“¡Muy suave, muy suave!”, se oye en la pista número uno del Polideportivo La Mosca (Málaga). “¡Muy suave, suave!”, escucha el público presente mientras el calor aprieta para abrirle las puertas al verano. “¡Muy suave!”. El que grita es Guillermo Demianiuk, el que hace todo lo contrario, tal como lo tienen pactado, es Ale Ruiz, que en posición inverosímil, desde la línea de saque, la saca por tres metros con un majestuoso remate que despierta el asombro de la grada. Es la final de 1ª masculina del V Campeonato de Pádel Málaga Cofrade, el partido que enfrenta a ambos jugadores con dos veteranos del pádel andaluz, José María Peñafiel y Valentín Miranda, un encuentro que debió ser una de las semifinales del torneo y que acabó convirtiéndose en la gran final tras la retirada de las otras dos parejas semifinalistas, Sergio Beracierto – Jesús Marquet y Willy Ruiz – Fran Tobaria, por discrepancias con el reparto de premios (estaban en desacuerdo con la ausencia de premio económico para los subcampeones).

José María Peñafiel remata en la final de 1ª masculina del V Campeonato de Pádel Málaga Cofrade.

Así es que ambas parejas saltaron a la pista en medio de una gran expectación y con una temperatura sofocante que, sin embargo, fue nada en comparación con el ritmo que imprimieron Ale y El Rayo, un juego asfixiante para sus oponentes que no tuvieron capacidad de reacción.

No resulta preciso hacer una crónica demasiado detallada de un encuentro que se cerró con un doble 6-0, un partido gobernado por la firme volea de revés de Demianiuk y su imponente muñeca; así como por la extraordinaria madurez de Ale Ruiz, su calidad, y su grandioso remate.

El argentino y el malagueño no permitieron a sus rivales ni un sólo punto de respiro, ni un metro de descanso. Ya fuera con servicio propio o al resto, a la segunda pelota de intercambio, tenían conquistada la red desde la que acribillaban a Peña y a Valentín de manera implacable.

Guillermo Demianiuk en la final de 1ª del Campeonato de Pádel Málaga Cofrade.

Porque, lo cierto es que Demianiuk hizo muchísimo daño con su volea de revés, alternando golpes profundos que peinaban el verde a ras de suelo, con fabulosas dejadas que parecían hundir la pelota en fango. Además, su firmeza y seguridad en la red agravó aún más la tortura de sus rivales que, sometidos a una exigencia enorme, se vieron condenados al error permanentemente, al tener que elegir respuestas, a una velocidad de vértigo, para los desafíos del juego que les planteaban.

Por su parte, Ale Ruiz demostró por qué, a punto de cumplir los 18 años, va camino de estrella en el pádel. Sorprende la formidable madurez en la pista del actual número uno del ranking de cadetes en España (campeón del Mundo en esta categoría en 2009) que exhibió una rapidez portentosa (protagonizó algunos cruces en la red espectaculares), una pegada descomunal (sus remates por tres hicieron las delicias de los y las asistentes) e hizo gala de un entendimiento con su compañero que le augura grandes jornadas en el circuito PPT(en el que compiten juntos).

Valentín Miranda remata en la final.

Ale Ruiz, en la final del Campeonato de Pádel Málaga Cofrade.

 

 

 

 

 

 

 

 

Guille Demianiuk y Ale Ruiz, tras proclamarse campeones del Campeonato de Pádel Málaga Cofrade.

El incuestionable triunfo de Demianiuk y Ale Ruiz fue reconocido por el público presente, en especial, por los más jóvenes que no dudaron en posar junto a sus nuevos ídolos y hasta pedirles algunos autógrafos.  

 

 

 

 

 

 

 

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