Cuando el marcador se aprieta; cuando cada punto es un partido y cada bola se juega como si fuera la última; cuando las pulsaciones hacen temblar el pulso; cuando la presión atenaza a la voluntad y confunde a la mente; es ahí cuando sólo resisten los grandes aunque solo triunfan los elegidos. Juan Martín Díaz y Fernando Belasteguin, anfitriones del Olimpo del Pádel, recuperan el cetro de campeones con una trabajada victoria en la final de los IX Internacionales de Pádel Ciudad de Fuengirola sobre Pablo Lima y Juani Mieres.

Las dos primeras parejas del ranking PPT vuelven a verse las caras en el último partido del cuadro, algo que ya había ocurrido en tres ocasiones más durante la presente temporada (Buenos Aires, Cataluña y Córdoba), con victoria en todas de J&B.

Lima y Mieres,que estrenaron su palmarés en 2012 con una victoria en Marbella hace una semana, alcanzaron su tercer final consecutiva al vencer a Bebe Auguste y Matías Díaz. Es, además, su quinta final de la temporada (en nueve pruebas disputadas); toda una marca que aspiran a ensalzar con una victoria en Reserva del Higuerón.

Martín Díaz y Bela, por su parte, se habían impuesto a Paquito Navarro y Adrián Allemandi en semifinales acabando así con una ‘racha’ de dos derrotas en el penúltimo escalón de los dos últimos torneos (Alicante y Marbella). La de Fuengirola es la séptima final que afrontan los reyes del pádel este curso (con victoria, en cinco de ellas); y además, supone la ocasión de ganar una prueba que no pudieron disputar el pasado año por unas anginas de Juan Martín.

Prohibidos los errores 

Juan Martín Díaz remata en la final de Fuengirola.

De esta forma, frente a frente, se miden dos duplas que se conocen a la perfección, formadas por un diestro y un zurdo, tremendas en defensa, mágicas en ataque, con una ambición sin límites.

Juan y Bela salen firmes, sólidos, con la idea de mantener un nivel alto de juego, muy regular, sin hacer concesiones, a la espera de ver la respuesta de sus rivales.

Mieres y Lima también comienzan el encuentro con mucha serenidad, evitando cometer errores, y cargando el juego sobre Belasteguin al que tratan de empujar hacia el cristal.

Con este guión se suceden los primeros juegos al dictado del saque hasta que en el quinto del primer set, Bela y Juan Martín dan un paso hacia adelante y presionan el servicio de Lima. No lo suficiente como para tener ocasión de rotura (3-2) pero sí para anticipar sus intenciones.

Belasteguin, tremendamente solvente durante todo la noche, veloz en las transiciones defensa-ataque y muy fiable en la red, se atasca con su remate. Falla tres consecutivos al inicio, lo que, de manera inteligente, le obliga a buscar otras soluciones para mantener bajo control el nivel de errores no forzados.

Enfrente, la pareja argentino-brasileña conserva el ritmo, aísla a Martín Díaz y apenas se permite equivocaciones.

Se complica algo el servicio de Mieres en el noveno juego. Juan Martín saca por la otra puerta un remate por tres metros de Lima; y después, es el propio brasileño quien falla un golpe concediendo un amenazante 0-30. Mieres, enorme en esos instantes, resuelve la situación con dos magníficas voleas que superan a Bela y a Martín Díaz y un remate que saca la bola por tres metros. ¡Vamos!, ruge el argentino con un 5-4 en el marcador que firma su compañero.

Juani Mieres, en la final del Higuerón.

Pero poco le iba a durar la motivación al de Bahía Blanca. Tras un juego en blanco con saque de Juan Martín (5-5), llega el primer golpe. Se acerca el desenlace de la primera manga, es un momento crucial en el que cada golpe tiene consecuencias de peso y cada error es un drama. Mieres saca pero ve cómo sus rivales se ponen por delante con un remate paralelo de Belasteguin y una volea alta de revés que él mismo estrella en la red. Otra fallo con la volea, esta vez de Lima, concede dos oportunidades de break a sus rivales, las dos primeras del partido. A J&B les basta con la primera. Un globo altísimo de Bela lo baja Mieres directamente a la red (5-6) y deja el set a merced de los contrarios.

Fernando sentencia al saque el primer parcial y castiga con crueldad el único síntoma de debilidad de sus adversarios.

Mieres y Lima

Es el descanso. Pablo Lima, solo en la pista, descarga la rabia contenida por ese set perdido en una pelota que golpea con violencia contra el cristal de fondo. Una única concesión le ha bastado a la pareja número uno para ponerse por delante. No les sucede igual a ellos. En el segundo juego del segundo set (1-0), disponen de una pelota de break al saque de Martín Díaz. Con 30-30, es El Gallego el que volea con potencia y sin control directamente a la pared. ¡Noooo!, se desespera el jugador argentino que sabe que ese tipo de errores pueden complicar el partido. Pablo Lima, sin embargo, no acepta el regalo y, hecho lo más difícil, es decir, arrebatada la red al rival, volea fuera con todo a favor.

El brasileño y su compañero aprietan el siguiente servicio rival pero Bela está inmenso. Defiende lo imposible, machaca desde la red, sobre todo con voleas de revés cruzadas contra la malla lateral que vuelven loco a Mieres; y recupera su remate para definir cuando lo necesita. Así sella el 2-2.

Bela y Juan siguen con su plan. Apenas cometen errores de importancia y aprietan cuando ven la ocasión al resto. En el noveno juego, con servicio de Pablo Lima, los números uno vuelven a situarse en disposición de romper. La ayuda de la cinta, en dos ocasiones, un remate de Martín Díaz por tres y un fallo de revés de Juani Mieres al que Belasteguin le devuelve todo, posibilitan el 30-40. Sin embargo, es el jugador brasileño el que tira de casta y recurre a su inmensa calidad para salir del apuro con una volea que no devuelve Juan Martín y un remate que se trae la bola a su campo. Finalmente, el juego acaba cayendo de su lado (5-4).

Pablo Lima durante el último partido del PPT de Fuengirola.

A partir de ahí, ya no hay más concesiones. Ambas parejas discuten un punto por una bola dudosa. Juan Martín defiende que la pelota que remata llega a tocar en la camiseta de Lima antes de que la devuelva. El brasileño, en cambio, asegura que sólo impacta la bola con la pala. La discusión detiene el juego; se encona en la red, con las dos duplas enfrentadas cara a cara. La juez árbitro zanja el desacuerdo con la repetición del punto. La ovación del público entierra una discusión estéril. El tie break es el destino inaplazable de la segunda manga.

Otra vez el partido en el arenoso terreno de lo emocional, en un sendero en el que la táctica queda relegada en favor de la templanza y la serenidad. Juan y Bela golpean primero con un minibreak al servicio de Lima (0-1) que falla con su volea desde la red. Sin embargo, recupera pronto la distancia perdida merced a sus extraordinarios reflejos con los que salva un remate a bocajarro de Martín Díaz. Después, él mismo define con otro remate que Bela devuelve al cristal (1-2). El de Porto Alegre está metidísimo en el partido, listo para la ofensiva, valiente, decidido, desafiante en la red, invencible en el fondo.

Pero no ocurre igual con su compañero, al que la extrema tensión del momento le pasa factura. Con su saque, baja un globo de las nubes directamente a la red; y acto seguido, estrella un remate precipitado en el cristal de fondo (1-4). De poco sirve el minibreak que consigue después al servicio de Bela (2-4), porque acaba por los suelos en el siguiente punto al intentar devolver una volea de Martín Díaz (2-5).

Lima sigue manteniendo el tipo, se carga el juego a la espalda decidido a no caer. Su remate supera a sus contrarios (3-5). ¡Tú puedes Pablo!”, se oye entre el público. Él lo sabe e intenta arrastrar a su pareja que se recupera para ganar un punto con la volea (4-5). El encuentro se vuelve a detener. La expectación queda suspendida. Un problema con una de las mallas laterales superiores obliga a los operarios a actuar con rapidez. Es la segunda incidencia de un encuentro que comenzó con retraso por la sustitución de uno de sus focos. La pausa no alivia la tensión, acrecienta los nervios. En la reanudación, Martín Díaz saca la chistera para firmar un nuevo punto con un drive antológico a bote pronto que atraviesa el centro de la pareja rival y deja por los suelos a Lima en su estirada por recuperar la bola.

Martín Díaz y Belasteguin se abrazan al finalizar el partido en el Higuerón.

El propio brasileño es el que rubrica la defunción del partido con una volea a la malla lateral. La mirada hacia abajo de unos y el abrazo de los otros sirve para escenificar también la jerarquía del ranking PPT. Los príncipes han vuelto a perecer por cuarta vez este año en su asalto al reinado de los más grandes, otra ajustada derrota que sirve para confirmarles en el papel de herederos al trono.

Juan y Bela, liberados ahora sí de la presión por las derrotas en las dos últimas pruebas, recuperan su sonrisa ganadora, la misma que lleva iluminando el circuito desde hace ya once años.

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