Tiene ya 18 años. A efectos legales, desde ayer 19 de noviembre de 2012, es mayor de edad. Su pádel, sin embargo, hace tiempo que adelantó a su DNI. Prueba de ello es que, a estas alturas, ya tiene como tarjeta de presentación los octavos de final de una prueba del Pádel Pro Tour.

Ernesto Moreno, uno de los dos rubios de oro del pádel malagueño (el otro es Alejandro Ruiz), está a punto de concluir una temporada magnífica. A ese hito en el circuito profesional, se le añade su exitoso periplo en el último año de junior junto a Ale Ruiz. Con él ha barrido en la última categoría de menores.  

El Campeonato de Andalucía de Menores, el Campeonato de España de Pádel de Menores, el Máster de Menores, el Campeonato de España de Pádel por Selecciones Autonómicas. Todos ellos lucen en las vitrinas de este joven malagueño al que no se le va de la cabeza lo conseguido en el club Tu Tempo Dos a Dos de la capital del Turia a principios del mes de noviembre. Allí no sólo logró entrar en el cuadro principal del PPT, sino que además avanzó un ronda para enfrentarse a los actuales campeones del mundo.

“Para mí fue increíble meterme en cuadro”, recuerda Ernesto algunos días después. “Ni me lo creía, le hice hasta fotos al cuadro cuando me clasifiqué”, sonríe el jugador que “no podía ni llamar a mi familia, estaba temblando”.

Cambio de compañero

El malagueño afrontó en tierras levantinas su primer torneo sin el que hasta el momento fue su compañero en el circuito de 2012, el canario Javier de Paiz. “Tuvimos una racha mala y empezamos a llevarlo a la pista”, explica el jugador, que se apresura en dejar claro que “somos mejores amigos que compañeros así que decidimos dejarlo”.

La casualidad hizo que el madrileño Raúl Marcos Durán, compañero habitual de Álvaro Matador, se quedase sin pareja para la prueba valenciana. “Matador no podía jugar el domingo; Raúl me llamó el último día y me preguntó si quería jugar con él”. De esta manera, sin un minuto de pista juntos, Ernesto y Raúl comenzaron su andadura en las catacumbas del Pro Tour. “El primer partido podíamos haberlo perdido perfectamente y no hubiese pasado nada”. Ese primer encuentro fue contra el también malagueño, Manolo Martín y el alicantino Miguel Ángel Solbes.

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Ernesto Moreno, en un partido del PPT de Fuengirola 2012 en La Reserva del Higuerón.

“Fue más fácil de lo previsto (6-2 y 6-3)”, recuerda Ernesto de un partido que disipó las posibles dudas del debut de una pareja inédita. “A partir de ahí nos motivamos aún más, nos dijimos que si estábamos jugando bien contra esta gente, podríamos seguir haciéndolo”. Y así fue. Una victoria frente a Gustavo Sarmiento y Alejandro Ibañez (6-2 y 6-4) les dio el pase a la previa del torneo.

“Nos acoplamos bien”, revela el pupilo de Jordi Muñoz. “Nos ayudó que Raúl fuera zurdo (su anterior compañero, Javier De Paiz también lo es), iba bien al medio y a la volea de derecha”.

Mucho más complicado resultó el siguiente tramo de la prueba. Willy Castañón y Miguel Ángel Jiménez les apretaron en la ronda inicial de la previa, pero acabaron ganándoles (7-6 y 6-4). Para acceder al cuadro principal del PPT, Ernesto Moreno y su compañero tuvieron que remontar un set en contra ante Rubén Gómez y Antonio Luque, un partido tremendo (3-6, 6-4 y 7-6) que le abrió al malagueño las puertas de la gloria. “Íbamos en el tie break del tercero, no podía ni moverme, Raúl jugó un partido increíble”, recuerda esta promesa que retiene ese partido en un lugar destacado de su memoria. Fue la puerta a la élite del pádel.

“Ahora que he entrado en cuadro, he visto que es otra cosa”–relata su experiencia el jugador–”desde como te tratan, te llevan y te traen del hotel, al nivel de las parejas”.  Lo comprobó en la ronda inicial, contra Fabricio Cattaneo y el compañero de Raúl, Álvaro Matador, a los que vencieron en tres sets (6-1, 1-6 y 6-2), pero sobre todo, en los octavos de final, con Fernando Poggi y Cristian Gutiérrez al otro lado de la red.

“Fue un partido que me gustó mucho, disfruté un montón”, confiesa el jugador de Babolat que tomó buena nota de su primer contacto con los mejores del pádel. “A mí me sorprendió más Cristian que Poggi“, afirma Ernesto. “Fer es un tío muy físico, que le pega fuerte pero Cristian sabe a dónde le va a ir la pelota antes de que se la tires; tiene unas cualidades que poca gente las tiene”.

La derrota por 6-0 y 6-2 fue una simple anécdota, incapaz de perturbar uno de los grandes recuerdos que el malagueño tiene de estos 11 años de pádel (sobre todo, el intenso partido que le dio el pase al cuadro principal). El otro lo vivió hace poco más de dos meses en las pistas de la Ciudad de la Raqueta, en Madrid. Allí se proclamó, el pasado 9 de septiembre de 2012, campeón de España junior junto a Alejandro Ruiz al vencer en la final al también malagueño, Cayetano Rocafort y su compañero Juan Lebrón. “Tuvimos en contra dos bolas de partido en la final. Las pudimos sacar y acabamos ganando el campeonato”.

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Ernesto Moreno, en el Campeonato de Andalucía de Pádel de Menores 2012, en Marbella.

Con Ale Ruiz compartió ese extraordinario momento. Frente a su amigo, vivió uno de los peores. “el partido contra Ale y Matías Marina en el Campeonato del Mundo, con 4-4 y 15-40 sacando Ale y acabamos perdiendo el partido; fue un desastre”.

Preparado para dar guerra

Ni siquiera situaciones como esas han mermado la voluntad de Ernesto, todo un luchador. “Nunca se me ha pasado por la cabeza dejar el pádel”, afirma. “Momentos duros tiene que haber, te ayudan a hacerte más fuerte”. Para eso se entrena tres veces a la semana con Jordi Muñoz en Ocean Pádel Club, dos horas de físico, con Rodry Quinteros, y “en mis ratos libres voy al gimnasio o salgo a correr”.

A conciencia se prepara un jugador que avanza a pasos agigantados hacia la cima del pádel desde aquellas primeras sesiones en las pistas del Patronato Municipal de Deportes de Torremolinos bajo la batuta de Pablo Chica. “Fue quién me enseñó a jugar a esto, con él estuve unos cinco años”. Después, llegó la llamada de Jordi Muñoz. “Nos quería a entrenar a Ale y a mí, y a Jordi no se le puede decir que no; hemos notado la mejora con él”.

Y es que el malagueño, cuando habla de su actual entrenador, no esconde su predilección por el canario. “Para mí es el mejor que hay, me encanta como juega, creo que me parezco un poco a él”, cuenta del jugador que el año que viene formará The Spanish Power en el World Padel Tour con Paquito Navarro. “Son magia en la pista, los dos que más locuras te pueden hacer en un partido”.

Aunque aparte de Jordi, su otro espejo sobre el verde es Matías Díaz The Warrior. “Es un auténtico guerrero; sube, baja, volea, defiende; un 4×4”, se deshace en elogios Ernesto que, excluye de la categoría terrenal a Juan Martín Díaz y Fernando Belasteguin. “Como esos dos no va a haber otros en la vida”.

Eso sí, augura un gran futuro a dos jóvenes coetáneos a él. “Arriba van a llegar seguro Íñigo Zaratiegui (con quien ha hablado para jugar el PPT de La Rioja) y Juan Lebrón, aunque hay bastantes más como Rafa Méndez o Javier de Paiz“, vaticina Ernesto que, por supuesto, tiene ojos para la gran cantera malagueña. “Que en Málaga tengamos a cinco campeones de España lo dice todo”, afirma con orgullo mientras cita a jugadores como José Carlos Gaspar, Momo González, Elena García y “Beatriz (González), que es una locura lo que juega esa niña y lo buena gente que es”. Y subraya esto último porque “es muy importante; sabemos comportarnos dentro y fuera de la pista”.

ernesto moreno pádel Alejandro Ruiz.

Ernesto Moreno, con Ale Ruiz al fondo.

En eso, Ernesto Moreno no encuentra rival. Impecable es su actitud, fruto de una educación cuidada y bien atendida, de una concepción de la vida en la que el esfuerzo y el sacrificio va unido al respeto. Cristóbal y Ana, sus padres, son los responsables de ello. Le acompañan por media España, lo disfrutan y, sobre todo, lo sufren en silencio (“mi madre es la que más sufre, casi ni ve los partidos”). Ejercen su papel de padres, y no tratan de hacer de coach. “Mis padres se aíslan cuando estoy en la pista, me dejan que yo juegue”, valora el malagueño. “Ya después del partido, me dicen lo que me tengan que decir”.

Así que el joven Ernesto es ya mayor de edad. Mira al futuro con optimismo. Apunta a la élite del pádel. Pero no pierde de vista a la vida, caprichosa y juguetona, que no siempre otorga lo que se le pide. Por eso, estudia (un módulo de Educación Física en Arroyo de la Miel), y por eso, contempla alternativas al pádel en el horizonte. “Me gustaría ser Policía Local, y si no, panadero, como mi padre, aunque es un trabajo muy duro”.

No es algo que asuste a este rubio de oro del pádel malagueño. Dispuesto a darlo todo por alcanzar sus sueños. Y va camino de ello.

 

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