Lo tienen claro desde la primera bola. No esperan. No especulan. Con fuego en las piernas y granito en los brazos, Jacobo Blanco y Adrián Blanco tejen la madeja desde el inicio. En juego está el pase a la gran final del Campeonato de España de Padel 2014.

 

El de Vibor-A y su compañero que luce Varlion se despliegan firmes y eléctricos en torno a la cinta. Aprietan mucho por abajo desde el fondo y se muestran incontenibles junto a la red.

 

Enfrente, Raúl Díaz y Álvaro Cepero, una de las duplas favoritas a la victoria, mandan con la volea pero no exhiben el mismo filo en su juego de fondo. 

 

Por contra, Jacobo y Adrián mezclan alturas y cambian constantemente el ritmo. Todo un acertijo que incomoda permanentemente a sus adversarios. Con esa fórmula, los Blanco construyen camino hasta la red donde se muestran feroces.

 

Y con esa receta, a punto están de cobrarse la primera presa en el tercer juego, al saque de Cepero. Precisamente, un globo estratosférico de Jacobo lo descuelga Raúl directamente fuera. El fallo abre la primera opción de break del encuentro. El genial jugador de Mystica es quien afila la bandeja mientras que Raúl saca el mazo en paralelo para repeler el peligro.

 

La ambición de Jacobo y el jugador ourensano al resto contrasta sobremanera con la indefinición de Raúl y Chiqui. Ambos conservan el saque amenazado (2-1) pero se muestran incapaces al resto, no ya de generar peligro, sino al menos, dudas en los rivales.

 

En concreto, el madrileño de Bullpadel, que sufre un calvario con su resto desde la izquierda durante todo el encuentro.

 

El escenario que diseñan sus contrarios sitúa a la pareja madrileño-andaluza sobre el alambre. Sin punch al resto y con mucho sufrimiento al servicio. En el quinto juego, de nuevo, Adrián y Jacobo abren otra puerta al break.

 

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Raúl Díaz.

 

Otra vez Raúl se atasca por alto. Su remate a la red pone en bandeja la rotura de su propio saque. Adrián, sin embargo, no da opción a intentarlo al fallar su resto.

 

La segunda ocasión en ese quinto juego les llega por una bandeja horrible de Cepero que se va directamente al cristal lateral. Esta vez es su compañero el que acude al rescate para dominar con una sensacional secuencia de saque y volea y cerrar con un remate por cuatro metros. De nuevo, el juego cae del lado del servicio (3-2).

 

A Jacobo y a Adrián, muy metidos desde el inicio, valientes en cada bola, ambiciosos en cada punto, les falta sin embargo algo más en los momentos clave para obtener recompensa.

 

Les vuelve a ocurrir en el noveno, otra vez con saque de Raúl Díaz. Primero, repiten la acción. Globo kilométrico de Jacobo que se mete en la red y aprieta a su rival hasta que percute por cuatro metros. Después, un duelo de chiquitas en torno a la cinta a una velocidad de vértigo. Acaba fallando Cepero.

 

La cuarta opción de break en los primeros nueve juegos para los Blanco también se va al limbo. Es Raúl quien remata en paralelo. Llega como un tornado el de Vibor-A pero en su devolución, toca la red con la pala.

 

Pese al despilfarro (4-3), el partido de Jacobo y Adrián resulta espléndido. La mano del gallero abre ángulos. El brazo del madrileño cierra espacios. Ambos son eléctricos en sus acciones.

 

Cepero y Raúl Díaz sobreviven con mucha garra y oficio a cada ofensiva de sus oponentes. No acaban de trazar un plan que les permita dominar el juego. En los últimos tres juegos al resto, apenas han sido capaces de anotarse un único punto. En verdad, un punto de los últimos 13 al resto es un bagaje demasiado pobre, un registro casi incompatible con aspirar a la gloria en el encuentro.

 

Aún así, el talento de ambos no sólo les mantiene vivos sino que casi les da el primer fruto. En el noveno, cambian la propuesta el isleño y su compañero. Le quitan velocidad a la bola para ganar tiempo al fondo. Con chiquitas y globos, empiezan a mecer el juego.

 

El error de Jacobo, una bandeja que se le marcha, uno de los escasos que comete en este primer set, complica su propio saque. ¡Vamos Raúl!. Es prácticamente el primer rugido de Cepero en el partido. Suena para celebrar la ocasión de break. El globo de Raúl Díaz, al resto, se le marcha por poco, y da al traste con la aspiración de romper el saque.

 

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Jacobo Blanco.

 

La igualdad preside el marcador (5-5) y encamina el duelo hacia el tie break para resolver la primera manga. En el desfiladero, la intensidad del duelo crece. Lo que se desploman, en cambio, son las prestaciones de Cepero. El de San Fernando no elige bien sus opciones. Tiene la ocasión de lograr el primer minibreak pero su remate no resulta definitivo. Después firma un error notable con la volea en la red. Tampoco remata bien en el último punto de esta muerte súbita que sus contrincantes se anotan tras exhibir un nivel formidable (6-7).

 

Reaccionan Cepero y Raúl Díaz

 

En la reanudación, Raúl y el de Mystica buscan desnivelar pronto el juego. Es el de Bullpadel el que asume el mando en la cinta para abrir la primera bola de break. Adrián, imperial, destroza por cuatro metros una jugada que trabajó junto a su compañero de forma decidida junto a la red.

 

Los dos estruendos que resuenan en la central de La Moraleja son los golpes, a modo de lamento, que Cepero dedica a su Mystica tras la ocasión perdida al saque de Jacobo (0-1). Es el peor momento para el isleño. ¡Vamos Chiqui! Se desgañita Raúl al ver el desplome de su compañero que firma un par de errores inusuales en el segundo juego.

 

El bravo jugador de Cádiz se atormenta, dialoga con sus demonios interiores, desafía a sus miedos. Busca la salida de una fosa que la mantiene cautivo. Levanta la cabeza, activa las piernas y golpea la pala. ¡Va! dice más para él mismo que para su compañero. Todo ello precede a una acción sensacional suya en la que sotiene el punto ante la presión de Jacobo y lo gana cruzado con mucha clase. ¡Vamos! ¡Venga! El alarido confirma que el formidable jugador de Mystica está de vuelta (1-1).

 

Enfrente, sin embargo, es Adrián el que, tras protagonizar un primer set monumental, afloja el paso. ¡Vamos a sufrir pero lo vamos a sacar¡ sentencia Chiqui Cepero a su compañero tras el primer error del ourensano, un bote pronto que falla, en ese tercer juego en el que sirve.

 

La bajada que, a continuación estrella en la red, indica ese nuevo estado del juego de Adrián. El resto es obra de Raúl y Álvaro. En concreto, de este último que, de vuelta de las tinieblas, recupera el brío para irrumpir por sorpresa en la red y apretar con la volea. Raúl firma con un remate por cuatro metros el break, el primero que consiguen (2-1).

 

Díaz y Cepero ofrecen a partir de ahí sus mejores momentos. Adquirida la ventaja, gestionan la brecha con decisión al servicio para no sufrir sobresaltos. Aunque no evitan el monumental susto del octavo juego. Sus rivales dan un paso al frente con saque de Álvaro. Especialmente, Jacobo, un titán en la derecha el de Vibor-A que convierte en definitivo cada paso que da hacia adelante.

 

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Álvaro Cepero.

 

El 0-40 es el resultado de un despliegue magnífico. Sin embargo, tres errores consecutivos de Adrián entierran esa ventaja. Dos restos a la red y un remate que no sale y saca por cuatro metros Raúl. Aún así, los Blanco disponen de otra opción de rotura. Esta vez es Cepero quien conecta saque y volea para sorprender a Adrián (5-3).

 

Las cuatro bolas de break desperdiciadas pasan factura a Adrián y Jacobo que acaban entregando el segundo set con un break al saque del de Varlion. Él mismo certifica la defunción de este segundo acto con un paralelo arriesgado que se le marcha (6-3).

 

Jacobo y Adrián se recomponen; Cepero se lesiona

 

A esas alturas, es Jacobo el que sostiene a la pareja con un juego sublime. El empuje de su compañero ayuda a que Adrián recupere el ritmo. Lo hace justo a tiempo. En la reanudación, con saque de Raúl, los Blanco vuelven a apretar al resto. Raúl y Cepero, que habían logrado nivelar el marcador, vuelven a sufrir con el servicio. La bandeja paralela de Díaz que se marcha al lateral es el preludio de la volea que Cepero manda fuera. Estos dos errores entregan el servicio de Raúl a los rivales que vuelven a adelantarse (0-1).

 

El problema de la pareja de Bullpadel y Mystica es que, hasta ahora, han logrado aprovechar los pocos errores de sus oponentes, pero siguen sin hallar el trazo pertinente para gobernar el juego. Jacobo y Adrián, por contra, tienen muy clara la hoja de ruta desde el principio. El poderío físico de ambos les ayuda a su puesta en escena.

 

Tres errores de Chiqui en el tercero les asoman de nuevo al abismo. Tras el último, una volea que se va fuera, busca Cepero consuelo la esquina. Esta vez no hay resurrección.

 

Si acaso la de su rival, Adrián, que recupera el brillo con una acción que despierta la ovación de la grada. Raúl remata por tres metros y el de Ourense la recupera fuera y la manda al otro lado.

 

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Adrián Blanco.

 

El break (0-3) es una losa. Cepero, en la silla, fuera de pista, pide atención del fisio. Su reincorporación a la pista se produce con un aparatoso vendaje en su pierna izquierda y una ostensible cojera.

 

No se fían Jacobo y Adrián que siguen a lo suyo (4-0). La lesión del de Mystica enrarece el juego. De pronto, todo es pausado. Pierden fuelle Jacobo y Adrián a un palmo de la gloria. E incluso, encajan una rotura inquietante en el sexto (2-4). La paradoja es que ese plan que requerían cuando no había dolencia alguna, lo encuentran ahora, Raúl y Álvaro, obligados por una lesión.

 

Con el marcador apretado (3-4), el de Vibor-A y su compañero recomponen su padel y aceleran a tiempo (5-3). El cierre llega al saque de Raúl. Una bajada de Adrián que no volean Chiqui y su compañero, echa el telón a la semifinal y abre la puerta de la final a Jacobo Blanco y Adrián Blanco (3-6).

 

En una esquina, Cepero no encuentra desahogo. Con las manos en la cara, su lamento se vuelve rabia por la ocasión perdida tan cerca de la cima.

 

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