Para alguien con su talento, un error en el presente es un acierto en el futuro. Para alguien de su juventud, una derrota hoy es una victoria mañana. Cada oportunidad de fallar es, en realidad, un paso hacia el triunfo. La meteórica carrera del joven Alejandro Ruiz da un nuevo salto hacia la cumbre del padel. El malagueño de Vairo afrontará 2014 junto a Fernando Poggi, todo un desafío de altura que afronta con tanta ilusión como ambición.

 

“Si te digo la verdad, todavía no me lo creo”, confiesa Ale en una charla con Padelazo. “La verdad es que estoy contentísimo, con unas ganas que no se pueden ni expresar”. La alianza no se gestó en un día. Alejandro no era, lógicamente, la primera opción del gigante de Star Vie. “Le escribí un mensaje pero más que nada por intentarlo”, confiesa el de Alhaurín de la Torre. “Fue pasando el tiempo, Pablo Rovaletti me ayudó bastante, y con el tiempo, en conversaciones, vi que había alguna posibilidad de poder jugar juntos”.

 

Poggi tenía como primera opción a Jordi Muñoz, tras su ruptura con Paquito Navarro. Por su parte, al joven malagueño se le abrió la posibilidad de jugar con Marcello Jardim. Poco a poco, el panorama se fue aclarando. “Una tarde, estaba viendo una casa de alquiler con Adrián Allemandi, me llama Fer (Fernando Poggi) y me dice que sí”. El asombro precedió a la euforia. “Me quedé sorprendido, fue una ilusión tremenda; no sabía ni que decirle”.

 

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Alejandro Ruiz, en el Torneo San Miguel 2013, del club El Candado.

 

En unos días, el 13 de enero, Alejandro Ruiz y Fernando Poggi coincidirán por primera vez en el mismo lado de la pista. Lo harán para comenzar la pretemporada bajo las órdenes de Jorge Martínez, otra de las novedades para el malagueño en esta nueva temporada.

 

Atrás queda ya la etapa con su compañero durante 2013, Gastón Malacalza. “Me ha dado seguridad en mi juego, confianza en mí mismo”, asegura Ale que valora la tranquilidad que le ha transmitido (su ya ex compañero) y que “me ha servido bastante para ir mejorando y crecer como jugador”.

 

Lo cierto es que no lo han tenido fácil Ruiz y el Gato en una temporada que les ha penalizado con itinerarios infernales en cada prueba del World Padel Tour. “El ojo del tuerto”. Así define Alejandro una situación que les ha llevado a enfrentarse a parejas top de inicio. “Hemos tenido mala suerte todo el año”, se lamenta el jugador, “aunque igual que nosotros, Mati (Matías Marina) y Godo (Gonzalo Díaz) también han tenido mala suerte con los cuadros”.

 

Frente a ellos, precisamente, encontró Ale el punto de inflexión a la temporada. Una victoria balsámica que les alzó. En Lisboa. “Fue un momento en el que veníamos jugando de una manera y, a partir de ahí, subió nuestro juego a nivel de confianza”. El salto fue, predominantemente, mental. “Veníamos perdiendo partidos con bola de set y punto para quebrar, y esto te hunde un poco, porque juegas en primera ronda, pierdes el partido y ya está”.

 

Por eso, la victoria ante Godo y Marina elevó sus prestaciones y le hizo dejar atrás un inicio de temporada algo complicado. “Lo pasé mal con los estudios (cursa Dirección y Administración de Empresas en la Universidad Camilo José Cela), me estresé con los exámenes, con la presión por aprobar, y eso afectó a mi juego”, reconoce el malagueño que perdió “la frescura que tengo yo en mi juego”.

 

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Alejandro Ruiz, en la final del Torneo Diario Sur de Vals Sport Cónsul, en 2013.

 

A base de coraje, garra y resultados, Alejandro revertió la situación. Le ayudó el trabajo con su compañero y la experiencia de quien fue su entrenador, Hernán Bebe Auguste. “He mejorado varios aspectos de mi juego con él; mi revés, que era nulo antes, y en la defensa, que ahora me siento más cómodo atrás”, resalta el de Vairo que sólo tiene palabras de agradecimiento hacia el excusador profesional argentino. “Me ha ayudado bastante, en lo personal y en lo deportivo”.

 

La experiencia acumulada durante el año ha significado un nivel más en el progreso de este jugador que hace poco más de un año que dejó el circuito de menores con los títulos de Campeón de España, campeón de Andalucía y del Master de Menores, todo ello en junior. En el WPT, “hemos jugado muchas segundas rondas, partidos contra los top y me han cambiado la visión esos partidos contra los grandes, la forma de afrontarlos”, comparte alguien que aspira a ser uno de ellos. “Antes los veía de otro mundo y ahora pienso que puedo meterles mano”.

 

Tendrá oportunidad de ello en la nueva temporada que comienza en unos meses y contará como aliado con todo un campeón del mundo (2012). Fernando Poggi “es una excelente persona, y como jugador, creo que puede llegar aún más arriba de donde está”–vaticina Alejandro–“a ver si conmigo puede cumplirlo”.

 

Lo hará, de nuevo, de la mano de Vairo, aunque aún no ha decidido cuál será su nueva pala. De la anterior, la Balance Spin 7.1, sólo tiene elogios. “Me ha gustado muchísimo, tiene goma foam, que es la que más me gusta; a nivel estético, el color verde la hace distinta; y para los jugadores amateur, no es muy cara y les aporta buenas sensaciones”, describe el jugador acerca de esta pala de Vairo que “tiene potencia pero, al ser de foam, tiene control y le da un punto de equilibrio”.

 

Sea con la pala que sea, Ale Ruiz afronta 2014 con un hambre voraz y una ilusión irreductible. Lo vivido durante este año le ha fortalecido. El primer curso de universitario, su primer año solo en Madrid, las batallas libradas junto a Malacalza en la primera temporada del World Padel Tour. “La verdad es que, a nivel organizativo, ha dado un salto (el circuito actual respecto al anterior)”, argumenta el jugador que destaca que “hay más seriedad, más profesionalidad, se cuida más a los jugadores, los hoteles son espectaculares”. En este sentido, tardará tiempo en olvidar su periplo en Argentina.

 

“Fue una experiencia inolvidable, un éxito”, asevera Ale que tiene claro que en el actual WPT “hay muy buenos profesionales y se nota”.

 

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Alejandro Ruiz, en el Torneo San Miguel 2013.

 

En lo deportivo, respecto a 2013, destaca a Matías Díaz y Cristian Gutiérrez, “sin duda la pareja revelación del año”. El malagueño se queda con “el trabajo continuo y la dureza mental” de Mati; mientras que de Cristian resalta “el talento, la facilidad que tiene para jugar a este deporte”; además de que, fuera de pista, añade el de Alhaurín de la Torre, “son dos grandes personas”.

 

Y no se olvida de las jóvenes promesas que poco a poco van conquistando su hueco en la élite. “Ernesto (Moreno), Adrián Blanco, jugadores jóvenes están entrando cada vez más en cuadro”. Precisamente, destaca en 2014 a alguna de las nuevas parejas de jóvenes que se ha anunciado. A su juicio, la dupla formada por Matías Marina y Ramiro Moyano. “ va a ser bastante dura”. Aunque le ha sorprendido la ruptura de Jordi Muñoz y Paquito Navarro, no le quita el ojo al dúo que formarán Willy Lahoz y Godo Díaz en el WPT 2014, “dos talentos puros y creo que están a su mejor nivel de juego”.

 

Arranca así la pretemporada esta joven perla del padel malagueño en el segundo año del circuito World Padel Tour. Con confianza, muchas ganas y la cita de Málaga (a falta de confirmar el calendario 2014) marcada en rojo. Y es que el de Vairo no olvida el ambientazo vivido a principios de agosto del pasado año en las instalaciones de Vals Sport Cónsul y, sobre todo, el Palacio Martín Carpena. Para Ale Ruiz, el Costa del Sol International Open fue “el mejor torneo del año”. “La gente fue increíble, el mejor público que he visto”, recuerda el de Alhaurín de la Torre que vivió una prueba muy especial desde el inicio ya que fue, junto a Carolina Navarro, quien presentó el torneo ante los medios de comunicación.

 

Por eso, aunque ya menos, sufre con la distancia de su Málaga. La familia (“mis padres han ido a los torneos y ha sido menos duro de lo que podía haber sido”), los amigos y… ¡la playa! “Estando aquí, como la tienes cerca, no te das cuenta; pero al irme a Madrid, ha sido lo que más he echado de menos”.

 

Pese a la morriña, Alejandro no se arrepiente de la decisión de trasladarse a la capital de España. “Volvería a tomarla”, asevera el jugador que valora la oportunidad de entrenar allí al más alto nivel, jugar partidos cada semana con los top. “He entrenado a veces con Lima y Mieres y eso te da un ritmo de juego increíble”, explica este rubio de oro que mantiene su objetivo de alcanzar la cima del padel.

 

 

Para ello, prepara ya un nuevo asalto. Esta vez, al lado de un gigante, campeón del mundo, con el que espera aprender, sufrir, disfrutar y seguir su carrera para imponer su luz en lo más alto del firmamento del padel.

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