De las nuevas parejas formadas para esta temporada 2019 de World Padel Tour, la de Paquito Navarro y Juan Lebrón es, probablemente, una de la que más expectación genera.

Las incógnitas en torno a su posible rendimiento son directamente proporcionales a su talento sobre la pista y a las posibilidades de éxito que ello les confiere.

La unión de estos dos genios andaluces es un aliciente, sin duda, para el curso que comienza en breve.

Claves del éxito de Paquito Navarro y Juan Lebrón

El sevillano y el gaditano han formado una sorprendente alianza de cara a esta séptima temporada de World Padel Tour. Inesperada, sobre todo, por dos motivos: son dos jugadores de revés; dos temperamentos incandescentes.

Sin embargo, tal vez ésas, precisamente, acaben convirtiéndose en dos fortalezas de su éxito. Lo analizamos.

Lebrón en la derecha

La unión con Paquito Navarro envía a Juan Lebrón a la derecha. El genio del Puerto de Santa María dominó ese lado de la pista en su exitosa etapa de menores pero hace ya tiempo de aquello (ha cumplido 24 años en el pasado mes de enero). El andaluz se ha configurado como un gran jugador de revés, elástico, de pegada intimidante y despliegue eléctrico.

¿Cómo se adaptará a su nueva posición? ¿Qué rol asumirá en la derecha? Cambia su perspectiva, el ritmo, las opciones. De arquitecto a fajador. De manejar con su liftado a la malla a trabajar con la víbora a la esquina contraria. De soltarse para irrumpir allí donde intuye que hace daño a contener su instinto cuando corresponde.

Lebrón abarca mucha pista. Su hoy compañero, también. ¿Tendrán claros ambos cuáles son sus límites?

Es éste, desde luego, un cambio radical. Nada, por otra parte, que no pueda resolver el talento. Y a Lebrón le sobra. Como a Paquito. ¿Cómo se acoplarán?

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Lebrón, en su última Campeonato de España de Menores (2013), jugando en la derecha.

Dos caracteres explosivos

Paquito Navarro y Juan Lebrón son dos jugadores de raza. Dos genios capaces de levantar a la grada con una jugada e, incluso, con un gesto. Les hace falta poco para encender la chispa. En lo bueno y en lo malo.

Sobre la moqueta, son dos personalidades dominantes, acostumbrados a marcar el paso. Ahora tendrán que controlar su temperamento volcánico, ponerlo al servicio de la causa: aplacarlo cuando no lo controlen, reorientarlo cuando lo necesiten, desbocarlo cuando toquen a rebato.

Ramiro Choya, su coach, tendrá mucho que decir desde el banco para que el carácter de estos dos genios sume, e incluso, multiplique, pero nunca se reste.

La madurez de Paquito

El talento del sevillano nunca ha estado en cuestión. Ahora, además, le ha añadido una madurez propia de quien ha vivido mucho en este deporte. A sus 30 años recién cumplidos, Paquito Navarro es un veterano. Su progresión, imparable, confirma las expectativas que generó desde sus inicios.

Hoy, el de Bullpadel es un jugador hecho. Aunque no ha dejado de crecer, su unión con Matías Díaz en 2015 le dio el empujón definitivo para asomarse a la pelea en la cima. En 2017 discutió el trono a los números uno junto a Sanyo. Y el pasado año ayudó a una leyenda como Juan Martín a regresar de su baja. Hasta se ha permitido el lujo imprevisto de ganar un título en su primer torneo junto a Pablo Lima.

El andaluz sigue alimentando bien su marca, no descuida su escenografía pero ha contenido el histrionismo. Sobre la moqueta, eso sí, el jugador es mucho más completo y psicológicamente más fuerte; capaz de sostenerse y también a su compañero en momentos de debilidad.

Su entereza tras el accidente que sufrió en Portugal el pasado año y su recuperación reflejan el tipo de jugador que es hoy.

Todo ello será necesario para reconducir momentos en los que la ebullición anímica de ambos ponga bajo amenaza su rendimiento. Le tocó vivirlo con Sanyo (con momentos realmente complicados para ambos) y puede volver a repetirse este año junto a Lebrón.

El embrujo de El Galleguito

Las circunstancias de la temporada pasada provocaron una llamativa coincidencia. Paquito Navarro y Juan Lebrón fueron los dos únicos compañeros de Juan Martín Díaz en 2018.

El sevillano fue quien le ayudó a volver de su lesión. Poco se ha valorado el rol que el de Bullpadel asumió para que El Galleguito regresara a las pistas.

Paquito y Juan disputaron 12 torneos juntos en los que firmaron tres finales. No hubo título oficial aunque el mejor premio fue volver a ver a Juan Martín a un nivel competitivo aceptable. El mérito, en parte, es atribuible también al sevillano.

La llamada de Pablo Lima al andaluz hizo que el de Drop Shot se uniese a Juan Lebrón para los tres últimos torneos. Dos semifinales y unos cuartos fue el techo de esta otra dupla.

Los dos andaluces se afanaron por estar a la altura de un mito; procuraron disfrutar y se vieron obligados a adaptar su juego al singular despliegue de Martín Díaz.

Ahora se juntan Paquito y Lebrón. Toda la experiencia adquirida les servirá para impulsar su talento en el 20 x 10.

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Foto: WPT.

Ambición y hambre

Se asoman ambos jugadores a la temporada 2019 con mucha hambre. Sin duda.

En 2017, Paquito Navarro conquistó junto a Sanyo Gutiérrez cinco títulos grandes de World Padel Tour. En 2018, sin embargo, apenas ha logrado uno; el que consiguió junto a Pablo Lima en el Open de Bilbao.

Su nuevo compañero no ha estrenado palmarés pero ha estado cerca. La temporada pasada Lebrón llegó a disputar la final del Master de Cataluña y la del Open de Mijas. Ambas junto a Juan Cruz Belluati. En las dos perdieron contra Maxi Sánchez y Sanyo Gutiérrez.

Rompió con el zurdo argentino para formar junto a Juan Martín y no pudo optar a ningún título.

En este 2019, Paquito y Lebrón salen de pareja número tres. No pueden permitirse no aspirar a la victoria final en cada prueba. Mimbres tienen para pelearla. Talento y, desde luego, carácter.

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