Los focos iluminan la central del Pabellón Pedro Ferrándiz. La grada empuja a una joven pareja que, por primera vez, disputa las semifinales de una prueba grande de World Padel Tour. Javi Garrido (18 años) y Martin Di Nenno (22 años), que vienen de hacer un torneo sublime, no se desinflan ante Fernando Belasteguin y Pablo Lima. Les plantan cara y les llevan al tercer set.

Finalmente, los aspirante caen derrotados. Se apaga así un sueño casi imposible. Se abrazan, se felicitan y saludan a sus rivales que les esperan en la red.

Pero ocurre ahí un hecho que pasa desapercibido. Es un detalle que explica mucho más que un marcador, que un ranking, que un título.

Comprendiendo a Bela

La trayectoria, el palmarés, la estadística explican con claridad quién es Fernando Belasteguin en el pádel, qué impacto tiene en este joven deporte.

El récord de imbatibilidad, la colección de victorias imposibles, su alianza eterna con Juan Martín, el dominio tiránico de la clasificación,… todo ello son aspectos que configuran un relato único de una figura irrepetible.

Sin embargo, no se puede comprender la verdadera dimensión de Bela sin atender a los detalles; gestos que pasan desapercibidos pero que son capaces de explicar su grandeza como deportista.

El último de ellos ocurrió en la semifinal del Open de Alicante.

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Foto: WPT.

¿Cómo ocurrió todo?

El argentino acababa de imponerse con sufrimiento a sus dos jóvenes rivales, Javi Garrido y Martin Di Nenno, favoritos de un público que premió su descaro, su talento y su fabulosa actuación en el partido y en el torneo.

En la red esperaba Bela junto a Lima a sus contrarios y, tras felicitarles, les dirigió unas palabras y se retiró de la pista.

Los ganadores eran Fernando Belasteguin y Pablo Lima. El protocolo tácito establece la retirada de los perdedores mientras los ganadores saludan desde la pista, bajo los focos, frente a las cámaras. El triunfo les da derecho a ello. Se han ganado ese espacio. El momento es suyo.

Pero no ocurrió así esta vez. ¿Qué les dijo Bela a sus adversarios? ¿Por qué fue el primero en marcharse de la pista? Así ocurrió la secuencia.

Cuando termino el partido y fuimos a saludarnos a la red con Bela – Lima, Fernando Belasteguin nos dijo que nos quedemos en el centro de la cancha para saludar a las más de 4 mil personas que había en el pabellón. Me lo iba a guardar como el “fin” de una semana soñada pero prefiero compartirlo para que vean lo que hizo por nosotros y decirle que no me alcanzan las palabras para agradecerte 💕

Publicada por Martin Di Nenno en Lunes, 29 de abril de 2019

Bela cedió el espacio

“Nos dio la enhorabuena y nos dijo que nos quedáramos en la pista, que era nuestro momento, que nos lo habíamos ganado”, desvela a Padelazo.com el propio jugador Javi Garrido para quien “detalles como éste hacen que sea un número uno dentro pero también fuera de las pistas”.

En efecto, el de Pehuajó quiso regalar el instante y el escenario a sus jóvenes rivales. No importó que fuese la primera vez en todo el año que superaba las semifinales. Pudo reivindicarse, proclamar su regreso pero no lo hizo.

Bela les cedió el foco a sus contrarios y abandonó la cancha. Incluso rechazó el ofrecimiento del fotógrafo oficial del circuito para la foto de campeones sobre la moqueta.

Garrido y Di Nenno recibieron la ovación del público y devolvieron el saludo a la afición. Javi y Martin disfrutaron de un instante, efímero sí, pero de los que dejan huella.

Por qué lo hizo

Puede parecer un cuestión menor pero el acto de Fernando Belasteguin encierra algo más que una simple cortesía. Es sincera generosidad y, al mismo tiempo, un detalle de grandeza de quien conoce bien los sacrificios que implica el deporte profesional. Pocos como Bela lo tienen tan presente. Ha hecho de ello el motor de su exitosa carrera.

El gesto envía, desde lugo, un mensaje a las nuevas generaciones. De respeto hacia los que vienen, a sus ilusiones, a su esfuerzo. Pero también les muestra un camino que no deben extraviar: el de los valores en el deporte.

Finalmente, se trata de un hermoso gesto de amor hacia el pádel. Quien ha sido número 1 del mundo durante 16 años, cede el escaparate para que el público admire la nueva savia, para que la afición disfrute de la nueva hornada, para que el relevo generacional vaya encontrando su espacio y la grada acepte a los héroes del mañana.

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Foto: WPT.

Los gestos de Bela

La carrera de Belasteguin está plagada de instantes de este tipo aunque, la mayor parte de las veces, permanecen ocultos tras el esplendor de sus títulos, la admiración de sus logros, la fiereza de su juego e, incluso, el estrépito de sus derrotas.

Pero basta con escudriñar más allá de lo evidente para encontrar esas pequeñas acciones, fugaces escenas, efímeros momentos que ayudan a completar la leyenda.

Algunos de ellos los hemos contado en esta misma web. Como aquella secuencia, tras el primero de los triunfos imposibles junto a Willy Lahoz en 2015, en la que el de Pehuajó se apartó y regaló los focos a su provisional compañero tras una actuación inolvidable.

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O cómo Bela ha soportado el escrutinio permanente de una parte de la afición que, por momentos, se cansó de su gusto por la victoria.

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También hemos reflejado cuando el jugador de Head ha protestado públicamente por la ausencia de streaming para otros jugadores de menor ranking o por el estado de una pista. O cuando ha llorado por la tensión de una temporada agotadora o por el recuerdo de un calvario por una lesión.

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Las victorias, las derrotas, los títulos, el ranking… Sí, todo ello forma parte de la leyenda de Bela. Pero estaría incompleta sin estos detalles. Como su empeño por regresar a la cima, cuando no tiene nada que demostrarle a nadie. Lleva tres derrotas seguidas ante los mismos rivales. Son, en verdad, tres razones para seguir esperando al rey.

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