Si no fue su mejor partido de la temporada, sí, al menos, destacó como tal entre los últimos tres torneos.

Alejandro Galán y Juan Lebrón alcanzaron su quinto título del curso tras una exhibición formidable en la final masculina del Estrella Damm Barcelona Master.

Los números uno gobernaron el juego de principio a fin, sin fisura alguna, ante Sanyo Gutiérrez y Franco Stupaczuk, que no lograron encontrar jamás la manera de incomodar a sus rivales.

Final masculina Estrella Damm Barcelona Master 2020

Para alcanzar la final, Lebrón y Galán tuvieron que superar diversos momentos críticos en su recorrido. Lo hicieron en cuartos ante los combativos Agustín Gómez Silingo y Matías Díaz (5-7, 7-6 y 6-1), y también en semifinales frente a quienes les habían doblegado en el último enfrentamiento, Fernando Belasteguin y Agustín Tapia (7-6 y 7-6).

En ambas etapas, la pareja española sufrió pero logró sobreponerse al fenomenal despliegue de sus rivales pero ofreció muestras de cierta ansiedad interna y evidenció problemas para gestionar las dificultades, al contrario de como lo venían haciendo en el primer tramo del año. En este sentido, la excesiva gesticulación del genial gaditano fue clarividente. El chico es un volcán siempre a punto de estallar.

En la final, contra pronóstico, visto los precedentes, no hubo rastros de estos síntomas. Esta vez, Lebrón se enfocó en el partido desde la primera pelota y contuvo la onda expansiva de su despliegue emocional y lo canalizó hacia el juego (acabó liberando la tensión ante las cámaras tras el partido). Su actuación resultó sobresaliente.

Le ayudó que Galán, por primera vez en un duelo por el título, no ofreció altibajos. El madrileño salió conectado desde el inicio, jugó liberado cada pelota y exhibió un repertorio portentoso.

Stupa y Sanyo jugaron bien pero no les alcanzó para discutirle el mando a sus rivales. Los argentinos están cogiendo vuelo como pareja en esta recta final de curso. No solo han logrado mejorar su juego colectivo sino que han aprendido a gestionar las complicaciones sin derrumbarse. El de Chaco ha elevado sus prestaciones mientras que el de San Luis ha atemperado su exigencia.

De esta forma, lograron sobreponerse en cuartos a la emboscada de Tello y Chingotto (3-6, 6-2 y 7-6); y en semifinales al vapuleo inicial de Paquito y Lima (2-6, 7-6 y 6-2).

Frente a Galán y Lebrón, en cambio, por más que la buscaron, no encontraron ninguna fisura al otro lado de la red.

Los españoles despegaron con un break en blanco en el primer juego del partido y ya fueron inalcanzables. Lo intentaron Sanyo y Stupa, se mantuvieron siempre en el partido, pero encontraron cerrados todos los caminos posibles.

La pareja uno no concedió ni una sola bola de break a sus rivales. Se anotaron así el primer set (6-4) y, en el segundo fueron implacables.

Sobre la moqueta de trazo lento instalada en el Palau Sant Jordi, Lebrón y Galán se manejaron con tanto acierto como fiabilidad. Solo sumaron 4 errores no forzados a un despliegue que se elevó sobre 32 winners. En esta ocasión, no les hizo falta recurrir al intimidante factor aéreo para doblegar a sus contrarios (resolvieron 12 de los 22 remates que intentaron).

Con un solo juego en contra finiquitaron el segundo set (6-1) lo que les entregó el quinto título del curso tras poco más de una hora de partido.

En esta final de Barcelona, Alejandro Galán y Juan Lebrón han logrado recuperar la versión que les ha permitido gobernar el circuito en este 2020.

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