Sólo tiene 18 años pero ya ha sido campeona del mundo en categoría absoluta, ha ganado varias pruebas challenger del circuito profesional y ha estado a una sola pelota de disputar la final de un Master Final. Y lo que ahora tiene delante es de aúpa: este año 2020 ha sido elegida para compartir pista con una de las dos jugadoras que hoy ocupan la cima del pádel mundial.

La malagueña Beatriz González, sin embargo, se maneja bien en el vértigo. Antes y ahora en la élite. No pierde su naturalidad y aborda cada tema sin dobleces. La propuesta de Martita Ortega, la difícil decisión de separarse de Delfi, la exigencia que soportará este curso, las rivales que aparecen en el horizonte…

No rehuye ningún asunto y lo trata con sencillez, de manera clara. Su atrevido juego le ha llevado entre las grandes estrellas del pádel; la humildad de su discurso es lo que le hace diferente. Lo primero lo ha trabajado en las pistas; lo segundo, en cambio, lo trae de casa.

Bea y la calma en mitad del vértigo

Estos días estudia para los exámenes de la universidad, se prepara para el carné de conducir, y afronta los exigentes entrenamientos de pretemporada,… Una rutina a la que va dándole forma en una ciudad en la que apenas lleva tres meses.

Aún así, la joven perla de Star Vie encuentra hueco para atender a Padelazo.com. Siempre lo ha hecho, en verdad. Desde que asomaba su desparpajo con apenas 10 años en las pistas malagueñas luciendo una cinta roja en la frente a modo de amuleto. 

De aquello no hace tanto. Apenas ocho años. En el universo de Bea, en cambio, es un lapso enorme. Su vida ha cambiado por completo. Ahora vive sola, ya no está en Málaga y ha dejado de ser una niña prodigio de la cantera para convertirse en una fabulosa realidad en la élite. Su filosofía, en cambio, se mantiene intacta.

“Siempre he sido de ver las cosas a corto plazo”, cuenta la jugadora. “No me gusta pensar a largo plazo porque luego pueden venir decepciones y disgustos así que siempre he sido de ir día a día”.

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Foto: WPT.

El número uno junto a Martita Ortega

Lo dice a pocas semanas del inicio de una temporada que puede suponer un paso crucial en su vertiginosa carrera. Le espera Martita Ortega para defender el número uno. “No lo pienso como primer objetivo”, echa el freno Bea. “Antes hay otras cosas que tienen prioridad. Somos una pareja nueva, no nos conocemos dentro de la pista”.

Por más que su aspiración siga intacta y esté hoy un poco más cerca que ayer (“mi sueño ha sido siempre ser número uno, como cualquier jugadora”), su discurso señala antes lo importante, los cimientos del proyecto nuevo. “Primero nos tenemos que centrar en afianzarnos bien como pareja; entrenar, pasar mucho tiempo juntas e ir partido a partido. Ya sabes que en el primer partido te puedes ir a casa”.

A Bea González le luce el palmarés y le brilla su juego. Pero detrás de todo ello hay una forma de afrontar los retos que permanece inalterable. “Hay que hacer las cosas bien, disfrutar y, entonces, los resultados acabarán llegando”. El sello de sus padres, Tony y Beatriz, asoma con claridad tras esta manera de ver la vida.

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Jugar con Martita

Podrá disfrutar este año con Marta Ortega a su lado. La madrileña y la malagueña, con cuatro años de diferencia, han tenido trayectorias similares. Son dos de las perlas más brillantes de la cantera del pádel español. Dos de las elegidas. Ahora se encontrarán por primera vez en el mismo lado de la pista.

Martita ha sido siempre un referente tanto para mí como para toda la gente de la cantera. Era un ejemplo”, reconoce Bea que, por encima de su talento, valora la capacidad de sacrificio de su nueva compañera. “Está estudiando Medicina, está compitiendo en lo más alto y para la gente que viene por detrás es el ejemplo más cercano”.

Tras una temporada de ensueño, con siete títulos y el número uno de la clasificación, Ortega vio cómo el exitoso proyecto de Las Martas se rompía de forma imprevista y se veía obligada a buscar una solución.

De las alternativas que tenía, fraguó la de Bea. “Que me haya elegido para poder compartir esta experiencia en World Padel Tour a su lado para mí es un privilegio y una suerte”, expresa la malagueña.

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Foto: WPT.

La propuesta de Marta Ortega

El ofrecimiento de Martita Ortega para jugar juntas en este 2020 le llegó justo antes del Master Final del pasado mes de diciembre. Marrero ya le había comunicado a la madrileña que no seguirían juntas y “entonces, su padre (el de Ortega) llamó a mi padre y hablaron”, desvela Bea.

Tras recibir la noticia de su progenitor, “al día siguiente, me llamó Martita para explicármelo todo, que se habían separado, que Marrero quería jugar con Paula y que ella era la solución que quería”.

La propuesta le cayó como una bomba. Justo antes de afrontar el Master Final, el broche final de la temporada, y cuando ya tenía apalabrado continuar con Delfi Brea en 2020. “Cuando me llamó Marta, me di cuenta de que era verdad. Al principio no me lo creía, no asimilaba la importancia que tenía”.

La sorprendente ruptura de Las Martas, la pareja que dominó el curso anterior, provocó un seísmo y, de pronto, Bea se vio arrastrada a su epicentro. “Fue una sorpresa doble. Había escuchado que se rumoreaba que podían separarse (Las Martas) pero pensé que sería una de esas cosas que se inventa la gente. No creía que fuera verdad”.

Lo fue. Y Bea acabó aceptando aunque no le resultó fácil. “Era una decisión difícil para mí y encima tenía que tomarla rápido. Con Delfi me llevo muy bien y estábamos haciendo buenos resultados. Fue complicado. Fueron días de mucho lío mental”.

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Foto: WPT.

La difícil llamada a Delfi

“La llamada a Delfi fue una de las peores cosas que he tenido que hacer en mi vida”. Lo cuenta Bea González tal como lo siente. “Fue muy duro”. La propuesta de Marta Ortega para jugar juntas en 2020 fue irrechazable. “El deporte es así. Aparecen oportunidades que no puedes decir que no”.

Pero, por más que sea un escenario cotidiano en el mundo del pádel, una ruptura imprevista (al menos, muchas de ellas) no deja de ser un momento complicado. Más aún entre dos adolescentes con una gran amistad más allá de la moqueta.

“Tomé la decisión justo antes del Master. En cuanto le dije que sí a Martita lo primero que hice fue llamar a Delfi para contárselo yo. No quería que se enterara por otra persona antes que por mí. Quería explicarle bien cómo había sido todo el proceso”.

La joven jugadora argentina había protagonizado una experiencia similar a principios de 2019. Tenía comprometido iniciar proyecto con la granadina Teresa Navarro pero no llegó ni a debutar. La llamada de Majo Sánchez Alayeto hizo que Delfi cambiara de planes.

Ella aprovechó entonces la oportunidad de jugar durante media temporada con una número uno. Ahora le llegaba la opción a su compañera y amiga Beíta.

Los detalles de aquella charla entre ambas jugadoras únicamente les pertenecen a ellas. Lo significativo, sin embargo, es cómo afrontaron ambas el último torneo del año sabiendo que su alianza en la pista se había roto.

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Foto: WPT.

La oportunidad del Master Final

Desde que se unieron en Madrid para jugar juntas, Bea y Delfi no habían logrado superar la barrera de los cuartos de final en ninguna de las pruebas grandes del circuito. Sí habían exhibido su potencial con la conquista de los dos Challenger que hubo para ellas.

Pero, al Master Final de Barcelona llegaron con ese techo infranqueable. Y, además, saltaron a la pista del Palau Sant Jordi ya como pareja rota. Lo que ocurrió allí resultó admirable. Brindaron una portentosa exhibición de juego que sostuvieron con un ejemplar ejercicio de compañerismo y profesionalidad.

Dejaron fuera a la pareja 3 del ranking y se quedaron a una sola pelota de disputar la gran final. Tres opciones tuvieron ante Las AS, a la postre las campeonas, pero no pudieron aprovecharlas. “Luego lo pensamos fríamente Delfi y yo. Estuvimos a una bola de jugar la final y eso es que ya estamos ahí. Nos falta creérnoslo, seguir dándolo todo y seguir compitiendo”.

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Foto: WPT.

Títulos en 2020

Bea González ya ha ganado varios Challengers y ya sabe lo que es disputar semifinales. Este año, junto a la número uno Marta Ortega, tiene a la vista la pelea por los títulos. ¿Llegará su primera gran conquista en el circuito profesional?

La nieta de Antonio González Chuzo, quien fuera jugador del Málaga CD y del Atlético de Madrid, no se altera y atempera su ilusión con la realidad. Es consciente de la creciente competencia que hay en el circuito femenino. “Si antes en el pádel femenino ya te podía ganar cualquiera, ahora más todavía”.

Lo sabe bien la jugadora que comenzó 2019 con una derrota en su tierra (en cuartos de final del Master de Marbella) ante Paula Josemaría y Ana Catarina Nogueira. Entonces, resultó dolorosa. Nueve meses después, el mal trago perdió su amargura al contemplar la explosión de la dupla hispano-portuguesa, que cerró el año como la tercera mejor pareja.

Ese despegue ha llevado a una de las componentes, la explosiva jugadora zurda, a protagonizar la otra gran alianza del circuito. La cacereña ha sido reclutada por Marta Marrero, la otra número uno, para afrontar este curso. “La pareja de Marrero y Paulita es una bomba. Dos jugadoras que son parecidas a nivel de competición, muy agresivas, muy físicas. Nos van a venir bombazos por todas partes. Creo que se van a acoplar muy bien”, anuncia la malagueña.

Su foco, sin embargo, no pasa del presente inmediato, la pretemporada, aunque su sueño está vigente. “Todo deportista tiene que tener un sueño, alguna aspiración en su vida porque es lo que motiva día a día para seguir entrenando y compitiendo”.

El suyo es alcanzar la cima, coronarse. Pero no le obsesiona. “Ahora con la pareja que voy a formar con Martita puede que haya quien lo vea algo más cerca pero, si acaso, será un pelín”. Es la única concesión que se permite la de Star Vie aunque no se aparta de su discurso. “No es una obsesión. Si llega, bien; y si no, no pasa nada”.

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Foto: WPT.

Nueva vida

Su camino es disfrutar. Dentro y fuera de la pista. “Estoy en un momento de mi vida súper feliz”, confiesa Bea que se ha adaptado bien a los cambios en su vida, no sólo a los deportivos.

Acabó el instituto en Málaga en junio del pasado año y tres meses después estaba viviendo en Madrid, alejada de su familia, de sus amistades, de su tierra, para empezar sus estudios universitarios.

“No llevo ni un año. Llegué en septiembre aunque considero que mi vida en Madrid empezó en noviembre (tuvo que viajar mucho por la competición)”.

Desde entonces, su aclimatación ha sido muy positiva. “He tenido la suerte de que hay varias personas que, como yo, han cambiado su vida y han venido a Madrid a vivir y a entrenar”.

Aunque la universidad ya empieza a proporcionarle las primeras relaciones, es el pádel lo que le ha otorgado el contexto necesario para su adaptación.“La gente está viviendo lo mismo que tú, está pasando las mismas experiencias y eso hace que no te sientas sola”.

En su relato de esta etapa inicial en la capital, sobresale un nombre: Juanjo Gutiérrez. El team manager de Star Vie, malagueño también, es hoy un pilar fundamental para Bea González. “Para mí ha sido la pieza fundamental de mi cambio”.

La jugadora, lejos de su casa y de su gente, le señala con claridad. “Es la persona de confianza que ha estado a mi lado apoyándome, ayudándome tanto en mi vida personal como en la deportiva”.

A distancia está de su familia por primera vez en su carrera. “Están sufriendo más que yo, sobre todo mi padre”. Y aunque eche de menos “estar en casa” con su gente, ahora mismo está feliz donde está y disfrutando con lo que hace. “Al final, ellos (sus padres) ven que estoy bien aquí y si yo lo estoy, ellos también”.

Queda poco más de un mes para el inicio de la temporada 2020 y Bea González, a sus 18 años, se prepara bien para el mayor desafío que ha afrontado hasta ahora.

En un año, toda su vida ha dado un giro radical pero aquella niña de la cinta roja en el pelo sigue viva en el cuerpo de esta adolescente que hoy continúa persiguiendo su sueño…

La jugadora Bea González contará esta temporada con el apoyo de Star Vie, Reines Málaga, Syngenta, In & Fusion Catering Events y Acana.

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