Un error de cálculo de las cuatro jugadoras acabó con la final antes de tiempo. Con un 5-2 en el marcador del tercer set, las dos parejas se fundieron en un abrazo y dieron por bueno un resultado inacabado. La situación quedó relegada a la categoría de simple anécdota porque, a esas alturas, esas cuatro heroínas del pádel ya se habían batido sobre la pista durante algo más de hora y cuarto, en un juego intenso, hermoso y atrevido.

Así fue la final de 2ª femenina del Torneo de Pádel Hacienda Clavero disputado en el club Pinos del Limonar, del 13 al 15 de julio de 2012. Maru San Emeterio y María del Mar Sintas habían sobrevivido a un exigente cuadro en su primera comparecencia como pareja; y se habían plantado en el último escalón tras derrotar en la semifinal a una dupla durísima como es la formada por Andreína de los Santos y Paola Arregui.

Por el otro lado del cuadro; Regan Chanel y Julia Gil fueron avanzando con la misma firmeza con la que desplegaron su juego sobre el azul de las pistas, y dejaron fuera en la semifinal a dos jugadoras de grandes prestaciones, María del Mar Castellón y Lucía González.

Regan Chanel y Julia Gil, durante la final en Pinos del Limonar.

Sin una clara favorita, la final comenzó con un claro anticipo de lo que sería. Regan y Julia salieron muy agresivas, presionando el servicio inicial del partido, a cargo de Maru San Emeterio, aunque no lograron romper (1-0). Sí, lo consiguieron, sin embargo, en el tercer juego. Dos errores de María del Mar Sintas, con problemas para meter el primer saque, y otro de Maru, concedieron tres oportunidades de rotura a una pareja que no suele desaprovechar ese tipo de regalos. Ni siquiera fue necesario. María del Mar completó el desastre con su única doble falta del partido (1-2).

Con carril por delante para tomar ventaja; Julia y Regan, con su saque, consolidaron el break y ampliaron la brecha (1-3)  en busca del segundo set. Sin embargo, las imprecisiones, que hasta ese momento habían lastrado el juego de Maru y Mar, acabaron contaminando el otro lado de la pista. Regan y Julia comenzaron a fallar bolas que hasta entonces venían definiendo; y al mismo tiempo, sus rivales lograban empezar a serenar su juego y a adquirir mayor consistencia.

Maru San Emeterio volea en la final.

De esta forma, María del Mar y Maru se fueron apoderando del ritmo del encuentro y consiguieron, primero reducir distancia, y después, un valiosísimo break, al saque de Julia, que les sirvió para empatar la contienda (3-3).

La igualada, entonces, conquistó el marcador. En el juego, en cambio, María del Mar imponía su dictado con una magnífica volea, mientras Maru se apoyaba en su saque y en sus imponentes bajadas de pared para mantener a raya a sus adversarias. Fue precisamente una formidable bajada del cristal la que utilizó San Emeterio para cerrar el noveno juego (5-4), la antesala del asalto al primer set; que llegó con el break al servicio de Julia, en el décimo, después de una tremenda exhibición defensiva de Maru y Mar (6-4).

Cambio de tendencia

Con el primer puerto coronado, las vencedoras afrontaron el segundo dispuestas a cerrar el partido. Pero el esfuerzo físico y mental (habían levantado un break en contra) les pasó factura.

Julia Gil saca durante el último partido.

Regan y Julia definieron bien su estrategia en el descanso e inclinaron la pista, sin disimulo alguno, sobre el lado de Maru. A partir de ahí, aumentaron su empuje en cada bola, subieron el ritmo de juego y fueron más agresivas en la red. Con esta táctica y el desfonde de sus oponentes, los juegos fueron cayendo de manera incesante. Un break de inicio al saque de María del Mar dio el aviso de que la balanza se había desnivelado hacia el otro lado de la cancha (0-1).

A Maru le abandonaron sus dos armas más fiables. Dejaron de entrarle los primeros servicios y empezó a fallar estrepitosamente las bajadas del cristal de fondo. Mar, en cambio, seguía pasando un calvario con su saque (tuvo un porcentaje ínfimo de primeros servicios en el partido), y ahora, además, alejada de la red y de la pelota, resultaba intrascendente.

La rotura del tercer juego al servicio de Maru confirmó el cambio de tendencia en el partido (0-3). El tercer break en el quinto juego, finalmente, acabó por certificar la caída libre de las ganadoras del primer set, que quedaron a merced del poderío de sus rivales (0-5). La puntilla la dio Julia con su saque y un juego portentoso que acabó por destrozarlas (0-6).

Salir del ojo del huracán

María del Mar y Maru, sin respuestas hasta el momento, afrontaron el tercer y definitivo set con el primer y claro objetivo de salir del ojo del huracán en que Julia y Regan habían convertido su pádel. Y lo lograron, con muchas dificultades, al comienzo de la tercera manga. Maru volvió a recuperar justo a tiempo una de sus armas, el servicio, para arrebatar a sus adversarias el control del juego. Eso, además, permitió a María del Mar volver a acercarse a la red, recuperar su perfil más amenazante y detener la sangría a la que habían sido sometidas (1-0).

María del Mar Sintas, en pleno remate.

Julia mantuvo su saque en el segundo con un juego en blanco (1-1). Y en el tercero, con Regan logró el break. De nuevo, al servicio de Mar, otra vez con errores de ambas, Maru y Mar, en la red (1-2). La ventaja adquirida por Julia y Regan les situaba en la pista de salida hacia la victoria. Pero Mar y Maru se rehicieron, recuperaron sensaciones, jugaron con mucha cabeza (y algo de fortuna con algún punto que decantó la cinta de su lado), y se aprovecharon de los fallos, sobre todo, de Julia en este juego, que empezó a acusar el cansancio, para devolver la rotura y nivelar el encuentro (2-2).

El punto de inflexión del partido llegó en el sexto juego. Alternando algunos errores con más aciertos, Maru resultó capital en el break que obtuvieron sobre el saque de Julia (4-2) y que les dejó en franca ventaja para hacerse con el triunfo. Con su servicio, Mar Sintas consolidó la rotura obtenida anteriormente, y lo hizo en un disputadísimo séptimo juego (5-2) que acabó resultando literalmente definitivo. Porque, cuando todo apuntaba a un posible desenlace en el octavo, las cuatro jugadoras dieron por finalizado el partido, dando por válido un marcador erróneo a que les indujo el ímpetu de su batalla.

Así que 6-4, 0-6 y 5-2 fue el anecdótico resultado de una intensa y trepidante pugna entre dos parejas que homenajearon al pádel sobre la pista.

María del Mar Sintas y Maru San Emeterio, tras proclamarse campeonas de la 2ª femenina en el Torneo Hacienda Clavero.

 

 

 

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