Todo parece tener un aura especial. Cada mirada, cada gesto, cada punto. Nadie quiere perder detalle. Los flashes se disparan a la menor oportunidad. Los móviles de los 6000 espectadores que abarrotan las gradas del Pabellón 12 de IFEMA se agotan tratando de grabar el punto, el gesto, la anécdota inolvidable. El streaming de World Padel Tour alcanza por momentos más de 15.000 conexiones.

 

La ocasión, desde luego, tiene el carácter de acontecimiento histórico, un calificativo quizá excesivo si se asocia al padel, pero sí lo suficientemente impactante como para que la final masculina del Estrella Damm Master Finals 2014 no sea una más.

 

Sobre la moqueta azul, Los Reyes, Juan Martín Díaz y Fernando Belasteguin, la mejor pareja de la historia, se dicen adiós mutuamente tras 13 años de abrumadora superioridad, de irrepetible tiranía. Lo hacen, además, como era previsible, luchando por el último título de 2014, uno más para un palmarés que impresiona: 170 victorias en 190 finales.

 

Al otro lado de la cinta, Maxi Sánchez y Sanyo Gutiérrez asumen su papel en la cita de hoy. Son los vigentes campeones del título, los que defienden la corona de maestros lograda en 2013 en este mismo escenario ante esta misma pareja. Seguramente, junto a Paquito Navarro y Maxi Grabiel, la pareja más en forma en este final de temporada. Una verdadera amenaza. Pero nada de eso parece ser suficiente para distraer la atención más allá del último partido juntos de Juan y Bela. Todo, incluso la pugna deportiva, conforma el magnífico escenario de una despedida de leyenda.

 

Incluso ellos mismos, los propios Maxi y Sanyo, lo asumen de forma sorprendente al terminar el encuentro pese a la inmensa alegría tras revalidar el título. Con el micrófono de World Padel Tour delante, ni siquiera reivindican su gesta. “Hoy es el día de Juan y Bela, no el nuestro”, resume el propio Sanyo tras un torrente de elogios a los rivales que acaban de liquidar.

 

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Sanyo Gutiérrez. Foto: WPT.

 

Aunque, con la bola en movimiento, el respeto de los puntanos se transforma en una fiereza incontrolable. Desde el principio, el de Head y el de Wilson dejan claro a los números uno que su último encuentro juntos los llevará al límite.

 

Ese agresividad de Sanyo y Maxi, esa valentía forma parte, en realidad, del tributo a sus rivales. Ciertamente, el despliegue de ambos es portentoso. Maxi, un auténtico gladiador, no cede ni un metro de los que conquista con paso firme. Sanyo, a su lado, es un prestidigitador, un encantador de serpientes, un mago de mano diabólica capaz de manejar el ritmo como nadie.

 

Por ello, el trazo de este inicio de partido, a ritmo de vértigo, conecta los dos revés. Bela y Maxi, cara a cara. Por arriba y con chiquitas. Buscándose en la malla, encontrándose a ras de cinta. Juan y Sanyo, aislados, descuentan golpes para intervenir.

 

No hay amenazas al resto. Apenas un 0-30 al saque de Sanyo en el tercero que él y Maxi despachan bien (3-3). Un duelo equilibrado que Los Reyes tratan de resolver antes del tie break. Casi lo consiguen. En el duodécimo, con saque de Maxi Sánchez, se procuran dos opciones de break. La primera, por un error de Maxi que envía al cristal de fondo una volea. La segunda, cuando el propio jugador de Villa Mercedes toca la red al devolver un remate de su rival.

 

En ambas ocasiones es Sanyo quien emerge para asumir el mando e imponer el filo de su juego en torno a la cinta. Su despliegue condena definitivamente el primer set al tie break. Ahí, en el desfiladero, son los puntanos quienes despegan a sus rivales (7-2) y decantan el primer acto a su favor (7-6).

 

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Juan y Bela. Foto: WPT.

 

La extraordinaria mutación de Belasteguin

 

El duelo muestra a un Belasteguin algo errático, con demasiados errores, algunos poco frecuentes en él. Tampoco, Juan Martín tiene mando en el encuentro. La hoja de ruta de sus contrarios, en cambio, es brillante. Tanto que, en la reanudación, se cobran de nuevo otra pieza. Es el saque de El Galleguito. Hasta cinco bolas de break tienen Maxi y Sanyo para abrirse hueco. Lo consiguen en un duelo cara a cara que resuelve un exuberante el imponente jugador de Wilson (2-0).

 

Tras la rotura, conservan el saque y dibujan un 3-0 que pone a Los Reyes al borde del abismo en su día grande. Hasta el momento, en realidad, son los puntanos quienes más están poniendo de su parte para que la despedida de Juan y Bela resulte memorable. Pero no hay distancia de seguridad con los números uno enfrente.

 

Sucede entonces la transformación. La cara de Belasteguin cambia. Sus ojos se disparan y su mirada recupera su vigor penetrante, intimidatorio. Se anota su saque en blanco (3-1). Lo hace con un juego inédito hasta el momento. Firme en la red y poderoso con la pegada. Es el estado de excitación de quien nunca se rinde. Su mutación contagia a Juan Martín. En estas circunstancias, el saque de Sanyo resulta un aperitivo para estos dos depredadores (3-2). Es uno de esos instantes que han forjado la leyenda de los dos indomables del padel.

 

En blanco, se anotan ambos el saque y cierran la fractura (3-3). La tempestad amenaza con arrasar todo aquello que han construido Maxi y Sanyo desde el principio. Pero la escalada de Los Reyes se ve frenada, de repente, por las molestias físicas de Bela. En el noveno, con saque de Sanyo, el de Pehuajó reclama la atención del fisio.

 

La carga emocional de estos días, los sentimientos que despiertan los homenajes, las sensaciones y recuerdos en la despedida, todo ello aflora ahora y se cobra su factura en el momento menos oportuno. Son los nervios los que ahora le van bloqueando.

 

Bela, todo pundonor, lucha entonces contra sus propios límites. Es un duelo interior que le va desgastando aunque sobre la moqueta da sus frutos. En el undécimo, Juan y Bela rompen el saque de Maxi (5-6) justo a tiempo para poder decantar el set (5-7).

 

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Sanyo y Maxi. Foto: WPT.

 

Dramático final de Master

 

Esta reacción retrata bien lo que esta pareja de leyenda ha exhibido durante sus 13 años juntos. Más allá de sus golpes, de su talento, de su magia, Belasteguin y Martín Díaz son dos fieras de una capacidad competitiva inigualable, dos jugadores capaces de sostenerse en situaciones que hundirían a cualquiera.

 

Por eso, alcanzan el tercer set, dispuestos a darle más brillo aún a su separación. Pero los problemas físicos de Bela se acrecientan. El argentino de Head, que volaba hasta el momento, queda prácticamente clavado en la pista.

 

El paso al frente es de Juan Martín para tomar las riendas mientras su compañero apenas camina por la moqueta. La consecuencia es inmediata. El juego pierden orden y gana sorpresa. El mago de Drop Shot se multiplica y anula la ocasión que Maxi y Sanyo tienen de romper su saque (1-1).

 

La pugna, a estas alturas, es vibrante. Poco a poco, las piernas de Bela se van liberando de los grilletes. No es el jugador hiperactivo de otras veces pero le alcanza para competir.

 

Y con eso y el despliegue de Juan Martín, en el séptimo, conquistan en blanco el saque de Maxi. Es el de Wilson quien certifica la rotura cuando destroza en el cristal de fondo un remate franco (3-4). Con el servicio de Bela quedan a un paso del triunfo, a un palmo de una victoria que debe echar el telón a 13 años inolvidables.

 

Pero sus rivales, comprometidos con la causa, no van a bajar los brazos, no van a ceder ni un punto. Es el tributo que Maxi y Sanyo rinden a sus oponentes. La máxima exigencia hasta el último aliento. Con el saque propio, recortan distancia para, en el décimo, asaltar el servicio de Juan Martín y equilibrar, de nuevo, el marcador (5-5).

 

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Belasteguin y Juan Martín. Foto: WPT.

 

El parcial de 3-0 sitúa a los Maestros por delante en la carrera hacia el título (6-5). Con las dos horas y media de partido ya cumplidas, el duelo gira en torno al servicio de Belasteguin. La puerta del tie-break queda a la misma distancia ya que la derrota o el triunfo.

 

Aprieta mucho Juan Martín en la red. Sanyo se multiplica en la pista. Tienen Los Reyes la opción de cerrar su saque pero no lo hacen. Sus rivales, en cambio, sí aprovechan su ocasión. Maxi rescata un remate por tres metros de Bela y lo mete por la puerta para acunar la bola junto a la red.

 

Después, es Sanyo quien firma el triunfo con un remate prodigioso. Desde detrás de la línea de saque, el de San Luis enrosca una bola por alto con un toque sublime que la eleva en su regreso por encima de sus rivales. Es el remate del triunfo definitivo (7-6).

 

Sanyo Gutiérrez y Maxi Sánchez revalidan así el título, una victoria que rinde homenaje a los números uno. Juan Bela se dan ese último abrazo de compañeros. El instante abre una nueva era en el padel profesional. Incierta. Apasionante. Con Belasteguin y con Juan Martín, pero ya no con Juan y Bela . ¡Hasta siempre!

 

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Foto: WPT.

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