A sus 40 años le llaman veterana. Le etiquetan como parte del pasado y hay quien se empeña en negarle un hueco en el presente. Ya se sabe. El deporte suele tener poca memoria. Lo del padel, por más que aún esté en pañales, es pura amnesia.

 

Pero su resistencia es portentosa. Siempre lo ha sido. Puro ADN. El padel femenino, este que cautiva, que atrapa al espectador, que engancha en cada streaming, el que encumbra a sus nuevas reinas, el que admira a las maestras, el que eleva incluso a aquellas que aún no han emergido,… Este “nuevo” padel, por más que ansíe rostros distintos, mantiene una herencia imborrable, irrenunciable. La han forjado durante años a base de oficio, entrega, conocimiento, sacrificio y mucha pasión jugadoras tan ilustres como desconocidas para gran parte de ese público que hoy se asoma a las gradas. Muchas de ellas ya no compiten. Otras, en cambio, resisten. Es el caso de Cata Tenorio.

 

Esta paranaense, con más de media vida dedicada al padel, no es simple testigo del cambio. Es, desde luego, protagonista, una auténtica superviviente que hoy descubre, a quien quiera observar, los secretos de la longevidad en este deporte.

 

Empezó muy joven en el tenis. Pasó al padel, compitió y lo abandonó. Regresó a las pistas. Llegó a España. Fue madre. Y sigue en la brecha. Ha sido cuatro veces campeona del mundo con Argentina y lleva 12 años en el Top Ten. Esta pasada temporada lo ha vuelto a conseguir. Ha terminado el año como pareja número 4 del ranking profesional junto a la perla sevillana Victoria Iglesias, quien hasta entonces no había pasado de octavos y se fajaba en rondas preliminares.

 

Este 2015 Cata y la de Carmona han sumado una final en el Master de Barcelona y otras cuatro semifinales del World Padel Tour. Y sobre todo, han dado la sensación de estar siempre dispuestas para asaltar a las favoritas ante cualquier traspié.

 

“Creo que hemos compaginado muy bien fuera de la pista”, explica a Padelazo la argentina en una charla que pone de relieve la valiosa aportación que esta guerrera de Paraná realiza al padel.

 

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Foto: WPT.

 

Sobre la moqueta, Tenorio es una fajadora. Se muestra dispuesta siempre al tajo. Entrega todo en cada punto. Y además posee esa cuota de picardía canchera tan argentina que la vuelve imprevisible. Su despliegue, su dictado, su carácter, su mentalidad son auténticos tesoros para quien se despliega a su lado. Antes, Valeria Pavón, Icíar Montes, Nela Brito, Carolina Navarro y Mariana Pérez, entre otras. Hoy es Victoria Iglesias quien aprende cada día como ayer lo hizo Marta Marrero en el año que jugó junto a la argentina.

 

“Ella es muy observadora. La primera parte del año observó un poco cómo soy y vio cómo nos podíamos compaginar. Entendió que vivimos de esto. Ha aprendido muy rápido, por suerte. Yo lo he sabido llevar y he tenido ganas de enseñarle porque la verdad es que me ha gustado mucho”.

 

En verdad, Cata no enseña, demuestra. Lo hace en cada golpe, en cada punto, en cada encuentro. Su ejemplo ilumina el camino de sus compañeras. Junto a ella despegó definitivamente Marrero y este año ha contribuido al ascenso de Victoria.

 

“A nivel personal, ya sabía que podíamos. A nivel de juego, me encanta Victoria. Lo que he tratado es ver de qué manera intentaba hacerla grande. Creo que le faltaba confiar en su juego y en sus posibilidades”.

 

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Foto: WPT.

 

Su puesta en escena resultó inmejorable con aquella final en el Master de Barcelona de la que pronto se cumple un año; una credencial asombrosa que les ayudó a afrontar la temporada con plena conciencia de su potencial como pareja. “Fue una sorpresa y de descaro. Nos permitió el resto de la temporada ser más conscientes para trabajar y de que podíamos”.

 

Aunque también les situó en el radar de las favoritas. “Después nos encontramos más con nuestra realidad, los partidos de cuartos dificilísimos contra parejas de la una a la cuatro”.

 

Lo cierto es que el despegue de Victoria, la vistosidad de su juego, la potencia de su pegada, su atrevimiento en la pista, ha acabado, por momentos, eclipsando a la propia Cata a ojos del gran público. La argentina lo lleva bien. Sabe cuánta responsabilidad tiene en este ascenso. “Tu brillo me ilumina” es la frase que le repite a su joven compañera. “Cuando Victoria brilla siento que a mí me ilumina. Lo que ha crecido este año, me reconforta. He podido ayudar a que saque su juego. Es uno de mis objetivos cuando juego con alguien, que se sienta cómodo y saque lo mejor”.

 

Y a fe que lo ha conseguido. Pero no sólo eso. La jugadora de Bullpadel también ha aprendido. Lleva dos décadas haciéndolo de cada partido, de cada entrenamiento. Y en 2016 continuará haciéndolo, en principio, junto a la sevillana. “De momento, he quedado con Victoria en continuar. Estamos bien. Nuestras expectativas han ido bien. Estamos cómodas las dos. Tenemos muchas cosas para mejorar y estamos dispuestas a hacerlo”.

 

Tenorio ve en su compañera a una posible número uno. “Victoria tiene 10 años para trabajar y para ser número uno. Sinceramente, le veo”. Pero no hay día en que deje de advertirle de cuál es la única ruta hacia la gloria. “Depende de ella de que trabaje y se lo tome cada vez más en serio. Y así lo ha cogido. Si te fijas, casi todas las números uno son chicas entre los 30 y 33 años, salvo excepciones”. Trabajo físico, técnico y madurez, la valiosa receta de quien resiste al tiempo.

 

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Foto: WPT.

 

Porque Cata, que en agosto cumplirá 41 años, no se pone fecha de caducidad. “Cada vez me encuentro mejor. Estoy más ligera de mis tareas de maternidad. Mientras me acompañen los patrocinadores, yo encantada. Lo estoy pasando pipa”.

 

Disfruta y transmite sus vastos conocimientos, su inmensa experiencia. Dentro y fuera de la pista. “Tengo un equipo de veteranas que llevo desde hace cinco o seis años. El año pasado estuve en Argentina con una chica que llevé para “coachear”. Es un tema que me gusta. Me ha pasado con una pareja este año. El tema es si es compatible con mi hija o con el aspecto laboral”.

 

Sea como sea, el legado de quienes han hecho grande a este deporte debe estar siempre presente.

 

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