Las semifinales masculinas del WPT Menorca Open 2019 elevaron a dos parejas que, desde sus anhelos, llevan tiempo suspirando por un título.

Una de ellas tiene tres este curso, ocupa la cima del ranking pero su descenso a los infiernos durante meses les ha dejado famélicos. Ya han aprendido a sufrir, ahora quieren volver a recordar lo que es ganar.

La otra, en cambio, nunca ha estado en una final de prueba grande pero lo ha merecido más de una vez. Se estrenará ahora sin más límites que los propios sueños.

Semifinales masculinas Estrella Damm Menorca Open 2019

Fueron dos encuentros bien distintos aunque en ambos se impusieron los más sólidos, los más fiables. La primera semifinal se resolvió por detalles. En la segunda, en cambio, todos pertenecieron a una misma pareja.

Maxi y Sanyo recuerdan el camino

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Foto: WPT.

Las dos parejas llegaron a las semifinales tras librarse de sendas emboscadas en cuartos. Maxi Sánchez y Sanyo Gutiérrez se asomaron al abismo frente a dos descarados talentos, Coki Nieto y Javi Rico, pero se sostuvieron sin ceder.

Fernando Belasteguin y Agustín Tapia pendieron de un hilo ante Fede Chingotto y Juan Tello pero no llegaron a caer.

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Ahora se medían en semifinales con un único precedente entre ambas parejas: la final del Master de Madrid.

Como entonces, fueron los números uno los primeros en tomar ventaja. Salieron con la autoridad que les confiere el ranking. Su puesta en escena fue pletórica. Maxi, un titán en el inicio, y Sanyo, muy atento a todo, se apoderaron del juego y pasaron por encima de sus rivales.

Bela y Tapia se vieron superados con un 3-0 y, a punto estuvieron de encajar el cuarto. Pero consiguieron detener la hemorragia. Lo hicieron con una fórmula similar a la del anterior duelo. El de Pehuajó buscaba arriba a Maxi mientras le cerraba espacios el de Catamarca en el cruzado.

La apuesta apuró algo a El Tiburón que comenzó a alternar aciertos y errores. Lo compensó Sanyo con un despliegue omnipresente. El de San Luis, pletórico, barrió la red, contuvo a Tapia y atormentó a Bela.

Suya es gran parte de la responsabilidad de que la pareja 4 no pudiera recortar la distancia en el marcador. Bela y Tapia tuvieron hasta 9 opciones de break a favor. No pudieron aprovechar ninguna y lo pagaron con el set (6-3).

El segundo comenzó también inclinado hacia los puntanos. Tras mucha pelea, rompieron el saque inicial de Bela (1-0).

Este y el joven Tapia pudieron recuperar la rotura pero, de nuevo, fallaron cuando debían acertar (2-0). Esa era su única tabla de salvación. Hasta 13 opciones tuvieron durante el encuentro pero no transformaron ninguna.

Sus rivales convirtieron tres y dominaron todo lo demás. Tejieron el juego, definieron por arriba, tuvieron más y mejores tiros y, apenas cometieron errores.

Tapia intentó salirse del guión, marcar diferencias pero varios fallos le intimidaron y frenaron sus arrebatos. A su lado, Bela, esta vez, no le acompañó. En realidad, no ha sido un torneo para recordar el que ha firmado el de Pehuajó, superado en la derecha tanto en cuartos como en semifinales. Le queda tajo aún en su nuevo espacio.

Así que Maxi y Sanyo, con una versión muy fiable, próxima a la que les hizo coronar el ranking, se llevaron el partido con mucha autoridad (6-2) y se apuntaron a la final en busca de un título que se les resiste desde el mes de abril.

Para conseguirlo, tendrán que superar a dos debutantes en la pelea por el trofeo, Botello y Ruiz.

  • Resultado: Gutiérrez – Sánchez a Belasteguin – Tapia (6-3 y 6-2).

Botello y Ruiz escalan a su primera final

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Foto: WPT.

Era la octava vez que disputaban una semifinal de torneo grande de World Padel Tour en sus carreras. En ninguna de las siete anteriores pudieron dar el paso a la pelea por el título. Esta vez, sin embargo, la racha cambió.

Javi Ruiz y Uri Botello derrotaron a Matías Díaz y Franco Stupaczuk en la semifinal masculina del Estrella Damm Menorca Open 2019. Lo hicieron con un despliegue esforzado, mucho tajo en cada bola y una aparente sencillez que, en verdad, resulta lo más difícil de este deporte.

En la jornada anterior, habían atrapado en su tela de araña a la pareja 3 del ranking, principal favorita al título. Y ahora, en semis, trataron de hacer lo mismo ante los cabezas de serie número 5 del torneo.

Mati y Stupa venían de descabalgar a Paquito y a Lebrón con una propuesta granítica y asfixiante.

El marcador se desequilibró en el juego inaugural a favor de la pareja argentina, más enchufada en el arranque. Pero Javi y Uri se conectaron pronto al partido. Es una de las virtudes de esta pareja: su fiabilidad para competir.

Corrigieron la fractura enseguida y sostuvieron el pulso de sus rivales. Se agitaba Stupa sin descanso. Le respondía el granadino Javi Ruiz en el cruzado. Y Uri hacía diabluras desde su esquina, dándole continuación a la actuación descomunal que está protagonizando en este torneo.

Sólo al final del primer acto apareció la fisura. La encontraron los españoles en el lado de Mati, justo en el último punto, y les valió para certificar un break definitivo (6-4).

En el segundo acto, Javi y Uri aceleraron desde el inicio. Una rotura inicial les valió para quebrar el marcador con un 3-0 a favor. Pero sus rivales, en especial un enrabietado Stupa, reaccionaron con grandeza.

El de Chaco, muy activo, soltó amarras y buscó la red. Se resintieron al otro lado de la cinta y el marcador volvió a equilibrarse (3-3).

Hubo mucha pelea en el tramo central del set. Buscaban ambas duplas cualquier fisura que les permitiera inclinar de su lado el pulso. Si Stupa era quien más pujante se mostraba, en el lado contrario era Botello quien sostenía el entramado ante algunas dudas de su compañero.

Pudieron los de Pozzoni anotarse un break que hubiese resultado crucial para mantener con vida sus aspiraciones pero Javi y Uri lo evitaron.

Y así, en el duodécimo, con la pugna en todo lo alto por buscar el tie break, unos; o cerrar el partido, otros; Botello y Ruiz encontraron la oportunidad de break que les dejaba a un palmo del triunfo. Fue en un remate de Stupa que el melillense destrozó por tres metros en la red.

El argentino, al retroceder de su impulso, se torció el tobillo al apoyarlo en el cristal. Requirió asistencia médica y un vendaje muy firme. Así, muy mermado; en verdad, con más coraje que opciones, saltó a la pista para jugar sobre el alambre un match ball en contra.

Apenas pudo probarse. Su compañero entregó el último punto del encuentro con un remate directo a la red (6-4).

Javi y Uri se abrazaron. El de Granada liberó su sonrisa. El de Melilla no pudo contener las lágrimas. Es la primera gran final para ambos. La primera oportunidad de coronarse en una prueba grande. Méritos para ello han acumulado de sobra.

  • Resultado: Ruiz – Botello a Díaz – Stupczuk (6-4 y 6-4).
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