La Hexagon Cup, esa competición por equipos que arrancó en 2024, busca asentarse, expandirse, pero, sobre todo, definir su propia identidad.
Celebrities como gancho, mezcla de jugadores, reducción de la duración de partidos con la aplicación del super tie break, fichajes, votaciones de los seguidores,… Todo ello en una coctelera de la que ha salido un producto que todavía no se ha desprendido del aroma a exhibición.
Ahora clama desde Abu Dhabi su apertura al mundo: Hexagon World Series. Pero continúa tratando de responder qué quiere ser de mayor. O, al menos, de tener claro que si lo que ansía será posible en un pádel exprimido de competiciones.
Por ahora, cuenta con el pulgar hacia arriba del presidente de la FIP, Luigi Carraro, lo cual, vista la voracidad del organismo internacional, ya es algo. Pero aún trata de darle forma a un traje que apenas encuentra perchas libres en el armario de las competiciones.
Sus fundadores, Ricardo de las Heras, Sergio Lewin, José Calvo Sotelo y Carlos Almazán, hablan de la Laver Cup como el espejo de la semilla. Lejos, desde luego, del producto tenis, sí comparte con la Laver una impresión que no termina de desprenderse: son un bolo de entreguerras. Lo explicó bien Juan Gutiérrez en AS: “La Laver no es la Ryder”.
La Hexagon no es Laver ni Ryder pero sí un sucedáneo que quiere ser entretenimiento sin perder foco competitivo. Por ahora, la manta es demasiado corta para cubrirse por completo.
A finales de 2025, la Hexagon, entonces una única competición por equipos que rascaba el calendario en busca de una segunda fecha, anunció un acuerdo con la FIP y con la Agencia 54, “la agencia global de deporte y entretenimiento responsable de la creación de LIV Golf”. Hoy, tras el fiasco del circuito golfístico con la retirada de los petrodólares y la desbandada de jugadores, la grandilocuente etiqueta se ha guardado en el cajón.
Aquel acuerdo buscaba la transformación de la Hexagon en un producto global bajo el amparo de una FIP que no deja ni las migajas. Allí donde el negocio se mueve, aparece el organismo.
Lo cierto es que, desde que anunció su aspiración internacional, la Hexagon ha generado más ruido fuera de pista que sobre la moqueta.
La puesta de largo de la Hexagon World Series debía ser 2026 pero no ocurrió. “La dimensión y ambición internacional de Hexagon World Series, junto con el trabajo necesario para construir una estructura sólida y sostenible en diferentes mercados, ha llevado a la organización a trasladar el inicio oficial de la competición a enero de 2027 y replantear el calendario inicialmente previsto para 2026”. El nuevo fórmula uno (o mejor, fórmula E) gripó al arrancar. La FIP hizo una pirueta narrativa para comunicar este retraso sin decir que era tal.
Desde entonces, poco o nada. Hasta esta semana en la que han anunciado desde Abu Dhabi el calendario de 2027 y la creación de un equipo en sustitución de otro.
Y como el prolongado silencio había rebajado el suflé, hasta allí se han llevado a periodistas y comunicadores a fin de darle eco a la buena nueva. Dos titulares han salido de la excursión: el nuevo formato de competición con partidos de duración mucho más reducida y el nuevo equipo de Abu Dhabi que anuncia los fichajes de Tapia y de Coello.

Guía Padelazo
Hexagon World Series: historia, formato, calendario y equipos
De torneo de pretemporada en Madrid a circuito de la FIP: 8 equipos, 4 sedes y partidos al mejor de 5 super tie-breaks.
La apuesta por convertir los partidos en un carrusel de cinco super tie breaks, así de primeras, no parece la mejor opción para despojarte de la etiqueta de ‘pachanga de lujo’. Hablan de rapidez, dinamismo, intensidad, de innovar. Detrás, sin embargo, subyace la saturación de un calendario que no da tregua a los jugadores y, desde luego, la aspiración de captar la atención de un público internacional que se va asomando a este deporte y, por ahora, prefiere pádel en píldoras. El show antes que la competición. Espectáculo antes que deporte.
El segundo titular explica para qué desembarcaron los medios en tierra emiratí. La ‘generosidad’ de Abu Dhabi es un magnífico incentivo para magnificar noticias que apenas pasan del breve. «Bombazo de Hexagon: Tapia y Coello jugarán juntos», tituló AS. La hipérbole alimentada a base de canapés y clickbait, ignora la realidad. Que Tapia y Coello jueguen juntos no es gran cosa. Primero, ya lo hacen cada fin de semana desde hace cuatro años. Segundo, a base de talonario, casi todo se puede. Más noticia hubiese sido que los petrodólares hubieran obrado el milagro de que Galán y Lebrón volvieran a reunirse en el mismo lado de la pista.
En cualquier caso, lo que necesita la Hexagon no es un milagro sino una hoja de ruta clara, con fechas protegidas, un formato serio y reconocible, definitivo, una comunicación que haga accesible la competición y construya un relato atractivo, que conecte y, sobre todo, dé significado y valor a lo que se juega. Ya que se juega que sea algo más que un caro entretenimiento.



