Javier Salinas y Enrique Valenzuela llegaron (de Granada), vieron (la magnífica final de 3ª femenina que precedía a su partido) y vencieron. Y lo hicieron a un ritmo apabullante que no dejó meterse a sus rivales en el partido.

Esta pareja granadina, ganadora, entre otras, de dos pruebas del pasado Circuito Safamotor disputado en el club Cerrado del Águila, se impuso en la final de la 2ª categoría masculina del torneo organizado por el Racket Club Los Pacos del 9 al 11 de marzo de 2012. 

El partido les enfrentó a una dupla dura, correosa, de las que resulta complicado sacar de la pista y que venía jugando bien, José Marmolejo y Toni Fernández. Sin embargo, en esta ocasión se encontraron con un obstáculo que no pudieron salvar: la presión inicial de los granadinos. Algo que se pudo ver desde el primer juego en el que Salinas y Valenzuela asaltaron el saque de Toni Fernández y lograron el primer break (0-1) tras un error suyo al estrellar una pelota en la red. Precisamente eso, los innumerables errores no forzados que cometieron, fue otra de las constantes del encuentro que lastraron las opciones de Marmolejo y Fernández.

La pareja de Granada dejó claro su mensaje de inicio, pues consolidó la rotura de saque con un juego en blanco (0-2), y volvió a romper, inmediatamente después, el servicio de Marmolejo (0-3) tras gozar de tres bolas de break con un 0-40. Para completar la simetría, Salinas y Valenzuela ratificaron la ventaja con un nuevo juego en blanco en el cuarto (0-4).

Enrique Valenzuela, durante la final de 2ª masculina en Los Pacos.

No hay que añadir demasiado para explicar que el inicio de José Marmolejo y Toni Fernández resultó nefasto; especialmente el de éste último que cometió demasiados errores. Y ello, no sólo en esta categoría, sino también ante rivales como los granadinos, resulta trascendental pues son oponentes sin apenas fallos, que presionan, conquistan rápido la red y tienen una gran movilidad. En este sentido, destaca Kike Valenzuela, un jugador ágil como un felino, que se desplaza por la pista mediante saltos laterales, capaz de realizar las transiciones ataque-defensa a velocidad de vértigo. Su compañero, Javier Salinas, es el metrónomo de la pareja, el que tiene el tempo del encuentro en la cabeza, quien acelera o frena el juego, quien contemporiza o da luz verde a la ofensiva, el que marca la ruta a seguir.

Con este inicio de partido, el primer set tuvo poca historia. A punto estuvo, incluso de acabar antes, si Salinas no hubiera desperdiciado una nueva bola de break al estrellar un remate en la red. Toni Fernández, que estaba al servicio, acabó solventando la situación e inaugurando el marcador de su pareja con una magnífica bajada del cristal (1-4).

Las remotas opciones que tuvieron Marmolejo y Fernández de evitar el cierre de la primera manga las desperdiciaron en el sexto juego. Con servicio de Valenzuela, gozaron de una pelota para romper el saque pero dos fallos del propio Marmolejo y uno de Fernández, regalaron el juego a sus rivales (1-5). Y por si esto no fueran de por sí demasiadas facilidades, el cierre del set se produjo con un nuevo break, esta vez al servicio de Marmolejo, que dejó el marcador en 1-6.

José Marmolejo, durante la final del Racket Club Los Pacos.

Más allá del resultado, el juego había decantado en exceso el partido hacia uno de los lados de la pista. Marmolejo y Fernández eran conscientes de que para revertir la situación debían reducir sus errores al mínimo, adquirir más consistencia y ganar la red con mayor determinación. Algo que no hicieron en el primer juego que entregaron a sus oponentes, otra vez, con sus fallos (0-1). Sin embargo, en el segundo, con saque de Toni Fernández (1-1), sí encontraron algo más de solidez, una senda que exploraron con mayor acierto en el tercer juego, presionando el servicio de Javier Salinas y logrando su segunda opción de rotura. Tres bolas de break que Kike Valenzuela se encargó de certificar al estrellar una de ellas en el cristal (2-1). Era la primera vez que Marmolejo y Fernández veían a sus rivales desde arriba en el marcador, y tenían, con servicio propio, la oportunidad de consolidar esta ventaja. Pero no lo hicieron.

Pese a que, es cierto que ambos habían empezado a jugar con mayor agresividad, buscando la red; no habían podido cumplir la segunda parte de la ecuación que les marcaba el camino de la victoria: desterrar los errores no forzados. Una enorme defensa de punto de Javier Salinas y dos errores de Toni, diluyeron la exigua distancia adquirida y colocaron las tablas en el marcador (2-2). Y para recuperar la inercia del primer set, Valenzuela, que sacaba, y Salinas ganaron el siguiente con un intimidatorio juego en blanco (2-3).

Javier Salinas y Enrique Valenzuela, tras ganar la final en Los Pacos.

A partir de aquí, la igualdad de se apoderó del juego. Cada pareja manteniendo su servicio, con Toni Fernández creciendo por momentos (extraordinaria defensa la que realizó en uno de los puntos del octavo juego que culminó él mismo devolviendo un remate de Salinas). Así, con 4-4 en el marcador, se alcanzó el tramo caliente del partido. Sin embargo, Toni y Marmolejo no fueron capaces de presionar a sus rivales y permitieron que ganaran con un juego en blanco el servicio de Kike Valenzuela (4-5). Era la oportunidad de Toni Fernández de sacar para evitar la derrota. Pero volvieron a aparecer los errores incomprensibles. Uno del propio Toni y otro de su compañero regalaron dos pelotas de partido a sus rivales. Salinas, con una extraordinaria bajada de pared, aprovechó la primera y cerró el encuentro como empezó, con un nuevo break (4-6).

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