Alfredo Garbisu ha sorteado la amenaza de la moción de censura y se mantiene al frente de la presidencia de la Federación Española de Padel.

No hizo falta votación. Logró los apoyos necesarios para evitar someterse a la censura de la Asamblea General y desmontó la iniciativa de las ocho federaciones críticas con su gestión que, con 23 votos, se quedaron lejos de los 31 necesarios para cumplir su objetivo.

Pero, aunque esquivado el peligro, el daño está hecho. La ofensiva de sus opositores, aliados hasta no hace tanto, y una serie de erróneas decisiones han situado a la FEP en una situación de inestabilidad y, a su directiva, en clara debilidad.

O dicho de otra manera, Garbisu ha librado su primera batalla y ha salido victorioso. Pero el escenario de la misma ha quedado dañado y necesita una reconstrucción urgente.

Una moción de censura sin votos ¡ni debate!

Con el reglamento de la FEP en la mano, ocurrió lo que tenía que ocurrir. Sin los apoyos suficientes, no fue necesario someter la moción de censura a votación de la Asamblea.

Sólo Garbisu se presentó a la cita. Había acordado previamente con los suyos que no asistieran para provocar la escenografía que buscaban: la imagen de los díscolos sin voz ni votación.

El problema es que, más allá de la imagen de los derrotados, hubo daños colaterales que afectan de lleno a la FEP y también al propio Garbisu.

El presidente perdió la oportunidad de exhibir su peso institucional y su fortaleza como máximo mandatario exhibiendo sus apoyos y confrontándolos a lo que tenía enfrente. Además, sin la necesidad de votar, de haberlo hecho así hubiera jugado con red.

Pero, al ocultar esos apoyos, ha generado dudas sobre su posición, por más que haya salvado la moción de censura. ¿Acaso no tiene el respaldo institucional suficiente? Pidió a los asambleístas que no acudieran a la cita y así ocurrió. Pero no es lo mismo no asistir que mostrarse y pronunciarse a su favor. A día de hoy sabemos quienes no han querido sumarse a los críticos pero no necesariamente supone que apoyen a Garbisu.

Debió haber debate, sin votación, pero debate. Un intercambio de ideas necesario que no se produjo.

Y ello no sólo debilita la posición institucional de Alfredo Garbisu. También, y esto es más grave, el rol de la Asamblea General de la FEP, el máximo órgano de expresión y debate de la institución. Porque, más allá de cálculos tácticos y estrategias partidistas, no es un síntoma de salud democrática despachar una moción de censura de esta forma.

Resulta poco edificante que, ante una cita de tal importancia, una convocatoria que condiciona el futuro del organismo, se instrumentalizara de tal manera este foro. Mucha responsabilidad la tienen los propios asambleístas que decidieron hacer caso omiso de su obligación y no acudir a la convocatoria. No es el mejor ejemplo de compromiso con el papel que desempeñan y con la institución a la que representan.

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Foto de los firmantes de la moción de censura publicada en Twitter en un perfil informativo sobre esta iniciativa contra Garbisu.

Una convocatoria incómoda

Se equivocó el presidente en la convocatoria de esta Asamblea General. Tuvo la oportunidad de aprovechar el Master Final de World Padel Tour (disputado el fin de semana antes) pero decidió apurar hasta el último día (la convocó el 19 de diciembre, un día antes de la fecha límite). Eligió un miércoles, jornada laborable, a las 9 de la mañana. El presidente de la FEP tenía claro su propósito: los suyos no iban y los críticos no lo iban a tener fácil.

Seguramente, otros presidentes territoriales, algunos de los críticos incluso, habrían actuado de la misma forma. Pero ello no lo justifica. En juego está el prestigio de la institución y de sus órganos.

Deriva equivocada

La ofensiva de los críticos ha desestabilizado, sin duda, a la directiva. Era parte del propósito de la iniciativa de los críticos. Los dirigentes de la FEP han acabado cediendo ante una deriva que deben abandonar cuanto antes.

Un ejemplo de ello es la forma en la que la FEP difundió la información sobre la Asamblea General de la moción de censura. Su publicación en redes sociales sonó a liberación pero su mensaje resultó del todo improcedente y se alejó del tono institucional que el ente debió mantener.

Es detalle que supone un síntoma de los tiempos que atraviesa el organismo federativo. Garbisu y sus directivos deben reflexionar y recuperar el foco cuanto antes.

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Así anunció la FEP en Twitter el resultado de la Asamblea General de la moción de censura.

La transparencia, un camino irrenunciable

Tiene dos años por delante Alfredo Garbisu y su actual directiva para estabilizar de nuevo la FEP y afrontar la gestión que el organismo requiere. Esa debe ser su principal meta.

Y la transparencia debe marcar el camino que elijan con independencia de quien tengan delante. Se han producido pasos atrás que deben recuperarse.

Baste un ejemplo. Las actas de las asambleas deben ser públicas (la última publicada en la web de la federación es de junio de 2017) y de acceso inmediato, sobre todo, por parte de los asambleístas.

En este sentido, la reclamación que hacen los críticos sobre el acta de la asamblea de junio de 2018 tiene absoluto sentido y merece ser atendida. No se entiende lo contrario. Garbisu debe entregarla ya.

calendario tentativo fep 2019

Un calendario, en apariencia sesgado

La FEP ha publicado el Calendario Tentativo de 2019 y en él se aprecia un claro vacío de pruebas en los territorios correspondientes a las federaciones de los presidentes críticos. De hecho, alguno no ha tardado en hacerlo ver.

El caso es que si se trata de una represalia, Garbisu se equivoca claramente y da validez a algunos de los argumentos de sus opositores. La FEP no es un coto vedado ni las territoriales son propiedades de sus presidentes. El perjuicio de aislar a determinadas zonas geográficas no es para los díscolos sino para jugadores/as, clubes y aficionados/as que se quedan sin jugar, organizar o presenciar una prueba federada en su tierra.

Pero incluso, aún no siendo fruto del despecho, el mensaje que se difunde es el de una selección sesgada de clubes. Merece una aclaración.

En verdad, la configuración del calendario de competiciones federadas, de la FEP y de todas las territoriales, requiere de mayor claridad Sería conveniente conocer los criterios de selección, las propuestas presentadas, la justificación de cada elección. Un ejercicio de transparencia que acabaría con cualquier sospecha real o malintencionada.

Esto compete a la FEP pero también al resto de entidades.

Luz sobre las cuentas

Las acusaciones que ha recibido la gestión económica de Garbisu y los suyos al frente de la FEP han sido contestadas por éstos. Pero, en la marea de datos cruzados, reina la confusión y en ese terreno sacan ventaja quienes acusan porque no tienen que defender nada. La sombra de la sospecha, en ocasiones, coge más vuelo que la propia verdad.

Garbisu debería presentar a la Asamblea General el Plan de Viabilidad que presentó en el CSD para su aprobación. Sólo así podrán conocer con exactitud y valorar cuál es la planificación económica que tiene la actual directiva para la federación.

Patti FIP Mario Hernando WPT y Alfredo Garbisu FEP
Foto: WPT.

Relaciones institucionales

No lo va a tener nada fácil el presidente de la FEP en lo que le queda de mandato. Los críticos ya han advertido de que plantearán férrea oposición durante los dos años.

No están dispuestos a asumir el peaje de la fractura provocada y van a persistir en su propósito.

En este escenario, sin embargo, Garbisu debe recomponer su figura institucional. Más allá de planteamientos personales, debe recordar que es el presidente de la FEP y debe establecer puentes de cooperación con todas las territoriales.

Otro asunto importante es el rumbo de la FIP. La Federación Española debe tener un papel crucial en el futuro del organismo internacional que preside Luigi Carraro, con independencia de que no fuera el candidato elegido por Garbisu.

Y en cuanto al circuito profesional World Padel Tour; es cierto que la FEP no puede vivir de espaldas a la competición del Grupo Damm y la directiva debe encontrar la manera de reconducir el camino. Es tarea difícil, eso seguro. Garbisu no ha estado demasiado hábil en su escenificación pública durante el pulso entre Fabrice Pastor y WPT. Pero tampoco debe olvidar que no debe ceder ante cualquier exigencia del circuito de Damm porque ahí hay quien considera que el padel profesional nació con ellos y sólo con ellos (o con quien designen) tiene sentido.

Una deuda urgente

En definitiva, a este conflicto le ha sobrado tacticismo y opacidad y la ha faltado apertura de miras y altura institucional por todos.

Superada la moción de censura, es momento de recuperar el paso. Y lo primero es que Alfredo Garbisu salde la deuda que mantienen pendiente: comparecer ante la Asamblea General de la FEP e informar a los asambleístas del momento actual de la institución, desterrar cualquier duda sobre su fortaleza para continuar el proyecto que emprendió hace dos años y responder a aquellas cuestiones que se le planteen.

Ese debería ser el primer paso del presidente para comenzar a recuperar el pulso institucional del ente federativo que dirige.

¿Cómo quedan los críticos tras la moción?

Los críticos no han logrado su objetivo. Se lanzaron a una aventura arriesgada que no les ha salido como querían. Pero no están dispuestos a asumir ninguno de los errores cometidos o perjuicios causados. Lee aquí las claves de la derrota de los críticos sin autocrítica.

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