Lo que sorprende de este jovencísima perla del pádel no es únicamente su ambición, un motor que le ha llevado a ganar todas las pruebas federadas que ha disputado desde hace un año y medio (incluido el Campeonato de España en categoría benjamín), con un único set perdido, y un juego arrollador y contundente. No, no es eso lo que más llama la atención de Beatriz González Fernández, sino su madurez y su preparación mental para la derrota. “Voy a intentar ganar el Campeonato de España (ya en categoría alevín)”–afirma esta malagueña de 10 años de edad–”y si no puedo, pues le daré la enhorabuena a las que ganen y a empezar otra vez”. 

Su claridad de ideas y la naturalidad con la que las expresa son un fiel reflejo de su juego en la pista, el que le ha llevado este año a ganar los dos Tyc Premium que ha disputado (en el primero estuvo ausente por lesión) y las cuatro pruebas del Circuito Andaluz de Pádel de Menores celebradas hasta la fecha. Así llega al campeonato nacional, incluso, con alguna victoria en la 2ª categoría femenina de algún torneo de club.

“No pensaba que iba a ganar todo”, reconoce la jugadora que “sí creía que iba a conseguir resultados pero no tanto”. Ahora le toca rubricar su impecable primer año de alevín con el título nacional. “Sí, me gustaría volver a ganar en Madrid”, confirma la jugadora que tiene la mente puesta en la competición desde principios de temporada. “Me preparo con entrenamientos en el Ocean Pádel Club (con Javier Cárdenas) y en Miraflores Sport Center (con Fabián Galibster)”. Con ambos ha estado poniéndose a punto de cara a Madrid, y a ellos se suma ahora, Rodry Quinteros, que se hará cargo del entrenamiento físico.

Bea González comparte pista con Belasteguin en un clínic celebrado en FID Pádel, en Rincón de la Victoria. Foto: Tony Glez.

De esta forma, llega pletórica la joven malagueña a esta exigente prueba en la que, junto a su compañera, Begoña Benjumeda, hará su debut el viernes 7 de septiembre a las 11.30 horas. Allí compartirá cuadro con las mejores alevines del pádel español, entre ellas, dos de las parejas que más oposición le han plantado en su corta trayectoria (aunque siempre ha salido vencedora): Carmen Romero – Laura León y Cristina Carrascosa – Paula Bellver.

Una evolución de juego notable

Sus adversarias tratan de buscar sus puntos débiles para batirla en la pista. Sin embargo, la evolución de la malagueña es prodigiosa. “He mejorado varios golpes (respecto del año pasado)”, explica la joven que “cuando empecé en alevín no sabía hacer la bandeja porque no me la habían enseñado”. Ahora, en cambio, logra hacer descender la bola girando sobre su eje a una velocidad terrible hasta morir junto al cristal. “Sí, la intento practicar y mejorar”. Aún así, es la volea, “sobre todo la de derecha”, su golpe más temible, con el que manda en el juego desde la red; el arma con la que acaba doblegando a sus rivales.

El propio Javi Cárdenas tiene una gran responsabilidad en ello pues, en poco tiempo, ha logrado aumentar la velocidad de bola de Bea, ha intensificado su ritmo y ha dotado a su juego de mayor agresividad.

El gran salto en la pista, sin embargo, no lo ha dado con la pala, sino con la cabeza. “Este año, si voy ganando, me digo, tengo que seguir así hasta el final del partido”, asegura esta perla del pádel español que tiene previsto el próximo año saltar una categoría. “Sí, creo que la mayoría de las pruebas las jugaré en la categoría infantil la próxima temporada”.

Pasión por el pádel

Bea González, junto a Juan Martín Díaz. Foto: Tony Glez.

El pádel es, sin duda alguna, protagonista en la vida de Beatriz González; aunque no es lo único. En apenas unos días, comenzará un nuevo curso escolar en 6º de Primaria, un ámbito en el que se desenvuelve todavía mejor que sobre el verde de la cancha. “En el cole muy bien, la verdad”, confirma esta chica que, de momento, como le ocurre en el circuito de pádel, no encuentra obstáculos entre sus rivales, las matemáticas o la lengua. “Lo más difícil no, pero rollo sí es religión”, confiesa Bea con una sonrisa.

Su secreto, al igual que en el pádel, es la constancia, el esfuerzo y la disciplina para afrontar su día a día. “Empiezo a las nueve de la mañana las clases escolares y termino a las cinco de la tarde”. Ahí hace acto de presencia el pádel. “Tres días a las semana, tengo entrenamiento de pádel de seis a siete de la tarde”, y después, se emplea a fondo “con los deberes que me queden”. Su jornada termina “viendo un poco la tele” antes de dormir.

En el horizonte, aún muy lejano, no ve más allá del pádel. Aunque tímidamente, asoma como salida profesional la Educación Física o alguna actividad docente. “Pero no lo tengo muy claro todavía”, subraya esta malagueña que, en unos días, aspira a volver a coronar su reinado en el pádel alevín español.

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