El pádel es pasión, esfuerzo y dedicación. Por ello, ser consciente de lo que implica física y mentalmente este deporte es parte obligada de todo aficionado.

Entre otras cosas, saber qué tipo de lesiones en el pádel podemos sufrir es algo muy importante para prevenirlas y, sobre todo, saber identificarlas para encontrar el mejor tratamiento.

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3 lesiones habituales en el pádel

Como en todo deporte, en el pádel estamos expuestos a lesiones de diversa índole, aunque las características de esta disciplina y sus exigencias físicas provocan que algunas dolencias se repetan con más asiduidad. ¿Quieres saber cuáles son?

Codo de Tenista

El codo de tenista es un tipo de tendinitis que causa dolor en el codo y el brazo. A pesar de su nombre, el codo de tenista puede darse incluso si nunca has estado cerca de una cancha de tenis.

El codo de tenista puede aparecer en deportes con movimientos muy repetitivos y explosivos, especialmente si se usan el pulgar y los primeros dos dedos. Practicar pádel nos expone directamente a sufrir esta lesión.

Los síntomas del codo de tenista incluyen dolor y sensibilidad en la parte externa del codo. El dolor también puede generarse en la parte superior o inferior del brazo, pero las molestias afectan íntegramente al área del codo.

Al practicar pádel podrás identificar cuando se produce esta dolencia: al coger la pala de pádel, realizar algún estiramiento con la muñeca, o incluso, al levantar la mano.

Esta lesión no va solo ligada al esfuerzo sino también al material deportivo que se use para practicar pádel. Una pala inadecuada puede maximizar las posibilidades de sufrir una lesión.

Recuerda que no siempre los artículos más caros son los mejores, por ejemplo, echa un vistazo a los palas de la marca Head al mejor precio y descubre que puedes adquirir  buen material con una inestimable relación calidad /precio.

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Rotura de Menisco

Al igual que muchas lesiones de rodilla, una rotura de menisco puede ser dolorosa y ofrecer sensación de inestabilidad.

Los movimientos explosivos, los cambios de velocidad y los de dirección, exponen a nuestras rodillas a una presión que en ocasiones puede derivar en esta dolencia.

El menisco es un cartílago de la rodilla que amortigua y estabiliza la articulación. Tan solo necesitas hacer un mal gesto con la rodilla o un inesperado giro para sufrir una rotura de menisco.

Practicando pádel te puedes romper el menisco al cambiar de dirección de forma repentina mientras corres, y a menudo viene acompañada de una lesión más grave como la rotura del ligamento cruzado anterior.

¿Qué se siente con la rotura de menisco? Un chasquido en la rodilla en el momento de la lesión, hinchazón, dolor, dificultad para doblar y estirar la rodilla… y más adelante sensación de que la rodilla se bloquea.

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Foto: WPT.

Esguince de tobillo

Es una clásica lesión que se suele dar en la mayoría de deportes. El pádel tampoco se libra de ello. Un movimiento de torsión antinatural o aplicar una fuerza inusual a la articulación es suficiente para sufrir un esguince de tobillo en una pista de pádel.

El síntoma más característico del esguince de tobillo es una importante inflamación en la que la articulación puede doler e incluso “latir”.

Con toda probabilidad no te sonarán desconocidas estas lesiones. Para minimizar el riesgo es aconsejable la práctica del pádel con profesionales que sepan guiarte de acuerdo a tu condición física, movimientos y técnica. 

¡Disfruta del pádel cuidando tu cuerpo!

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