Sopló el viento con fuerza, pero el auténtico vendaval estaba dentro de la pista. Guille Demianiuk y Ale Ruiz arrasaron en la final de 1ª masculina del Torneo de Pádel Starvie disputado en el club La Capellanía del 13 al 15 de abril de 2012. Lo hicieron a ritmo de vértigo, sin concesiones, con una tremenda agresividad sobre el verde. Nada pudieron hacer sus rivales, Paquito Ruiz y Javi Bravo, que no jugaron mal, pero a quienes no les alcanzó para poner en aprietos a sus oponentes.

Porque El Rayo Demianiuk y Ale Ruiz se guardaron su mejor partido para la final. Habían pasado algún apuro en su encuentro inicial frente a los hermanos Lauty y Leandro del Negro. Y en las semis, también se complicaron algo, sobre todo en un primer set muy igualado, contra Cayetano Rocafort y Charlie Rodríguez. Ahí se acabaron las dudas porque en la final ofrecieron un recital digno de una pareja que aspira a terminar el año entre las 30 mejores del Circuito Pro Tour.

Paquito y Javi Bravo, pronto, comprendieron que el partido tendría poca historia. Ellos ya habían jugado su particular final, un tremendo duelo en las semis a tres sets (5-7, 6-2 y 6-3) en el que se deshicieron de Jesús Marquet y Francis Tobaria. No sólo les remontaron el set inicial, sino que lo hicieron desfigurando a dos jugadores del nivel de Marquet y Tobaria hasta hacerlos irreconocibles en su juego. Antes, por el camino, también habían dejado su impronta en sendas victorias, primero frente a Iñaki Moreno – Javi Fernández y, después, contra Abraham Ramírez – Carlos Quesada.

Paquito Ruiz volea de revés en la final del Torneo Starvie.

Pero en la final no pudieron meterse nunca en el juego. Y lo comprobaron prácticamente desde la primera pelota. No les importó, a Demianiuk y Ale que el saque inicial correspondiera a sus rivales (servicio de Javi Bravo). Demianiuk y Ale Ruiz ocuparon la red a base de pelotazos y, desde ahí, con agilidad felina, tremendos reflejos y una calidad envidiable, lograron el break tras ponerse 0-40. Ésa fue su tarjeta de presentación. Una declaración de intenciones que tuvo continuidad en los juegos siguientes al lograr un parcial inicial de 0-4. Ni los poderosos remates de Paquito, ni la formidable consistencia de Bravo lograron esta vez inquietar a sus rivales. Demianiuk y Ale llegaron a todas las bolas posibles, incluidas las que salían de pista; recuperaron la iniciativa de forma eléctrica en cada punto, y barrieron cada rincón de la cancha con golpes magistrales.

Tuvo muchísimo protagonismo en el inicio del partido Guille Demianiuk que exhibió una forma física espectacular, un agilidad mental y, sobre todo, una rapidez de piernas difícilmente imaginable en alguien que hace apenas cinco meses se rompió el tendón de aquiles en la primera jornada del cuadro final de los V Internacionales de La Rioja.

Ale Ruiz, durante la final disputada en La Capellanía.

Hace dos meses, en la final del Torneo de Reserva del Higuerón, ya se pudo ver en acción a una sombra de lo que en La Capellanía arrasó la central. Esta vez El Rayo volvió a hacer honor a su apodo, además, desde el revés, posición que esta temporada ha decidido ocupar para explotar mejor sus virtudes. Junto a él, un Alejandro Ruiz que convirtió en anécdota sus 17 años y que asumió gran parte del peso del partido, en especial, en el segundo set.

Porque el primero tuvo poca historia. Apenas pudieron Paquito y Javi Bravo lograr un juego ante tamaño huracán en una primera manga que concluyó con un contundente 1-6.

Apuraron sus opciones

En el inicio del segundo parcial, Demianiuk y Ale bajaron algo el ritmo. Paquito y Javi Bravo pudieron meterse algo en el encuentro y tratar de adaptar el ritmo de juego a sus prestaciones. Así lograron el 1-1, exhibiendo además magníficos puntos y sacando algo los dientes. Ruiz y Demianiuk vieron el peligro pronto y subieron de nuevo un peldaño más el tempo del encuentro para lograr otro break (1-3), tras volver a conseguir un 0-40, esta vez con servicio de Paquito.

Javi Bravo devuelve una pelota en la final de 1ª masculina.

Pero ni él ni Javi Bravo estaban dispuestos a marcharse de la final sin, al menos, apurar sus últimas opciones. Y al siguiente juego, por primera vez en todo el encuentro, pudieron presionar el saque rival, el de Ale Ruiz. Un formidable resto de Javi Bravo les dio su primera oportunidad de romper, ocasión que no desaprovecharon (2-3).

La respuesta de Demianiuk y Ale a la amenaza de sus oponentes fue tan contundente como su juego. 15-40 con servicio de Javi Bravo tras un punto en el que él y Paquito lo hicieron todo para ganarlo, pero  que, Ale Ruiz, corriendo de lado a lado de la pista mientras Demianiuk esperaba en la puerta el remate por tres, lo evitó. El break cayó de nuevo, y con él las remotas posibilidades de Paquito y Bravo.

Cerró el partido en 3-6 Ale Ruiz con un gran remate que sacó por tres la bola de la pista y se la entregó al viento. Fue el justo tributo de un tornado que demolió cualquier resistencia que encontró a su paso por La Capellanía.

Ale Ruiz y Guille Demianiuk, el tornado que arrasó la pista central de La Capellanía.

 

 

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