”).

Carlos Muñoz padel goo

El jugador aspira a regresar a España para montar una Escuela de Competición.

Lo dice un “obsesionado de la técnica”, un rasgo que le caracteriza como profesor de pádel. “Sí, soy bastante exigente, meto mucha caña, corrijo mucho y me mata que los niños jueguen de mano y no flexionen”.

Lo han venido comprobando ahora sus alumnos del club Matagrande en Antequera, y antes, de Miraflores, Churriana, Ciudad Jardín y el Real Club Mediterráneo. Además, imparte también clases en algunas urbanizaciones privadas, en una especie de vuelta a sus orígenes.

Porque sus inicios como primeros pasos como profesor de pádel fueron las clases gratis que impartía a sus vecinos en su urbanización de Guadalmar. 16 años contaba entonces y ni siquiera tenía título. Poco antes había jugado su primer torneo en el Club Tenis Málaga. Ahí descubrieron a un joven apasionado de este deporte que a los 10 años, tras ver los partidos de tenis en la tele, se metía en la pista de pádel a imitar a sus ídolos.

Gustavo Machuca, Ennio Chemes, Antón y Marcos Arnais han sido algunos de los maestros clave en la evolución de Carlos Muñoz como jugador. Probó incluso en el circuito PPT. Fue en 2008. “Jugué diez pruebas con Rafa Roca y nos fue muy bien, nos quedamos cuatro veces a las puertas del cuadro principal”. ¿Por qué no continuó buscando su camino entre los mejores? “Cuando trabajas siete u ocho horas al día en una pista, es difícil dedicarle tiempo a prepararte, tienes que tener vida social”–lo explica y añade–”me ha faltado sacrificio; es verdad que no he tenido la constancia que había que tener, no hice todo lo que ahora sí le exijo a mis alumnos”.

A falta de ese esfuerzo, Carlos enfocó su pasión por el pádel hacia el entrenamiento y la preparación de jugadores. En 2004 obtuvo el título de Monitor Nacional de la FEP en el club Miraflores. Hacia esa meta apunta su camino por más lejos que le lleve ahora. “Lo tengo claro. En dos, tres o cuatro años, quiero volver a España y montar una Escuela de Competición aquí, con mi equipo, con mis monitores”.

Le servirá, seguro, la experiencia en Inglaterra. Pero antes de todo ello, tiene algún compromiso a modo de despedida que atender. La marca que le patrocina organiza un Torneo de Pádel en el Colegio Los Olivos, los días 1, 2 y 3 de marzo. En la misma fecha, Fnspadel shop ha preparado también el Torneo Despedida de Carlos Muñoz, éste en el club La Capellanía.

Dos citas en las que, si el tiempo lo permite, el malagueño estará presente con sus alumnos. Allí concluirá, de momento, su etapa en Málaga. Un día después, el lunes 4 de marzo, a las 11.00 horas, despegará ese avión rumbo al futuro. El billete, en principio, es de ida. Pero Málaga, y el pádel, le esperan ya de vuelta.

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