No resultó un partido espectacular (aunque hubo puntos de mérito), pero sí que tuvo emoción y alternativas durante el juego para que la victoria hubiese caído de cualquier lado. El caso es que fue la pareja Willy Ruiz – Juanjo Gutiérrez la que se impuso en la gran final masculina del Campeonato Provincial Absoluto de Pádel de Málaga 2012. Lo hizo en dos sets, 7-5 y 6-4, a la dupla formada por Manolo Martín y Fran Tobaria.

El viento, que había sido una constante durante las dos primeras jornadas (viernes 3 y sábado 4 de febrero), amainó el domingo y no deslució demasiado el partido decisivo. Todo lo contrario que el frío, que se mantuvo constante y se convirtió en un elemento condicionante del juego de ambas parejas. Precisamente, fue la adaptación a esta circunstancia, una de las claves de la victoria de Willy y Juanjo.

El partido resultó al principio muy parejo en aciertos y errores. En el primer set, los saques se mantuvieron intactos hasta el séptimo juego. Peloteos intensos, rápidos, pocas salidas de bolas de pista (el frío disuadió a dos grandes rematadores como Manolo y Juanjo); hasta que Fran Tobaria, con una gran pelota cruzada a la que no llegó Juanjo, logró el primer break del partido y estableció el 3-4 en el marcador.

Manuel Martín saca en uno de los partidos del Campeonato Provincial Absoluto.

Ese fue uno de los momentos importantes del encuentro. Uno que pudo haber cambiado el partido en una dirección y, sin embargo, acabó señalando otro camino distinto. Comenzaba el octavo juego, y con él, una oportunidad magnífica para Martín-Tobaria de consolidar el break, de poner distancia en el primer parcial, de jugar con la mente de sus oponentes. Fue un instante clave que a las dos parejas les costó jugar. Manolo y Fran, que debían jugar con inteligencia para mantener su servicio, no estuvieron a la altura del momento. Dos pelotas de Tobaria estrelladas directamente en el cristal abrieron la oportunidad a sus oponentes de recuperar el break. Juanjo y Willy, sin embargo, resultaron poco contundentes ante tamaña ocasión. Con un 15-40 dieron opciones a sus rivales para igualar el juego. Llegaron a desperciar hasta tres bolas de ruptura de servicio y permitieron a Fran ganar su saque y consolidar el break con un 5-3. Este error, en otras circunstancias, Willy y Juanjo, lo hubieran pagado con el set. En esta final, sin embargo, no fue así. Demérito de los derrotados, virtud de los ganadores. Ese octavo juego empezó a esbozar el nuevo rumbo en el que estaba a punto de entrar el encuentro.

Willy se exhibe 

Algo cambió a partir de ese juego. En ambas parejas. La oportunidad perdida para romper el saque de sus rivales espoleó a Juanjo y a Willy. En especial a este último, cuyo juego empezó a crecer de manera notable. Todo lo contrario de lo que sucedió a sus rivales. Hasta ese octavo juego, Fran Tobaria había ofrecido una exhibición defensiva portentosa, con una gran capacidad de sacrificio, una formidable agilidad mental y una extraordinaria rapidez de piernas. A partir de ahí, en cambio, ya no volvió a ser igual. Sus errores no forzados le acabaron condenando.

Willy, en cambio, comprendió el momento por el que atravesaba el partido y cogió las riendas. Para empezar, ganó su servicio, puso el marcador en 5-4 y obligó a sus rivales a ganarse el set al saque. Era turno de Manolo, pero ni él ni su compañero pudieron descomponer el plan de Willy. Su inteligencia para leer las jugadas, su consistencia y su tremenda movilidad recuperaron el terreno perdido con anterioridad logrando algo más que un break (5-5): una puñalada al corazón de sus oponentes de la que ya no se recuperaron.

Juanjo Gutiérrez prepara un remate en uno de los partidos disputados en el Provincial Absoluto.

También en esas, Juanjo estuvo a la altura. Este es un pegador notable, un jugador lleno de potencia y rabia. No suele desperdiciar apenas oportunidades cuando la bola coge altura en un partido. Ocurre entonces lo mismo. Eleva su pala hasta cortar el aire y lanza su amenazante rugido al tiempo que destroza la goma amarilla: además del punto, también suele obtener recompensa psicológica por intimidación.

En este encuentro, sin embargo, no era momento de ello. El frío hacía casi imposible sacar la bola por tres o traerla al campo propio, y esto, que desde la grada se ve bien; no siempre resulta fácil de comprender para un rematador de raza. Juanjo, no sólo lo hizo, sino que además, supo adaptar su juego al de su compañero para desarmar a sus rivales con otras armas: la paciencia y la inteligencia.

El final del primer set confirmó la tendencia del partido. Willy, exuberante, y Juanjo, versátil, lograron ganar su saque (6-5); y un juego después, obtuvieron su segunda ruptura consecutiva para hacerse con el set. Esta vez, no desaprovecharon bolas de break. A la primera, cazaron la presa y dejaron a sus oponentes lleno de incertidumbres para el segundo parcial.

Los errores condenan a Fran y a Manolo

El inicio de este set siguió el mismo guión que el del primero en el marcador, pero no en el juego. Con 1-1, y saque de Willy, la pareja Tobaria-Martín dispusieron de dos oportunidades para romper. No fueron capaces. Cuatro pelotas seguidas tiradas a la red dejaron el juego del lado contrario y, lo que es peor, acabaron por inclinar la balanza psicológica del partido. De nada les sirvió la ruptura de servicio que lograron en el séptimo juego. Con Willy al saque, Fran y Manolo desperdiciaron dos pelotas de break, hasta que finalmente lo consiguieron. Pero la moraleja que desprendió su logro no presagió nada bueno. Apenas un juego después, Willy y Juanjo recuperaron la iniciativa al devolver el break. 4-4 decía el marcador, pero las sensaciones narraban un partido diferente, un encuentro en el que la bola de Fran no alcanzaban a superar la red. Su compañero, Manolo, al contrario de lo que sí supieron hacer sus rivales, no fue capaz de encontrarle una salida diferente al partido. Probó a soltar el brazo en varias ocasiones para detener la caída; pero comprobó que no era día para la potencia. Demasiado tarde.  Con 5-4 abajo, se asomó al precipicio para asistir a un 0-40 con su saque. El empujó final se lo dieron en la primera bola de break.

 

Manuel Martín (izquierda) y Fran Tobaria (derecha), subcampeones.

 

Willy y Juanjo (segundo y tercero por la derecha), campeones absolutos de Málaga.

 

 

 

 

 

 

 

Esta vez, Fran y Manolo fueron presa de sus errores. Willy y Juanjo, en cambio, resultaron campeones absolutos de Málaga. Los cuatro estarán presentes en la Copa Andalucía 2012.

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