Fue la mejor pareja en 2018 sin discusión alguna. Disputaron 59 partidos y lograron la victoria en 51 de ellos. Nadie ganó más.

Este guarismo les valió para conquistar la mitad de los torneos World Padel Tour que disputaron. Añadieron a sus vitrinas 8 títulos WPT. Barcelona, Zaragoza, Jaén, Mijas, Andorra, Lisboa, Buenos Aires y Murcia les aclamaron como campeones.

Todo ello les aupó directamente a la primera plaza del ranking World Padel Tour desbancando a los números uno, Fernando Belasteguin y Pablo Lima.

Esta temporada, Maxi Sánchez y Sanyo Gutiérrez, tendrán que defender lo conquistado. Y en 2018 fue mucho.

5 Claves del éxito de Maxi y Sanyo en 2019

La dupla argentina se enfrenta a un desafío mayúsculo. Por resultados y por juego, parten esta temporada como la pareja a batir. ¿Cómo asumirán el rol de números uno? ¿Soportarán esa presión? ¿Podrán defender todos los puntos logrados en 2018? ¿Resistirán el empuje de Belasteguin y Lima?

Estos son algunos factores clave del éxito de El Mago y El Tiburón.

Regularidad

Para tener una idea de la estratosférica dimensión de juego que exhibieron el pasado año estos jugadores, basta subrayar un dato: alcanzaron la final en 12 de los 16 torneos disputados. Sólo Valladolid, Valencia, Granada y Madrid se quedaron sin verles luchar por el título.

La regularidad mostrada por Maxi y Sanyo fue asombrosa y les llevó a coronarse por méritos propios. En este 2019, sus aspiraciones dependen en buena medida de mantener ese nivel. No será fácil, desde luego.

Defensa de puntos

La exigencia va a ser máxima por parte de los rivales y apenas podrán permitirse traspié alguno. Su gran actuación en 2018 les obliga este año a defender una gran cantidad de puntos en cada torneo.

Es cierto que comienzan la temporada con un gran colchón. Maxi y Sanyo, con 27640, casi duplican los de Bela y Lima, la segunda pareja del ranking, que tienen 14390 puntos. Aún así, tendrán que vigilar por el retrovisor las actuaciones de la dupla argentino-brasileña para mantener la brecha.

El sistema para calcular el ranking que emplea World Padel Tour exige resultados a los puntanos mientras que sus oponentes, en principio, pueden tener más fácil sumar puntos (tras los cuatro meses de ausencia en 2018).

Magia enchufada

Es un factor decisivo en lo positivo, desde luego; y también, en lo negativo. El de San Luis estuvo inmenso el pasado año. Como nunca. Fue la temporada en la que el público disfrutó del mejor Sanyo Gutiérrez durante el mayor periodo de tiempo.

Su capacidad para apoderarse del juego, su facilidad para acelerar o reducir el ritmo, su habilidad para encontrar espacios y, al mismo tiempo, para achicarlos a sus oponentes, su inspiración para utilizar recursos imposibles en situaciones límite… todo ello le encumbró en 2018. Si este año se muestra igual de enchufado, las opciones de la pareja se mantendrán intactas.

Trabajo y mordiente

El Tiburón estuvo imperial en 2018. Durante buena parte de la temporada resultó un jugador infranqueable, con una granítica capacidad defensiva y una pegada abrumadora.

Un excepcional físico y una gran confianza en sí mismo fueron dos pilares de su formidable rendimiento que, sin duda, resultó decisivo para elevar a su compañero Sanyo Gutiérrez.

Sin embargo, hubo momentos en que Maxi Sánchez asumió tanto el rol de fajador que pareció dejar en manos de su compañero la vocación ofensiva. El de Villa Mercedes se afanó tanto en el tajo que acabó siendo previsible.

En 2019, Maxi deberá mantener esa fenomenal capacidad de trabajo que desgasta a muchos rivales pero sin olvidar darle mordiente a su juego.

Fuera desconexiones

Maxi y Sanyo volvieron a jugar juntos en 2018, tras tres años separados. Su sintonía sobre la moqueta y su acoplamiento en el juego quedó claro desde el primer momento. Encajaban a la perfección. Cada uno le daba al otro justo lo que necesitaba: el hormigón de Maxi y el cincel de Sanyo. Su combinación ha resultado ser mucho más que la suma de ambos.

Sin embargo, en un tramo puntual de la temporada se produjo una grieta preocupante que amenazó con derrumbar lo que habían construido. Duró poco pero fue muy evidente.

Se hizo muy visible en la dolorosa derrota que encajaron en la final del Open de Granada (cuando casi la tenían ganada ante Cristian Gutiérrez y Franco Stupaczuk) y, después, en la eliminación en cuartos en el Open de Bilbao (ante Javi Ruiz y Uri Botello).

Ocurrió justo cuando asaltaron el trono del ranking masculino World Padel Tour. Maxi se coronó por un puñado de puntos respecto a su compañero y ahí afloró una sorprendente desconexión entre ambos jugadores que, por momentos, resultó impropia de dos profesionales.

Tras aquellos dos episodios, lograron enderezar la actitud de cara al tramo final de la temporada que revolvieron de manera brillante con dos títulos más y el subcampeonato en el Master Final.

La receta que les funcionó para superar aquel bache debe servirles de antídoto este año para evitar que comportamientos así puedan reproducirse de nuevo.

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