Se preparaban para pelear por ocupar el trono de World Padel Tour y se han encontrado en él sin jugar aún ni un sólo partido. Cambios de pareja, lesiones y la aritmética han agitado el ranking femenino del padel profesional hasta tal punto que, de partir como aspirantes, Lucía Sainz y Gemma Triay, comenzarán la temporada como las rivales a batir.

Claves del éxito de Lucía Sainz y Gemma Triay

Gemma Triay y Lucía Sainz afrontan su cuarta temporada juntas. Desde que unieran sus caminos en 2016, la pareja ha mantenido una trayectoria al alza hasta situarse como alternativa clara al número uno.

Estuvieron cerca de ello en 2018, su mejor año en cuanto a títulos, pero un bache de rendimiento, junto a la reacción de sus rivales, acabó por enviarlas a la tercera plaza de la clasificación.

En 2019, sin embargo, las circunstancias las han aupado directamente al liderato sin haberse disputado aún ni un sólo encuentro oficial.

De carambola al liderato

No debe haber precedentes de una situación así en la corta historia del padel. No, desde luego, en la era World Padel Tour.

A finales de 2018, Lucía Sainz y Gemma Triay acabaron en la tercera plaza del ranking femenino World Padel Tour. Sin embargo, la ruptura de Marta Marrero y Ale Salazar, la pareja que les arrebató el segundo lugar, les devolvió ese puesto.

Y, a un mes del inicio de la prueba, la operación de Mapi Sánchez Alayeto ha acabado por abrirles las puerta del número uno.

Majo trató de reemplazar a su hermana con una jugadora que tuviera los suficientes puntos para mantener su posición hegemónica. No lo consiguió. Su unión temporal con Delfi Brea las relega, por el momento, a la cuarta posición.

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Esta combinación de circunstancias eleva a Triay y Sainz como primeras cabezas de serie en este arranque de competición. Pero no sólo sucede por una sucesión azarosa de acontecimientos. Los magníficos resultados que obtuvieron el pasado año, con seis finales y cuatro títulos conquistados, tienen un peso decisivo en su ascensión a la cumbre.

Así que, de repente, lo que era un objetivo a medio plazo emerge como una súbita realidad. Su calidad y la ambición mostrada en estos años les hacen magníficas acreedoras a ese puesto.

Ahora tendrán que saber gestionar este nuevo escenario.

Un inicio de alta montaña

La nueva pareja Asics (Triay y Sainz han dejado de formar parte de Nox) afrontará un inicio de temporada muy exigente. El fenomenal arranque que firmaron en 2018 les obliga a defender una elevada cantidad de puntos.

De hecho, alcanzaron cuatro de las cinco primeras finales (en Alicante cayeron en semis) y se hicieron con tres títulos.

En este 2019, comenzarán con 18650 puntos y tienen a una distancia de 2080 puntos a sus dos inmediatas perseguidoras: Marta Marrero y Marta Ortega, y Ale Salazar y Ariana Sánchez.

A su favor debe jugar, en principio, que es la única pareja del Top-4 que se mantiene jugando junta. Las otras tres debutan esta temporada.

La brújula de Lucía

En 2016 unieron sus caminos. Fue Lucía Sainz quien dio el paso. La barcelonesa venía de jugar en el revés junto a Marta Ortega durante tres temporadas y decidió afrontar un arriesgado cambio de lado para formar junto a Gemma Triay.

Su rápida y exitosa adaptación explica bien su categoría. No ha necesitado mucho tiempo Lucía para destaparse como una jugadora brillante en ese lado. Asombra su capacidad para trazar el juego, su habilidad para abrir ángulos, su manejo con una formidable volea de revés y una pegada portentosa.

Sainz es un incordio para sus rivales. Juega firme por abajo, construye desde atrás con mucha consistencia y una gran variedad de opciones y muestra una enorme capacidad para definir. Su dictado es un enigma para sus contrarias y un complemento ideal para la participación de Triay.

El éxito de la pareja este año dependerá, en buena medida, del rendimiento de Sainz.

La exuberante clase de Triay

La irrupción de Gemma Triay en el padel profesional resultó imponente. Procedente del tenis, como su actual compañera, tuvo sus primeros escarceos competitivos en el circuito catalán en 2013 y se probó en alguna prueba de World Padel Tour (era su primera temporada).

Enseguida destacó. Paula Eyheraguibel la fichó y junto a ella firmó algunas actuaciones destacadas. Por ejemplo hicieron varias semifinales, entre ellas, una en Málaga tras derrotar en cuartos a la anfitriona Carolina Navarro y su compañera Ceci Reiter.

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Su progresión ha sido vertiginosa. Al año siguiente (2016), se unió a Lucía Sainz y, juntas, primero aprendieron a ganar (su primer título llegó en 2017 en Granada) y, a partir de ahí, han sabido configurar una clara candidatura al número uno del ranking.

La de Alaior es un prodigio técnico. Destaca por la naturalidad de sus golpes, por la facilidad para desplegarse y ganar metros; y, por supuesto, por su capacidad para hacer daño.

Triay exhibe un amplio abanico de registros que adquieren una consideración extraordinaria con su afiladísima volea de derecha y con su remate liftado tan hermoso como efectivo.

Sus dos peores enemigos han sido las lesiones (tuvo que operarse por una dolencia en el brazo derecho) y un exceso de timidez sobre la pista que, en ocasiones, le ha impedido ir más allá.

A sus 26 años (cumple 27 en junio), la menorquina puede soltarse aún más en determinados momentos porque argumentos tiene para ello. Tiene capacidad de sobra para dar un paso al frent y apoderarse del juego, para desnivelarlo. Cada intervención suya cambia el escenario y debe hacerlo valer.

Recuperar la rebeldía

2018 fue un grandísimo año para Lucía y Gemma. Disputaron seis de las 15 finales y conquistaron cuatro títulos (el Master de Catalunya y los Open de Zaragoza, Valladolid y Granada).

Sin embargo, cayeron a la tercera plaza del ranking a final de año por la gran reacción de Ale Salazar y Marta Marrero (acabó siendo la pareja con más títulos conquistados).

Su mayor lunar durante la temporada fue el bajón de rendimiento que acusaron en el tramo central del curso. Tras disputar cuatro de las cinco primeras finales (en las que lograron tres de los cuatro títulos que obtuvieron), Sainz y Triay desaparecieron de la lucha por el triunfo durante varias pruebas.

De hecho, en los siguientes torneos sólo disputaron una final y cayeron dos veces en semis y dos en cuartos.

  • Les remontaron Ari Sánchez y Marta Ortega en las semis de Valencia para ganarles en el tie break del tercero (3-6, 6-4 y 7-6).
  • Perdieron en dos sets contra Patty y Eli (7-5 y 6-4) en los cuartos de Mijas.
  • Perdieron en tres sets ante Marrero y Salazar en las semis de Andorra (7-6, 5-7 y 6-3).
  • Bea González y Cata Tenorio las derrotaron en dos mangas (6-4 y 7-6) en los cuartos de Lugo.
  • Y alcanzaron la final en Portugal pero la perdieron contra las gemelas tras endosarles un 6-0 en el primer set (0-6, 6-4 y 7-5).

Efectivamente, el juego de Lucía y Gemma cayó. Las sensaciones que transmitían no fueron las mejores. Pero, sobre todo, desapareció la determinación para imponerse en los momentos más complicados. Se esfumó el rastro de la formidable dupla que había sido capaz de ganarle la final de Zaragoza a las gemelas tras levantarle seis bolas de partido en territorio maño.

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Remontaron algo el rumbo a partir de ahí pero, desde Portugal, ya sólo se asomaron a una final (fue en Granada y les sirvió para conquistar el cuarto título).

En este 2019, deben recuperar esa capacidad de rebelarse ante la adversidad, de resistir cuando el momento es difícil.

Han cambiado de entrenador. Cerraron la etapa con Pablo Aymá y han abierto una era junto a Marcela Ferrari. Con ella, se estrenan en la cima.

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