Debe ser un pacto oculto, secreto, inconfesablemente vigente. Tiene que ser un acuerdo inquebrantable el que este madrileño firmara en su día y cuya validez se mantiene en la actualidad. Una revisión de El Retrato de Dorian Gray y el mito de la eterna juventud. Sin el narcisismo del personaje que imaginara Óscar Wilde. Sin el hedonismo incrustado en la trama de esa fabulosa historia.

 

A sus 43 años de edad, su figura, humilde, profesional, es su propio retrato. El que muestra signos del paso del tiempo, el que cambia tras cada estación. El que refleja las alegrías y los sinsabores de la vida. A salvo de todo ello, sin embargo, queda su padel. Maravilloso, mágico, eternamente vigente.

 

Es una inexplicable dualidad que engaña y confunde dentro y fuera de las pistas. Es el error fatal de quienes escrutan su edad y no atienden a su juego.

 

Por más que su reconocible caminar sobre la alfombra resulte tranquilo, incluso pesado, como si no tuviera prisa alguna por llegar a su destino. Con la bola en movimiento, su dictado se torna veloz, diabólico, enérgico, capaz de explorar rutas que nadie intuye.

 

El rastro de todo ello impregna este Estrella Damm San Fernando Open. Willy Lahoz. Un descubrimiento para quienes se asoman ahora a este deporte. Una tremenda alegría para quienes no lo abandonan. Porque su padel, ese juego lleno de acertijos y secretos, esconde el exilir de la juventud, ese anhelo irrenunciable que nos sacude a todos.

 

Y ahora, en esta final masculina, con el incomparable Fernando Belasteguin a su lado, el despliegue de Guillermo Lahoz, su talento, su capacidad para trazar caminos inverosímiles, pone a nuestro alcance esa esencia de eternidad.

 

Es la juventud, en efecto, la protagonista de esta segunda prueba del circuito profesional de padel. En el torneo en el que dos jóvenes parejas argentinas, Martín Di Nenno y Franco Stupaczuk, Elías Estrella y Andrés Brito asombran con su juego, anuncian su llegada, maravillan desde la pre-previa hasta el cuadro final; es el padel eternamente joven de Lahoz, la fantasía de Óscar Wilde, el que le pone su rúbrica a la competición.

 

willy-lahoz-y-fernando-belasteguin-final-masculina-estrella-damm-san-fernando-open-2015

Foto: WPT.

 

Bela, un mito en sí mismo, aquel que, durante más de una década, ha compartido el mismo lado de la pista con el genio más grande de este joven deporte, se rinde de forma ostensible a su circunstancial compañero. La mezcla de Bela y de Willy. Competitividad extrema, profesionalidad absoluta, ambicion y deseo, la garra y magia, talento, talento y talento. Y todo ello, ¡oh, gracias, Dorian!, a salvo del tiempo.

 

Andoni Bardasco y Nacho González Gadea (6-1 y 6-4), Fernando Poggi y Jaime Bergareche (6-2 y 6-2), Aday Santana y Jordi Muñoz (4-6, 6-2 y 7-6), Sanyo Gutiérrez y Maxi Sánchez (6-7, 7-3 y 6-2). Todos ellos forman parte de un memorable trayecto en esta segunda prueba de World Padel Tour 2015.

 

Y cómo no, sus rivales en esta final. Los fabulosos Paquito Navarro y Matías Díaz. Los campeones de Barcelona. Una pareja que se postula para lo máximo, que reivindica su sitio entre los grandes de la temporada. Godo Díaz y Ramiro Moyano (6-1 y 6-2); Chiqui Cepero y Javier Escalante (6-2 y 6-2), Gaby Reca y Seba Nerone (7-6 y 6-2), y Juani Mieres y Juan Martín Díaz (7-6, 4-6 y 7-6) confirman sus credenciales.

 

Pero mientras estos se han unido sin caducidad. Entrenan, sufren, crecen con la aspiración de hacer cumbre, de conquistar la cima y gobernar el circuito; Bela y Lahoz se han prestado temporalmente (por la lesión de Pablo Lima), se han acompañado para jugar y disfrutar, para regalarse, para regalarnos, un instante eterno. ¡Yo jugué con Bela! ¡Yo jugué con Willy! ¡[email protected] los vimos a ambos!

 

La puesta en escena de esta final confunde a quien no la entiende. Paquito y Matías inclinan la pista sobre Willy. Tratan de arrinconarle, de asfixiar su juego y aislar, al mismo tiempo, a Bela.

 

El break en el segundo, al saque de Lahoz, parece recompensar la hoja de ruta. Un fallo del argentino de Pehuajó y tres del español entregan en blanco el saque de éste (2-0).

 

willy-lahoz-final-masculina-estrella-damm-san-fernando-open-2015

Willy Lahoz, en la final. Foto: WPT.

 

En tierras andaluzas, a un puñado de kilómetros del territorio Paquito, el sevillano, encantado, reivindica la escena.

 

Pero el espejismo se desvanece de inmediato. Porque, lo que debía ser una prisión para Willy, en verdad, se convierte en una pista acotada, en un coto de caza de radio limitado por el que el de Kaitt se mueve a su antojo. Del mismo modo, el intento de aislamiento a Bela le abre pista para desplegarse con la ferocidad que le define. ¡Una temeridad!

 

En el tercero, un error de Mati con la bandeja compromete su propio saque. Después, Willy, clavado a media pista, regala una prodigiosa exhibición defensiva que culmina Bela cuando revienta por cuatro metros un remate de Paquito Navarro (2-1).

 

Tras consolidar la rotura en blanco (2-2), Willy y Bela se procuran dos nuevas opciones de quiebre. La garra de Matías, con una magnífica bandeja, y la determinación de Paquito para mandar y cerrar con un amago de remate, evitan el descalabro del saque del sevillano (3-2).

 

Pero sobre la moqueta, las sensaciones iniciales han cambiado. Al menos, en el lado de los campeones de Barcelona. Porque Bela y Lahoz, superado el tropiezo, han encontrado el hilo adecuado para trazar el juego. El español, el Señor de las Verjas, es un tormento constante para Matías a quien contiene en el fondo y una amenaza siempre presente para Paquito a quien le reta, por sorpresa, en la red.

 

El despliegue imperial de Lahoz provoca con frecuencia una sonrisa de admiración, una mirada de asombro en su compañero. Belasteguin, que firma un auténtico partidazo (uno más), reclama los focos para su compañero. El mejor reconocimiento posible.

 

Tras superar en blanco su propio saque, en el séptimo todo salta por los aires. Willy y Belasteguin atrapan el saque de Mati. Es el de Pehuajó quien sostiene por alto para cerrar con potencia en la red (3-4).

 

Esa brecha abierta les vale a Fernando y a Lahoz para amarrar el primer saque (4-6). Las reclamaciones de Bela al juez árbitro (el mismo que decretó la polémica eliminación de Allemandi y Lamperti en cuartos de final) sobre un aspecto del juego pasan desapercibidas. El espectáculo de ambos sobre la moqueta impone su esplendor.

 

matias-diaz-final-masculina-estrella-damm-san-fernando-open-2015

Matías Díaz. Foto: WPT.

 

Paquito Navarro y Matías Díaz no encuentran respuesta

 

El planteamiento de Paquito y de Matías Díaz se apoya en la merma física de Lahoz. No es sólo su edad sino también, y sobre todo, el hecho de que haya tenido que superar dos durísimos encuentros a tres sets para alcanzar esa final.

 

Pero ese declive físico no llega. Y si llega, no se nota. Ese oscuro pacto, ese acuerdo secreto eleva su padel por encima de cuestiones tan terrenales como el cansancio. Además, a esas alturas, la presencia de Bela resulta imponente.

 

En el tercero, con servicio de Matías Díaz, Belasteguin y Willy conquistan un nuevo break (1-2). El fallo con la volea de Paquito certifica esa rotura.

 

El guerrero de Star Vie y el sevillano de Mystica tratan de encontrar rendijas en el muro rival. Díaz, anudado en la esquina derecha, se revuelve para tratar de responder los envenenados envíos de Willy hacia la malla lateral; y Navarro, sin mando en el juego, no encuentra modo de liberar el duende.

 

El momento crítico llega en el octavo, con saque de Bela. Conscientes de que el duelo se apaga, Paquito y Mati reaccionan, dan un paso al frente y provocan dos opciones de break. Todas llevan la firma de Lahoz que se encarga de apagar la rebelión. En la primera, con una bandeja, corona el excepcional trabajo de Bela. En las restantes, su pegada no sólo aborta la ocasión de rotura sino que pone a salvo el servicio de su compañero (3-5).

 

Finalmente, en el noveno, Bela y Lahoz abrochan el encuentro. Es el de Pehuajó quien dirige el último tramo hacia la meta.

 

La volea de Matías Díaz a la red, tras un resto paralelo del de Head, confirma una impecable victoria(6-4 y 6-3). Belasteguin y Willy, fundidos en un abrazo, regalándose elogios de respeto, palmadas de admiración, celebran un triunfo que va más allá del torneo.

 

willy-lahoz-y-bela-campeones-final-masculina-estrella-damm-san-fernando-open-2015

Foto: WPT.

 

El tiempo, ese enemigo inabordable, ese irremediable adversario que siempre acaba imponiéndose, hoy ha sido derrotado. Bela y Lahoz no sólo lo han conseguido sino que nos lo han mostrado. La esperanza de ayer es ejemplo hoy.

 

Crónica final femenina

 

¡NO TE PIERDAS LO ÚLTIMO!
Suscríbete a Padelazo

Recibirás un único boletín a la semana con análisis, crónicas, reportajes… Una forma diferente de contar el pádel.

Invalid email address