El Palacio de los Deportes Martín Carpena asistió al cuarto título consecutivo de Fernando Belasteguin y Pablo Lima en esta temporada 2015 del World Padel Tour.

 

Los números uno protagonizaron una remontada fabulosa en la final a Juan Martín Díaz y Maxi Sánchez para mantener su dictado en la competición. El duelo fue vibrante desde el principio, con dos momentos clave: el 0-4 y los problemas musculares de Bela.

 

El argentino y su compañero repasaron para Padelazo.com algunos de los principales detalles del partido.

 

Crónica de la final masculina

 

Control de todos los detalles: las bolas nuevas como salvación

 

Al final del cuarto juego del segundo set, la sensación es inquietante. Bela siente molestias en el cuádriceps de su pierna derecha. A un palmo de la victoria en la final de Málaga, el argentino no tiene más remedio que atender la señal de su cuerpo, una advertencia meridiana: o para o se queda tieso.

 

“En el 4-0 tuve un principio de calambre en el cuádriceps derecho”–relata Fernando Belasteguin a Padelazo.com–, pido fisio porque si no lo pedía me acalambraba todo”.

 

En efecto, el fisio presta asistencia al número uno y vuelve a la pista. “Tuvimos la suerte de hacer mi saque, 5-0”. Apenas le queda un juego para coronarse en el Martín Carpena pero el estado de sus músculos es una espada de Damocles, afilada, brillante, lista para cercenar de cuajo el trabajo realizado.

 

Si las piernas de Bela se bloquean, la victoria será una quimera. Por eso, el argentino, el jugador que lleva 13 años asomado a la cima del padel mundial, el luchador incansable, el guerrero irreductible, hace cuentas y elige el momento. “Cuando entré a la pista y vi que ya no podía más, empecé a hacer la cuenta de cuando había cambio de bolas nuevas”.

 

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Bela, atendido por el fisio en la final. Foto: WPT.

 

Con los rivales, expectantes; el público, intrigado; y su compañero, al borde un ataque de nervios; Fernando Belasteguin prolonga cada punto mientras estira, y hace sus propios cálculos para la ofensiva. “Soy un tío que, por mi característica de juego, tengo que tener bajo control un montón de cosas porque no soy un fenómeno como puede ser Juan Martín que tiene tiros increíbles”, explica Bela.

 

Por el camino pierde dos juegos (incluido un break) a la espera del instante clave. “En el 5-2 había cambio de bolas y le dije a Pablo: este lo vamos a perder pero me la voy a jugar todas con la bola nueva porque en esta pista hace daño. Y así fue”.

 

De repente, Bela arriesgó, utilizó su reserva física y recuperó parte de la movilidad perdida para apretar el duelo. Él y Lima, desatados, se lanzaron a por el juego que les hacía falta para cerrar la final. “Le pegamos dos veces cada uno, ganamos el juego. La clave fue el cambio de pelota, lo tenía en la mente”.

 

Remontada impresionante: de 0-4 a 4-4 en 18 minutos

 

A los 14 minutos, el marcador refleja un asombroso 0-4 en contra de los números uno. Maxi Sánchez vuela sobre la pista, muy firme en su avance y decisivo en la red. Juan Martín, al lado, exhibe su prodigioso juego en torno a la cinta. La fórmula desarma a Bela y Lima, empeñados en un cara a cara suicida.

 

“Con Pablo tenemos una característica de juego, somos dos jugadores muy sólidos. No estábamos haciendo nada de eso. Queríamos hacer los puntos a Juan y a Maxi. Un error muy grande. Quizá fui yo el que arrastré a Pablo, quizá fui yo el que no arranqué para nada bien el partido, tirando una bola bastante floja que no los complicaba para nada y queriendo hacer el punto con pelotas que no correspondían”, relata Bela a Padelazo.com.

 

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Bela y Lima. Foto: WPT.

 

El inicio de la pareja Adeslas fue irreconocible. “Empezamos jugando de manera muy displicente y sin hacer nuestro juego. Nuestro juego es tirar muchas bolas adentro y contragolpear. Quizá nos hemos crecido un poco y hemos querido hacer un juego que no es el nuestro. Hacer puntos rápidos, jugadas bonitas, y eso no es lo nuestro”, reconoce Lima a esta web.

 

La brecha pudo ser incluso mayor. El Galleguito llegó a sacar con 40-30 para llevarse ese quinto juego del primer set. Pero Lima y Belasteguin consiguieron un break providencial, el inicio de una remontada espectacular.

 

“En el 4-0, Juan sacó 40-30 y le hicimos el break. En el cambio de lado, dijimos: vamos a perder pero vamos a jugar con nuestra esencia. Y le dimos vuelta, tuvimos posibilidades en el 4 iguales y después ya éramos nosotros”.

 

Lima recuerda el momento del cambio. “Me acerqué al Bela y le dije: vamos a hacer nuestro juego y si nos ganan con nuestro juego le damos la mano pero que no nos ganen porque hacemos cosas que no son las nuestras. Ahí, el partido se dio vuelta”.

 

En efecto, punto a punto, juego a juego, los números uno remontaron el marcador adverso y acabaron ganando el partido. Una exhibición más de fortaleza mental de la que habla el propio Lima en Padelazo.com. “Es nuestra característica, de no bajar los brazos nunca. Si la cosa está fea, seguir luchando. Si el rival te gana que te gane pero que estés luchando”.

 

Hostilidad del público

 

El recibimiento a cada uno de los protagonistas deja clara la preferencia mayoritaria del público desde el principio. La aparición de Juan Martín Díaz y Maxi Sánchez desata la ovación del público. Mucho más sonora que cuando Bela y Lima recorren el pasillo hacia la entrada a la pista.

 

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Bela saluda en la presentación de los finalistas. Foto: WPT.

 

No hay dudas de hacia quién se dirige el apoyo de la mayoría de los y las aficionadas que abarrotan el Martín Carpena. Todavía menos cuando en el minuto tres de partido el respetable dicta sentencia.

 

Dos remates en paralelo de Belasteguin impactan en Juan Martín. El objetivo del de Pehuajó es sorprender a su rival, posicionado siempre algo por delante de la línea de servicio. El infortunio le lleva a hacer diana por partida doble.

 

No hay reproches entre ellos. Ni siquiera una mala mirada. Todo lo contrario. Incluso sonrisas. Para los profesionales, no es malicia sino obligación.

 

Al público, en cambio, le hace falta muy poco para expresar su hostilidad hacia el argentino de Head. La ocasión está servida desde el principio. La pitada es generalizada en las gradas. Comentarios de todo tipo se reparten por los asientos. ‘Ha ido a darle’. ‘Ya está Bela como siempre’. ‘Siempre hace lo mismo’. ‘Y eso que han sido compañeros’.

 

El veredicto es inmediato y no admite reflexión alguna. No con Bela.

 

Lima cree que, en algunos momentos, es una cuestión de mentalidad del público. “Tenemos  un juego agresivo y vamos a seguir haciéndolo. A la gente no le gusta pero en el fútbol hay faltas y no pasa nada. Él no tira la bola a la cabeza. La gente tiene que aprender que es cosa del deporte. Vas a ver un partido de tenis de dobles y se tiran al cuerpo.

 

Con 5-0 en el segundo y bola de partido, Juan Martín remata en paralelo y pega en la pierna de Belasteguin. La ovación del público es incuestionable. El trato es, una vez más, muy diferente.

 

Un día antes, en semifinales, el público ya silbó al argentino en algún momento del encuentro ante Paquito Navarro y Matías Díaz.

 

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El público aplaude durante la final masculina en el Carpena. Foto: WPT.

 

“A mí me gusta. Soy un jugador que me gusta estar mucho en contacto con el público, sea a favor o en contra. Por mi personalidad, cuando nos hinchan en contra, me crezco más”. Lo explica el propio jugador a Padelazo.com, con absoluta tranquilidad y una sonrisa radiante, ya con el trofeo de campeón en sus manos y centenares de aficionados reclamándole una foto o un autógrafo.

 

Después de 13 años, la situación no es nueva para Belasteguin. “Tengo una forma de jugar que quizá es un poco agresiva y la gente se queda con lo que ve en la pista. Hay muchas veces que los que te conocen fuera se sorprenden de lo que pasa dentro. Tampoco pasa nada.”

 

En el minuto 44 de la final, con 5-5 y 40-40 al saque de Maxi, Bela y Lima buscan un break decisivo para llevarse el primer set. El argentino de Head filtra un paralelo a Juan Martín y detiene el juego. Él mismo se canta mala su propia pelota. Nadie, ni el juez árbitro ni su rival se han percatado de ello.

 

El punto es crucial. Sus rivales acaban llevándose ese juego y provocando el tie break. La honestidad de Bela recibe el aplauso de la grada aunque nada comparado con la pitada del principio.

 

Terminado el encuentro, en cambio, el público se rinde a Belasteguin. Multitud de aficionados se desviven por un autógrafo, una foto, un gesto,… “No pasa nada. La gente que siga haciendo lo que quiera. No tengo ningún problema. Ahora me voy a quedar a firmar autógrafos y sacarme fotos el tiempo que haga falta”. Así fue…

 

Análisis Relación de Bela con la grada

 

Un saque-dejada muy ’simpático’

 

Con Bela acalambrado en la pista, casi sin mover los pies, Maxi Sánchez, en el séptimo juego del segundo set (5-2) le hace una dejada con el saque. Punto directo dada la inmovilidad del de Pehuajó.

 

La grada del Martín Carpena divide su reacción. Hay pitos pero también aplausos. El estruendo detiene el juego. El propio Belasteguin sonríe, acepta el gesto de Maxi como una broma (que le cuesta un punto) y le pide a parte de la grada que no silbe a su rival.

 

¿Qué hubiera ocurrido si la dejada con el saque la hubiese realizado el propio Bela? ¿Hubiera habido también división de opiniones en el público?

 

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Bela sonríe tras el saque-dejada de Maxi Sánchez. Foto: WPT.

 

El enfado de Pablo Lima

 

Acalambrado, Bela queda tieso en la pista. Del 5-0 al 5-3 y con el argentino, clavado. De una final prácticamente ganada, a una situación de incertidumbre y riesgo máximo.

 

Belasteguin mantiene la calma. Lima, en cambio, se revuelve. La reacción del brasileño es de enfado. Y no sólo por el infortunio de los problemas musculares. Primero, contrariado; luego, enrabietado. Por momentos, el brasileño apenas se acerca a su compañero como sí hace durante todo el encuentro. Prácticamente ni le dirige una mirada. De alguna manera, su actitud parece responsabilizar al propio Bela de su estado.

 

“Veía que el torneo se nos iba. Empecé a dudar. Empecé a errar. Para mí es una situación nueva, no estoy acostumbrado a ganar cuatro torneos seguidos. Tengo 28 años y es la primera vez”, reconoce el propio Pablo Lima que vivió aquellos momentos con una tensión creciente.

 

“No estoy acostumbrado a jugar con un compañero que tuviera calambres; para mí fue una situación muy tensa. Por suerte pudimos sacarla adelante pero hay que evitar que pasen estos contratiempos porque quizá un descuido te puede costar un torneo y tenemos que abrir bien los ojos”.

 

La presión, en esos instantes, lleva a Lima incluso a recibir una advertencia del juez árbitro tras recriminarle a un aficionado algunas palabras. “Te cabrea. Él hace un giro de pared estando acalambrado y que te griten ‘no puede’, es una situación de mala educación. Te puede gustar un jugador u otro pero creo que un respeto siempre tiene que haber de la grada. Nosotros nunca hacemos nada hacia la grada. Nos dedicamos a jugar”.

 

Fue el propio Belasteguin quien trató de calmar a su compañero en esos instantes. “No pasa nada. Hay veces que tienen que entender que uno está enojado y cuando te silban, te vas enojándote. A los profesionales nos piden ser perfectos y es muy difícil”, explica el jugador argentino.

 

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