El circo de Premier Padel abrió sus puertas en Riad y nos ofreció la primera función del año, el P1 de Riad, un espectáculo con luces y sombras, con sorpresas y hechos ya conocidos, con alguna decepción también; en cualquier caso, un episodio inaugural que, conviene recordarlo, en nada es definitivo.
- Coello y Tapia, inevitables
- Lebrón y Augsburguer (ahora sí) anuncian batalla
- El Lobo, al fin, ganó en la derrota
- Los Pacos se presentan
- Ari Sánchez y Andrea Ustero muestran credenciales
- Gemma y Delfi, anómala frustración
- Bea y Paula: batacazo de primeras
- El pádel es cosa de hombres… para los amigos saudíes
- ¿Aún no lo recibes?
No caben sentencias firmes ni elogios categóricos. Lo que hoy fue, mañana será diferente. O no. La pelota será la que dicte.
La única lectura presente la ofrece el escenario. Arabia Saudí le pone al pádel más dinero que afición. Es lo que justifica que Premier Padel (y la FIP), un año más, abra la temporada en Riad. Esas gradas casi vacías en muchos momentos del torneo no admiten objeción. Incluso durante la propia final femenina, la estampa del graderío resultó impropia del acontecimiento.
Por fortuna, siempre están los jugadores y las jugadoras para hacer grande este deporte. Esto es lo único que no cambia.
Coello y Tapia, inevitables
El primer torneo de la temporada 2026 nos ha arrojado un resultado de 2025. Como si nada hubiera cambiado en el cuadro masculino. Tanto barajar cartas para que llegar a lo mismo. O casi.
La apabullante victoria de Arturo Coello y Agustín Tapia en la final del P1 de Riad a Fede Chingotto y Ale Galán (6-4 y 6-2) tiene aroma a dejavù.
Los números uno sacaron partido a las condiciones de juego y marcaron distancia con sus perseguidores. Tal vez demasiada.
La autoridad con la que manejaron la final es directamente proporcional a la frustración que experimentaron Galán y Chingotto; dos Sísifos del pádel de hoy, condenados a subir la pesada roca a la cima, vuelta a empezar cada temporada desde la casilla de salida.
De momento, como ayer, la pareja pugna por ser la mejor de los perseguidores. Después, empezarán a mirar hacia arriba.
Lebrón y Augsburguer (ahora sí) anuncian batalla
Riad asistió al mejor torneo de Lebrón y Augsburguer. No era difícil. Esta era la tercera cita que afrontaban como pareja.
En las dos anteriores (semifinales en el Major de Acapulco y cuartos en el Finals de Barcelona), las expectativas fueron mayores que su rendimiento en pista. En esta primera cita del curso, en cambio, su juego ha pedido paso.
La dupla desplegó un vendaval de juego ofensivo, alcanzó las semifinales y no derrotó a los números uno por detalles (7-6, 6-7 y 6-4). Deben estar satisfechos pese a la derrota.
Ahora, tendrán que demostrar su potencial en condiciones no tan favorables como las que encontraron en la capital saudí.
El Lobo, al fin, ganó en la derrota
En efecto, las aspiraciones de Lebrón y Ausburguer en la temporada pasan por sostener su rendimiento en pistas más lentas, en las que el juego no asfixie y el globo no sea una temeridad.
Y también, en gran medida, por confirmar la extraordinaria actitud de El Lobo. Por primera vez (en muuuucho tiempo), Lebrón se comportó como un jugador de pádel, con el foco en el juego, respeto a los rivales y empatía con su joven compañero. Estuvo sublime.
Acostumbrados a sus deplorables sainetes, el gaditano, por una vez, fue otro.
En este proyecto, su rol es diferente. Si lo visto en Riad confirma que lo ha interiorizado, y ha logrado desterrar demonios interiores, su ascenso a la cima ya ha empezado.
Los Pacos se presentan
Hasta semifinales llegaron en su primer torneo Paquito Navarro y Fran Guerrero. Imagen espléndida de la nueva dupla andaluza que hizo descarrilar en cuartos a la pareja 3, Franco Stupaczuk y Miguel Yanguas (3-6, 6-3 y 6-2).
En semifinales, sin embargo, no tuvieron opción contra Galán y Chingotto (6-1 y 6-2). A sus 22 años, Fran jugó sus segundas semifinales. Se notó. El malagueño estuvo desfigurado, presa de los nervios.
No le ayudó la actitud de Paquito. El sevillano va por libre. Tiene bula. Es insólito que, a sus 37 años, no haya entendido todavía el daño que su desmedida y, a veces, grosera exigencia provoca en sus compañeros. O quizá lo sabe pero no le importa. Como si el descomunal talento que pone al servicio de la pareja conllevase el peaje de su actitud.
Lo llamativo es que sus episodios son sonados pero, a diferencia de otros (véase Lebrón, por ejemplo), no le pasan factura. Incluso luego sirven de bromas y risas en entrevistas. Desde hace mucho, su marca está blindada. Ni las derrotas ni los desplantes. En realidad, al de Sevilla, un maestro de la narrativa, todo le suma. Hasta el punto de que es capaz de prometer ante un micrófono un esfuerzo en ser mejor compañero, reconocimiento de lo contrario, como el que anuncia que mejorará la volea de revés o la víbora.
Ari Sánchez y Andrea Ustero muestran credenciales
Ni en sus quinielas entraba la victoria en este primer torneo de la temporada. Pero el talento, el descaro, y las ganas de validar su arriesgada apuesta, no entienden de plazos.
La dupla se manejó con aplomo en su recorrido y en la final, ante las números uno, remontaron el primer set y se hicieron con la victoria (5-7, 7-5 y 6-3).
Ari ha exhibido su chapa de número uno. En este proyecto, asume las riendas y ese rol puede ayudarle a poner el foco en el juego y en ayudar a su compañera, al tiempo que le aleja de sus tinieblas interiores.
Ustero es una bendición. La catalana es puro atrevimiento. A sus 18 años, juega como si no hubiera consecuencias; sonríe como si no le importara. Ahora, integrada en el equipo de Ari, asimilará la parte que le resta por aprender. “Nunca había entrenado así”, confesó la jugadora con naturalidad tras ganar en Riad. Que no pierda la frescura.
Gemma y Delfi, anómala frustración
Las números uno comienzan sin título. No es una catástrofe pero sí hay señales inquietantes. Sufrieron en semifinales contra Claudia Sánchez y Sofía Araújo (7-5, 5-7 y 6-3); y perdieron en la final contra Ariana Sánchez y Andrea Ustero (5-7, 7-5 y 6-3).
En algunos momentos de ambos encuentros, hubo sensaciones extrañas. Demasiada frustración para ser el primer peldaño de la escalera en este 2026.
Son la pareja a batir, sin duda. Tras su posición privilegiada en el ranking brilla su consistencia en el juego, su elevado suelo de rendimiento, la impasible calma de Brea y la imponente fluidez de Triay. La fórmula es clara.
Bea y Paula: batacazo de primeras
No ha empezado bien la alianza de Bea González y Paula Josemaría. El proyecto, configurado para asaltar el número uno, ha sufrido el primer revés a las primeras de cambio. De Riad salen con una victoria cómoda en octavos ante Noa Cánovas y Laia Rodríguez (6-3 y 6-2); y una sonada derrota en cuartos de final ante Tamara Icardo y Claudia Jensen (7-6, 6-4 y 6-2).
La pareja dos no solo dejó escapar la ventaja adquirida en el primer set si no que terminó derrumbándose en el desenlace.
Es solo el primer paso para esta dupla que requiere lo que no tuvo en 2020: tiempo y trabajo.
El pádel es cosa de hombres… para los amigos saudíes

“Antes no había ni baños para mujeres en los campos de fútbol saudíes y ahora, gracias a nosotros, entran en igualdad”, afirmó en su día Luis Rubiales, entonces presidente de la Real Federación Española de Fútbol, para justificar el impacto que la celebración de la Supercopa tenía en el tratamiento de las mujeres en Arabia Saudí.
Tres días después, según Amnistía Internacional, las mujeres volvieron a ser segregadas en las gradas.
Aisladas o no pero con baños propios, en este P1 de Riad las mujeres se dejaron ver poco; los hombres poblaron mayoritariamente las gradas. Cada vez que la cámara enfocaba a cualquier parte del gradería, el dominio masculino era abrumador. Tampoco resulta extraño.
El Comité de la ONU para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, tras examinar el 5º informe periódico de Arabia Saudí sobre el cumplimiento de las obligaciones contraídas por el país en virtud de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, identificó más de 20 motivos principales de preocupación: persecución de defensoras de los derechos humanos, el uso de la pena de muerte, la falta de protección de las trabajadoras domésticas migrantes, la persistencia de un sistema de tutela masculina de facto… Y ello, sin hablar del resto de deficiencias en materia de Derechos Humanos que exhibe la nación saudí. Por si te interesa, lo tienes aquí.
En cualquier caso, hubo muchos más hombres que mujeres en las gradas. Eso cuando hubo. Porque el aspecto del graderío en muchas fases del torneo fue desolador. No solo en rondas iniciales. En cuartos, semifinales e, incluso, en la final femenina apenas hubo público.
No importa. Estamos en febrero. En diciembre, el presidente de la FIP y vicepresidente de Premier Padel, Luigi Carraro, a modo de balance del año, afirmó: “(la temporada) no ha sido perfecta —la perfección no existe y cada día analizamos todo lo que podemos mejorar—, pero ha sido maravillosa. Si miramos los torneos desde septiembre hasta hoy: Madrid, cuatro días con entradas agotadas en un estadio de 16.000 personas; Roland Garros, tres días con sold-out; Alemania, un país nuevo y también lleno; Holanda, lleno; Milán, un torneo que crece cada año; luego Giza, otro evento en constante crecimiento”.
Este P1 de febrero seguro que no entra en su resumen de la temporada del dirigente italiano.







